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Nacer, crecer, reproducirse y...¿Pagar?

Inestabilidad laboral, alto coste de la vivienda o falta de conciliación familiar: los motivos detrás de la caída en la natalidad

Mujer dando el pecho a un recién nacido en el 2019. | /PIM

Hoy en día parece haber una tendencia estandarizada entre la población más joven a posponer el momento de ser padre o madre, un comportamiento social que se observa no solo a gran escala, sino también en el ámbito municipal, como demuestra la grave crisis demográfica en la que el concello de A Estrada lleva unos años sumido, a punto de romper la barrera de los 20.000 habitantes. Si bien los flujos migratorios influyen, el frente abierto más difícil de controlar es posiblemente el envejecimiento paulatino de la población, con un índice de natalidad del 5,7% que dificulta el proceso de rejuvenecimiento.

No obstante, este comportamiento demográfico no atiende a cuestiones meramente individuales, de si una persona decide reproducirse o no, sino que la tesitura socioeconómica en la que se encuentran las personas en edades fértiles juega un gran papel a la hora de tomar estas decisiones. Al fin y al cabo, tener un hijo y poder hacerse cargo de él según los estándares de la sociedad actual requiere entre otras muchas cosas una situación laboral y financiera estable, algo que a muchos jóvenes de las comarcas no les es fácil conseguir.

Prueba de ello es que a lo largo de 2021 nacieron en A Estrada 116 bebés, 19 menos que una década atrás. Además, según el IGE, Instituto Galego de Estatística, el índice de madres de 25 años en la provincia de Pontevedra era del 2,08%, que si extrapolamos al caso estradense vendría a decir que de los 116 lactantes nacidos en el municipio en 2021, tan sólo tres madres estarían por debajo de los 30 años. Por supuesto, eso son índices orientativos, no cifras exactas.

Para poder comprender, pues, qué frena a los jóvenes a la hora de dar el paso hacia la maternidad, es necesario conocer el coste medio de los primeros años de vida de un hijo, cifra que la Organización de Consumidores y Usuarios española sitúa en unos 7.700 euros anuales, es decir, 624 euros al mes. Ligeramente más alta que la que ofrecía la organización Save the Children en 2018, de 6.227 euros anuales, unos 479 euros al mes. Cifras en las que se incluirían alimentos, pañales, mobiliario, ropa, guarderías y medicinas.

Si a estos gastos le sumamos, por ejemplo, el coste de la vivienda en A Estrada, entorno a los 350 euros de alquiler, según cifras cedidas por el sector inmobiliario local, los gastos fijos mensuales de un núcleo familiar en la localidad ascenderían a, tomando el índice de la OCU, por ejemplo, a 974 euros al mes. A esto habría que sumarle posteriormente otros gastos de primera necesidad, como suministros de luz, agua y gas, todos precios en alza. Además, también se debe tener en cuenta los gastos generados por un vehículo, que en municipios como A Estrada es particularmente necesario, con los gastos de seguros, impuestos y combustible que este genera, y por supuesto, los costes de la alimentación, también en subida.

Teniendo todo esto en cuenta, una familia necesitaría disponer mensualmente de unos 2.000 euros para vivir con relativa holgura. No obstante, según delatan las cifras del IRPF del ejercicio de 2019 en A Estrada, los ingresos anuales medios de un vecino de esta localidad serían de 20.366 euros, es decir, unos 1.700 euros al mes. De nuevo, estas son cifras orientativas a las que se llega mediante medias aritméticas, que no reflejan las discrepancias en los ingresos de cada particular, por lo que tanto puede haber personas que perciban cifras mucho más altas que la media, como otras que se queden significativamente por debajo.

Teniendo en cuenta todo esto, uno puede hacerse una idea de cuales son las preocupaciones que pueden frenar a los estradenses más jóvenes a la hora de decidir formar una familia, no obstante, la lista continúa.

El índice de ocupación laboral juvenil en la provincia de Pontevedra, contemplando el rango de edad de los 16 a los 29 años, es del 38,5%, con un 33% de parados, y el restante inactivo, según datos del IGE y el INE, Instituto Nacional de Estadística. Muchos de esos contratos son temporales, alcanzando una duración de máximo dos años, momento en el que la empresa contratante debe decidir entre prescindir de la persona o hacerla indefinida y en el que generalmente se opta por la primera. Este hecho crea un clima de inestabilidad laboral, en el que el joven profesional se ve en la obligación de vivir al día, con pocas posibilidades de hacer planes a largo plazo y desde luego, un hijo es un plan a largo plazo. En esta línea, a la ya precaria situación laboral hay que sumarle las dificultades para la conciliación familiar, con turnos partidos y jornadas laborales de 40 horas semanales.

Los gobiernos en las diferentes escalas son conscientes del gran peso que tiene el factor económico en el parón de natalidad, por lo que ponen en marcha incentivos para promover un crecimiento en este fenómeno demográfico. En los ámbitos más inmediatos, el Concello de A Estrada ofrece desde 2019 la denominada Baby Box, una caja con productos para el cuidado de bebés valorada en 250 euros y otorgada a todo infante que se empadrone en el municipio en los primeros tres meses de su nacimiento. Asimismo, la Xunta de Galicia ofrece un cheque de 1.200 euros a las familias empadronadas en concellos gallegos. Sin embargo, las medidas parecen no tener la suficiente fuerza para revertir la peligrosa situación de envejecimiento demográfico.

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