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El ruiseñor de San Cibrao de Negrelos

José García fue vocalista en orquestas como Caracas o Ciudad de Santiago

José García posa ayer en su casa con un cartel de la orquesta Ciudad de Santiago. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

José García Valladares vive plácidamente en su casa de San Cibrao de Negrelos (Rodeiro) rodeado de animales habiendo dejado atrás una dilatada carrera como cantante en algunas de las orquestas más prestigiosas de Galicia. Este coqueto cantante de 68 años recuerda con cariño sus años pasados sobre los escenarios, en especial como intérprete en la mítica Caracas de Lalín. “Estuve 15 años desde 1984. Yo cantaba desde pequeñito porque siempre me gustó cantar. Me hicieron una prueba con 28 años y me aceptaron en la orquesta. La Caracas paró un año después de dejarla yo”, explica. García llegó al combo de la capital dezana después de hacer sus pinitos en la Gran Veracruz orensana para finalizar su trayectoria como cantante de la Ciudad de Santiago.

García echa la vista atrás para recordar que “en principio, en la orquesta Caracas éramos dos cantantes y, después, vinieron varias chicas. Conmigo estuvieron cantando tres mujeres”. Este vocalista rodeirense también indica que “fue una gran experiencia porque ya te puedes imaginar lo que podía suponer en aquella época, con 20 o 30 años, lo que era estar yendo por el mundo adelante y conociendo gente. Yo lo pasé muy bien”. De todas formas, las jornadas maratonianas que aún hoy realizan las orquestas en la temporada alta ya se vivían en los años en los que José García se subía a los distintos escenarios gallegos. “En el verano era un trabajo agotador porque yo tengo estado cantando un total de 28 días sin descansar” asegura mientras rebusca en su casa carteles de algunas de las orquestas en las que estuvo cantando en su vida.

Tocamos en el Parque de la Alhambra y fue algo impresionantes

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Como no podía ser de otra forma, cuando se le pregunta por cuál era su especialidad durante su trayectoria artística, José García no duda ni un segundo para decir que “lo mío era la música española. Al final, terminas cantando de todo un poco como rancheras, pasodobles, salsa o moderno. Todos los años había que preparar alguna canción que se hacía popular en verano y cantarla porque era lo que el público pedía y entonces había que prepararlas para poder tocarlas en los bolos”.

El cantante de Negrelos piensa que desde que el se inicio en el sector de las orquestas todo ha evolucionado con el tiempo. A este respecto, explica que “hoy la cosa cambió mucho porque cualquier orquesta tiene su propio palco. Nosotros en los últimos años también llevábamos escenario propio y con montadores. Pero al principio nosotros lo hacíamos todo. Imagínate que salíamos a las cinco de la mañana de una fiesta para hacer una sesión vermú en otra y cargando y descargando todos siempre el material”, algo que al parecer era muy habitual en la mayoría de las formaciones de pachanga de la época.

José García recuerda todo aquello con nostalgia antes de concluir diciendo que “lo dejé en 2002 con Ciudad de Santiago y no volví”. De todas formas, José García no pierde de vista un sector al que ha estado vinculado media vida y es de los que en las fiestas patronales de la zona se deja caer para revivir los años en los que era él quien marcaba el ritmo desde lo alto del escenario. Eso sí, se define como un amante de la música aunque ahora ya no lleve la voz cantante.

20.000 espectadores en Hospitalet de Llobregat

Entre los buenos momentos vividos por José García como “frontman” de una orquesta este vocalista de Negrelos no duda en destacar que “mis mejores recuerdos los tengo fuera de Galicia. En concreto, en Hospitalet de Llobregat y con la orquesta Ciudad de Santiago”. En concreto, guarda un magnífico recuerdo de una actuación multitudinaria celebrada en esta localidad catalana. “Teníamos allí un representante que nos contrató y estuvimos tocando en esa ciudad durante cuatro días. A un sitio como ese había que estar un mínimo de tres días porque por una sola actuación no resultaba rentable”. García añade que “tocamos en el Parque de la Alhambra y fue algo impresionante. Recuerdo que actuamos ante unas 15 o 20.000 personas. Una barbaridad” en lo que fue su concierto más memorable de todos los que tuvo lugar durante su etapa de cantante. García también recuerda haber sido muy bien tratados todos los integrantes de la formación durante su contrato en el municipio de la provincia de Barcelona. “Ahora estoy jubilado al 50 por ciento pero a mi me gustan mucho los animales, entonces tengo animales en casa, al lado de Rodeiro”, asegura cambiando de tema mientras hace memoria de aquella vez en la que triunfó lejos de Galicia.

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