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Faro de Vigo

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Álvaro iglesias nnficha personal | Contrabajista y compositor musical

“Ha desaparecido ese rollo irlandés que tanto se llevó en los 90 y los 2000”

“Tengo dos peques a las que les flipa ir a la casa de Cira; tocar en Silleda es especial porque presento mi proyecto en solitario”

El músico Álvaro Iglesias en una imagen promocional. | // LA FÁBRICA FOTOGRAFÍA

La música llega al mes de las Letras Galegas en Silleda de la mano de Álvaro Iglesias Trío, el grupo liderado por el prestigioso contrabajista, con raíces en Silleda, que actuará en el Auditorio Manuel Dopazo este sábado a partir de las 20.00 horas. Le acompañarán sobre el escenario Xosé Liz (guitarra acústica, bouzouki, mandolina y flauta) y Luis Peixoto (mandolina, zanfoña y bouzouki) en un espectáculo único denominado “#contrabaixogalego#” que mezcla el sonido contemporáneo con la tradición.

–¿Cuáles son esas raíces que le unen al municipio de Silleda?

–La verdad es que yo nací en O Porriño pero si te soy sincero, de casualidad. Mis raíces silledenses pertenecen a mis abuelos paternos y mis bisabuelos. Mi abuelo era de Cira, y de hecho todavía conservamos una casa allí para pasar muchos fines de semana en familia, y mi abuela era de Piñeiro-Abades. Ella nació en el Pazo de Carricoba y luego se trasladaron a Abades a una casa señorial que había allí de los Espiño, una familia muy conocida allí en esa parroquia.

–Así que procura seguir vinculado la tierra de sus antepasados...

–Vamos muchísimo por allí porque tengo dos peques, una de 10 y otra de 4 años, a las que les flipa ir hasta la casa de Cira. Más o menos cada mes solemos estar allí un fin de semana. Nosotros vivimos en Vigo y a las dos les encanta estar en esa casa.

–Visto lo visto, el concierto del sábado en A Bandeira no va a ser una actuación como otra.

–Sin duda. Va a ser una actuación muy especial para mi. Estuve una vez en el 90, si no recuerdo mal, en el auditorio de la Semana Verde y también dos o tres veces en el festival folk que se hacía en A Bandeira, pero este es muy especial porque presento mi proyecto en solitario, y eso es otra cosa. En este sentido, va a ser una actuación que tiene un gran significado para mi por todo lo que supone.

–¿Cómo definiría su cita delante del público de Trasdeza?

–Cuando digo que será especial también me refiero a que será una actuación con tu música al cien por cien. Date cuenta que mi repertorio de directo de los tres discos que llevo en solitario es gallego totalmente, algo que no es muy habitual. Ahora mismo me siento muy orgulloso de los músicos gallegos porque efectivamente están haciendo muchísimo repertorio íntegramente gallego. Ha desaparecido ese rollo de la música irlandesa, de la música de fuera que tanto se llevó en los 90 y los 2000. Ahora, las nuevas generaciones que no soy yo, pero sí los que vienen por detrás, están haciendo repertorios totalmente gallegos. En mi caso, en el repertorio que llevo en directo, de las doce piezas que toco seis son composiciones mías y las otras seis son arreglos cien por cien míos.

–No es fácil encontrar contrabajistas que compongan. ¿A qué se debe esa escasez de músicos?

–Es una pregunta que me hacen muy a menudo y, también, muchas otras veces por qué no hay nadie más que lo haga. Pertenezco a un grupo muy conocido en Galicia que se llama Entre Trastes, que es una formación de cuerda, y que fue premiado varias veces por la crítica gallega, y ahí siempre me preguntan por qué no hay otro más.

–¿Qué tendría que suceder para que hubiera alguien más?

–Yo creo que tienen que darse varias circunstancias. Una de ellas obviamente es la técnica necesaria para poder hacerlo. Te puedo asegurar de que no es nada fácil hacer melodías con un contrabajo. Te diría que es bastante complicado. También tienes el handicap de que te apasione la música gallega. Ya son dos coincidencias que se tienen que dar. Y luego, como tercera y última, te diría pues la experiencia de casi 29 años que llevo como músico profesional y siempre como contrabajista dentro de la música gallega. Más folk o menos folk, en función de con quién haya estado trabajando. Todavía hay gaiteros de mi época a los que les sigue gustando mucho la música escocesa y la irlandesa, y en su repertorio incorporaron todo eso.

–¿Cómo hizo para compaginar ese gusto por la música regional con los estudios clásicos?

–En mi caso, desde que empecé la carrera de contrabajo en el conservatorio siempre estudiaba por encima de cuartetos tradicionales. Cuando acababa de hacer lo que me habían encargado para el conservatorio, terminaba y me ponía pues discos de Os Morenos de Lavadores o de Os Dezas. Yo lo que hacía era acompañar y hacer melodías. Desde los 20 años me eduqué musicalmente de esa forma y lo que pasa es que yo tardé un montón en sacar el primer disco porque tenía muchísimo trabajo como acompañante. El contrabajo, aún dentro del jazz que es cuando más lo solemos ver y obviamente dentro de las orquestas sinfónicas, siempre ha sido un instrumento de acompañamiento. Los amigos que tengo en el jazz se hacen un solo de vez en cuando pero es a pizzicato y no tiene mayor trascendencia.

–¿Cómo convive un músico profesional con una pandemia como la que estamos todavía padeciendo?

–Igual mi caso es un poco particular. Nosotros somos una familia de cuatro miembros que nos flipa tanto estar fuera de casa como dentro de casa. Estamos muy acostumbrados a jugar los cuatro y en ese aspecto personal me fue muy bien. En el plano profesional me lo pasé también muy bien porque me coincidió con la grabación de la banda sonora de una película y que luego se convirtió en mi segundo disco en solitario. Me pasé desde los inicios de la pandemia hasta un mes o dos después de terminar con ese trabajo de esa banda sonora. En ese aspecto no tuve ninguna queja. Sin embargo, perdimos una gira entera de conciertos. La gira del segundo disco que habíamos programado con unos 14 conciertos, menos uno que nos dio tiempo a hacer, el resto se perdieron todos por la aparición de la pandemia. ’

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