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Sanguiñedo lleva a los juzgados la clasificación del monte de As Bouzas para dos no residentes

Solicitaron su clasificación en 2018, pese a que no viven en la aldea | El pueblo está deshabitado desde hace 25 años | La corta de pinos generaría medio millón de euros

Vecinos de cuatro de las cinco aldeas habitadas de Sanguiñedo, con las plantaciones de pinos de As Bouzas, al fondo. | // BERNABÉ

Para formar parte de una comunidad de montes, hay que residir en la vivienda de la aldea o parroquia correspondiente al menos durante 9 meses al año. Es la condición que las leyes de montes vecinales en mano común de 1980 y de 1989 denominan “casa abierta y con humos”. En la aldea de As Bouzas, en Sanguiñedo, la última chimenea se apagó hace más de 25 años, cuando se marchó su última residente, Rosalía Varela.

La norma también marca que si una aldea queda deshabitada, debe ser la parroquia quien gestione su monte. Fue lo que solicitaron cinco de las siete aldeas de Sanguiñedo (Cardoufe tambiém está deshabitada) pero se toparon con que en 2018 dos vecinos de Dozón habían tramitado ante el Xurado Provincial de Montes la clasificación a su favor del monte de As Bouzas, pese a que ninguno de ellos residió ni reside allí, como explica la demanda que presentaron los vecinos de la parroquia en los juzgados de Lalín.

Los dos residen en Lalín

Uno de estos dos peticionarios vive desde hace más de 20 años en A Xesta (Lalín), donde además es comunero de su monte. El otro vive en Lalín. No nació en Galicia, y la vinculación que tiene con Dozón es que forma parte de la comunidad de montes de Sanguiñedo en representación de su tía política. Es más, la denuncia de los vecinos de Sanguiñedo alerta de que uno de los dos peticionarios del monte de As Bouzas consiguió que el secretario del Concello de Dozón le expidiese un certificado conforme reside en esa aldea “hecho que no es cierto y que puede ser constitutivo de un delito de falsedad documental del artículo 390.4 del Código Penal”. En cuanto al otro, se dio de baja después en la comunidad de montes de Sanguiñedo, y ahora es miembro su mujer, como solicitó en la última asamblea.

Sin apenas desbroces

El Jurado Provincial, pese a estas irregularidades, clasificó el monte a favor de estos dos vecinos de Lalín que, recordemos, tramitaron la petición formando parte de otras comunidades de montes. El Jurado no llegó a comprobar si en realidad en As Bouzas volvía a residir alguien. Para demostrar que ni esta pequeña aldea ni su monte están siendo gestionados por estas dos personas, los comuneros aportan fotos del lugar sacadas en 2018 y 2021, para evidenciar que no hay signos de residentes en sus viviendas y que únicamente se realizaron desbroces en sus inmediaciones. Por último, sobre el aprovechamiento del monte que han realizado sus dos nuevos titulares desde la clasificación a su favor, en noviembre del año pasado, ha sido nulo. Y en los últimos 25 años, tampoco ha generado beneficios para los vecinos de la parroquia.

Pero esos ingresos podrían venir en breve, y de ahí el presunto interés de los dos vecinos que no reside en la aldea en asumir la gestión del monte. El de As Bouzas cuenta con 30 hectáreas de plantaciones de pinos próximos a su corta, que podría generar en torno a medio millón de euros.

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