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Faro de Vigo

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Marcha en Lalín y Silleda por la huelga de transportes

Tractores, taxis y turismos de particulares se unieron a casi un centenar de camiones en la movilización | Los vecinos mostraron su apoyo al colectivo con aplausos y carteles a su paso

Parón de la marcha de transportistas en la N-525 dirección Silleda, a la altura de Ponte de Taboada. | // BERNABÉ/ANA AGRA

Las calles de Lalín y Silleda acogían ayer por la mañana una marcha lenta de transportistas en la que participaron cerca de un centenar de camiones, además de tractores y turismos que quisieron mostrar su apoyo a la causa. La movilización comenzó en la capital dezana para después coger la N-525 hacia Silleda, con una pausa a la altura de la Ponte de Taboada que ocasionó un corte puntual en el tráfico de la vía. Posteriormente, el desfile motorizado dio recorrió el municipio silledense girando en la fábrica de piensos Nudesa, para luego tomar el camino de vuelta. En relación a este último evento, desde la entidad empresarial lo tomaron como un acto a todas luces “intimidatorio”, si bien uno de los conductores de la marcha, José Manuel Diéguez asegura que se escogieron girar en esa zona por cuestiones de logística dado el alto número de vehículos en fila y añade que “no tenemos nada en contra de que Nudesa siga funcionando, todo lo contrario. Nosotros somos conscientes de que los animales no deben sufrir las consecuencias de esta huelga, y que bajo ningún concepto debe faltarles alimento”.

Los transportistas ante sus camiones antes del comienzo de la marcha de ayer en Lalín. | // A.L.V.

Por otra parte, a su paso por ambas localidades pudieron escucharse los aplausos del resto de vecinos desde balcones y aceras o leerse carteles con mensajes de ánimo y solidaridad con la iniciativa. Estos gestos, asegura Diéguez “son de agradecer “ y dieron fuerza para seguir adelante con las reivindicaciones, que todo apunta, según las recientes declaraciones del gobierno, van a complicarse en los próximos días. En esta línea, precisamente, surgía el viernes a las nueve de la noche la decisión de realizar el acto de esta mañana para hacer llegar un mensaje alto y claro, “no somos delincuentes, luchamos por nuestros derechos”. Y es que la situación actual de este gremio es, por inverosímil que pueda parecer, la de pagar para trabajar.

Los tractores se unieron a la movilización. | //BERNABÉ/ANA AGRA

Oliver Jiménez, otro de los integrantes de las filas de esta huelga, confiesa no comprender las alusiones de la ministra, María Jesús Montero, al relacionarlos con la ultraderecha, “esto no tiene nada que ver con la política, a mi eso me da igual, lo único que quiero es llegar a casa después de 16 horas trabajando y saber que mi familia tiene comida en la nevera”. A mayores, Jiménez también quiere puntualizar que “se habla de que somos una minoría, pero lo cierto es que el pequeño autónomo forma el 85% del transporte de este país. Por lo que por mucho que digan que van a mandar convoyes escoltados y que se va que no habrá desabastecimiento, incluso si las grandes flotas siguen funcionando, no van a dar a bastos para suministrar todo el territorio”. Esto lo conduce a la necesidad de que el Ejecutivo estatal acceda a escuchar a la plataforma detrás de la convocatoria de esta huelga, “van a sentarse a hablar con CNTP cuando ellos no representan este movimiento ni están vinculados a él. Lo mismo pasa con los sindicatos, todas estas entidades no hablan por nosotros y no vamos a parar hasta que nos escuchen”. Para él, al igual que para Diéguez el gobierno ha conseguido que “ya no tengamos nada que perder”. Entre los políticos locales que acudieron a respaldar con su presencia a los convocantes estaban los ediles del grupo de gobierno Paz Pérez y Avelino Souto, además del líder de Compromiso por Lalín, Rafael Cuíña.

En otro orden, la petición del Ejecutivo a las fuerzas del Estado para endurecer las actuaciones en contra de los piquetes ya se ha hecho notar en las dos últimas jornadas, así lo señala José Manuel, que concede “la Guardia Civil nos ha dado la espalda, amenazándonos con sanciones si deteníamos camiones, e incluso a los conductores que parábamos les dijeron que los multarían si seguían estacionados”.

Todo apunta a que las tensiones aumentan y la situación dista de resolverse, mientras, supermercados o algunas empresas gallegas ya plantean cese de actividad a causa de la huelga.

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