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José Antonio salgado agromartín nnficha personal | Sacerdote cincuentenario

“Hay biblias en muchas estanterías de librerías pero están más bien de adorno”

La Diócesis de Lugo le rinde homenaje, hoy en la capilla del seminario, con motivo de sus bodas de oro como eclesiástico

José Antonio Salgado, ayer, en su domicilio. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El Seminario de Lugo celebra hoy la festividad de San Juan de Ávila, patrón del clero secular. Con tal motivo, en su capilla se celebrará una eucaristía a las 13.00 horas presidida por el obispo Alfonso Carrasco en la que serán homenajeados distintos curas con motivo de sus bodas de oro o plata sacerdotales. En la lista aparecen el saletino José Catanga y el lalinense José Antonio Salgado Agromartín.

–Es usted todo un trotamundos.

–Es cierto que estuve en muchos lugares del mundo. Después de mis estudios en Italia después de ordenarme en 1972. También tengo que decir que estuve tres maravillosos años de voluntario a Puerto Rico. Allí estuve desde el 88 al 91. Me fui con la ilusión de conocer un poquito el estilo de vida eclesial y, también, practicar el inglés porque allí es la lengua oficial. Aproveché para impartir mi conocimiento de la Biblia en dos universidades puertorriqueñas. A los tres años me vine porque tenía a mi papá enfermo y además tampoco tenía ningún compromiso especial.

–¿Cómo le acogió la Diócesis de Lugo a su regreso de América?

–La verdad es que muy bien. Cuando volví ejercí como profesor en el Seminario Mayor de Lugo y durante muchos años también fui profesor del Movimiento Bíblico Diocesano de Lugo. Y como párroco también tengo que destacar que después de 50 años de sacerdocio recuerdo con mucho cariño mis primeras parroquias en Puerto Rico. Fui coadjutor en un sitio que se llama Carolina durante diez meses y luego fui párroco en la parroquia donde estaba el Centro Superior de Teología y que tenía unos 13.000 habitantes más o menos censados. Al volver, el obispo me colocó como capellán de un hospital que compaginaba con las clases.

–Está usted todavía adscrito a varias parroquias de Lalín. ¿Es complicado atender a todas ellas?

–Antes de estar aquí estuve en O Corgo de párroco un año y medio, antes de que me nombraran Delegado Episcopal de Pastoral de la Salud de Lugo y al llegar a los 70 fue cuando me jubilé como capellán y como profesor del Seminario. Después, apareció la oportunidad de acercarme un poco a la familia porque uno va siendo mayor. Se jubiló un compañero y el señor obispo me concedió poder atender a varias parroquias ahora de mayor. Es un trabajito sencillo y de poca complicación para descansar un poco y dedicarme a mis aficiones, como es la lectura sobre todo. Ahora llevo Botos, Vilanova y A Xesta.

–¿Cuál de todas las tareas le ha gustado más tras medio siglo de sacerdocio?

–A mi estudio de la enseñanza de la Biblia siempre me ha hecho una gran ilusión y a eso me he dedicado de forma muy especial. También tengo que decir que me he dedicado mucho tanto al estudio de la Biblia como a la atención a los enfermos porque estuve muchos años como capellán de hospital, algo que me llenó también mucho junto a la pastoral parroquial. Lo que pasa es que como profesor no tenía demasiado tiempo para dedicarme a eso.

–¿Dónde radica la importancia de un libro como la Biblia?

–La Biblia es para los creyentes un libro escrito por hombres pero bajo la inspiración de Dios y, por lo tanto, tiene una característica única entre todos los libros del mundo. En la Biblia encontramos lo fundamental porque en ella se apoya todo el estudio teológico y donde nosotros tanto los judíos como los cristianos lo tenemos como un referente principal porque es como una carta dirigida por Dios hacia alguno de nosotros. Tengo que reconocer que se trata de un libro difícil de entender pero muy interesante. Lo importante es tener las claves de interpretación básica para poder sacar provecho de la lectura y meditación de la Biblia.

–Sin embargo, parece que se lee menos de lo previsto, ¿no?

–Probablemente se lea muy poco. Hay biblias en muchas estanterías de librerías pero se las usa poco; están más bien de adorno y es una pena. Date cuenta de que es un libro principalísimo para un cristiano. Incluso para los que no son creyentes porque es un ejemplo de una literatura de un pueblo muy culto que nos da la referencia y la experiencia de miles de años.

–¿De quién se acordará durante el homenaje que le van a realizar en la capilla del seminario?

–Sin duda alguna tendré un recuerdo muy especial para mis papás y también muchos profesores que tuve tanto los que todavía viven como los ya han dejado este mundo. Me refiero a unas personas que fueron muy valiosos y muy estimados por todos nosotros. Somos un grupito pequeño, nos ordenamos nueve –ocho propiamente porque otro compañero tardó cinco años en ordenarse porque estudió otra carrera más– en aquel año pero mañana (por hoy) seremos cuatro porque de ellos dos murieron y otros dos se han secularizado. Si no recuerdo mal, en el homenaje también se incluyen a Antonio Fernández de la parroquia del Buen Pastor de la ciudad de Lugo, Antonio Lage de Castelo, Manuel Rodríguez y Jesús Antonio Trigo, que ejerció en Esperela y O Cádavo. Por supuesto, que todos recordaremos a todas esas personas que ayudaron a acercarnos al sacerdocio, como tiene que ser.

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