Si algo tiene el arte, en cualquiera de sus formas y manifestaciones, es la capacidad de transportar a quien lo percibe y observa a diferentes realidades, dimensiones y tiempos. En este aspecto, la Galería Dispara, de A Estrada, tiende un puente desde el pasado sábado 28 hasta principios de agosto, entre Galicia y Rumanía, a través de la exposición fotográfica del trabajo de Marius Scarlat. El artista, que viajó a la villa durante el fin de semana para estar presente en la inauguración, es un joven de procedencia rumana, que habita en España desde los once años. Pese a estar totalmente integrado en su hogar actual, Scarlat nunca se deshizo de sus raíces, volviendo cada verano a su país natal. Fue en estos viajes cuando el fotógrafo decidió captar la realidad de ese entorno, centrándose principalmente en sus familiares: sus abuelos y un tío con problemas de alcoholismo. Ellos son los protagonistas de esas instantáneas que ahora cuelgan de una pared estradense.

Además de las relaciones familiares, con el handicap de la adicción de por medio, en su trabajo también puede observarse una alta carga antropológica, desvelando los rituales y mitos de esta cultura que aunque parezca lejana, es en realidad muy cercana a la gallega, y en ello coincidían tanto Scarlat como Tono Arias, responsable de traer estas imágenes a la localidad.

Ambos reconocen trazos similares en el tratamiento de la muerte y la vida en la comunidad gallega y rumana, pero Marius va un paso más allá y habla también de la semejanza entre los paisaje y la gente.

Por otra parte, aprovechando la presencia del artista, Arias no quiso limitar la experiencia a inaugurar la exposición, y entre los dos acordaron un taller que el invitado impartiría. El precio de esta actividad era de 59 euros y en ella participaron tanto estradenses como habitantes de otros puntos de la geografía gallega, para empaparse del conocimiento del autor. Él les explicó sus procesos a la hora de montar una colección de fotos en base a un tema concreto, y juntos realizaron un ejercicio práctico en el que adquirieron conocimientos de maquetación, y otras labores involucradas en el proceso de crear un fotolibro.

Para el taller ya es tarde, pero los que todavía no han visitado la exposición aún están a tiempo de pasarse.

Más iniciativas en vías de desarrollo

Esta no es la única iniciativa que el estudio estradense tiene contemplada para lo que queda de año. Su regente, Tono Arias, ha adelantada que para mediados del mes de agosto espera poder traer otro trabajo a casa. En este caso se trata del realizado por el proyecto Juan Nadie, formado por cuatro fotógrafos que de manera anónima firman todas sus obras bajo el pseudónimo arriba mencionado. Arias ya ha contactado con ellos a través de sus redes sociales, y la idea es que estos cuatro artistas pasen una semana trabajando en la villa, para luego inaugurar una exposición con el resultado, además de llevar a cabo otro taller similar al impartido por Marius Scarlat este fin de semana. En definitiva, es una suerte el poder disfrutar de obras de este tipo tan cerca de casa, con artistas incipientes cuyos trabajos no son tan accesibles como los de otros creadores más “mainstream”. Ahora sólo queda estar pendiente de ese estudio y su próxima aventura.