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Faro de Vigo

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El sector librero experimenta un aumento en las ventas propiciado por la pandemia

El Bono Cultura de la Xunta ayuda a fomentar el consumo | Las mujeres son mayoría entre la población lectora | Los negocios tienen una alta demanda de autores locales

Tito González en la librería Dalvi de Lalín. | /BERNABÉ

El sector librero de las comarcas ha notado un repunte en las ventas en los dos últimos años, concretamente desde el inicio de la pandemia hasta ahora. Además, iniciativas administrativas como el Bono Cultura o el bono Activa Comercio de la Xunta de Galicia ayudaron considerablemente a fomentar el consumo de libros, según apuntan varios establecimientos de la zona.

La cuarentena de tres meses sufrida en el 2020 a causa del COVID obligó a los habitantes del Deza y Tabeirós-Montes a parar y pasar más tiempo consigo mismos. En este aspecto, la población tuvo que echar mano de cuantos recursos había disponibles para entretenerse durante las largas semanas de confinamiento. Uno de los pasatiempos que recuperó el protagonismo en esas fechas fue el libro. La lectura volvió a enganchar a muchos de los vecinos de las comarcas, que desde entonces no quisieron abandonar este vicio tan sano.

Desde la librería Faro de A Estrada, Mavi Picallo comenta que el incremento en las ventas es evidente, “se está recuperando la lectura, hay mucha demanda de libro de bolsillo, por ejemplo”. Unas declaraciones con las que coincide el regente de la librería Marxe, de la misma localidad, que por otra parte también se muestra cauto a la hora de evaluar el cambio, “hay un repunte en el número de lectores, pero no se sabe si será momentáneo o permanente”. Mientras que en la librería Dalvi de Lalín, hasta ahora más orientada hacia la venta de literatura infantil y juvenil, secunda este aumento en la demanda de libros por parte de los lalinenses.

Los tres establecimientos reconocen que una constante es la literatura infantil y juvenil, que sea por interés propio o por demanda de los centros, son clientela habitual de esta clase de negocios. Desde Dalvi apuntan que las editoriales más vendidas son OQO y Kalandraka, mientras que desde Marxe también observan interés por el manga en el público adolescente.

Por otra parte, en cuanto al lector adulto, no parece poder establecerse una media de edad, aunque Xan Astorga, librero de Marxe, percibe mayor interés en la lectura por parte de la población femenina, en linea con las estadísticas nacionales, que según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España en 2019 sitúa el porcentaje de mujeres lectoras de España en el 68% de la población.

En cuanto a los géneros más vendidos, la joya de la corona parece ser la novela negra, con un interés motivado en parte por reconocimientos como el Premio Planeta 2021 a Carmen Mola, según apunta Tito González de la librería Dalvi, “la novela negra se vende muy bien, tuvieron mucho éxito novelas como la de los Mola, que ganó el Planeta el año pasado” y continúa explicando que “durante la pandemia mucha gente se enganchó a las trilogías y después siguieron comprando”. En esto está de acuerdo Astorga, que también añade a la lista de más demandados las ediciones de bolsillo y los clásicos, con particular protagonismo de autoras como las hermanas Bronte y Jane Austen, o la colección de Austral con varios títulos consagrados de la literatura universal.

Finalmente, la última en entrar en el ranking de favoritos sería la literatura románticas, que según Marxe y Dalvi también cuenta con bastantes adeptos.

Lo más vendido en literatura gallega

Pese a que la literatura española sigue predominando en las estanterías de las bibliotecas privadas de los habitantes de las comarcas, la literatura gallega también ha disfrutado de gran éxito. Desde la librería Marxe de A Estrada apuntan que autoras como Arantza Portabales o Ledicia Costas son de las más pedidas, si bien uno de sus libros más vendidos en el 2021 fue el SuperÚlex de la autora estradense Susana Sanches Arins. Al parecer, los vecinos del municipio apoyan el talento local, como también demuestra la segunda edición a tan solo dos meses desde su publicación de O ladrón de paraugas escrito por Xose Lueiro e ilustrado por Sara Valcárcel, ambos naturales de la localidad. Lo mismo ocurre con los vecinos de Lalín, según señala Tito González, que arroja títulos comod O porco farruco de Margarita Fernández Vázquez, u obras de Carlos Mero o Celso Sanmartín, todos autores locales. González justifica este compromiso de los lectores con los autores del municipio en base a “el hecho de conocer a la persona. Muchos compran porque saben quienes son los autores, son familiares o amigos”.

El sector editorial hace un balance distinto

A diferencia del sector librero, en el gremio editorial de la zona no comparten el balance de mejora desde la pandemia, más bien al contrario. Edicións Fervenza, asentada en Silleda, confiesa experimentar un parón desde el 2020, debido mayoritariamente a la falta de actividad promocional que las diferentes restricciones anti COVID han motivado. Manuel Núñez, director de la entidad, comparte que a día de hoy cuentan con seis títulos a la espera de ser presentados en cuanto la situación mejore, la mitad de los que tuvieron en el 2021. En su caso, la editorial no ha experimentado mejoría en las ventas, y sitúa las cifras de estos últimos años por debajo de las habituales en pre-pandemia.

Xan Astorga librería Marxe A Estrada Xan Astorga librería Marxe A Estrada

El éxito del Bono Cultura de la Xunta

Si bien el sector parece estar experimentando un buen momento, las librerías locales siguen estando en la cuerda floja debido a la competencia que suponen las grandes superficies comerciales o internet, por lo que iniciativas como el Bono Cultura o el Activa Comercio promovidos por la Xunta ayudan a dar ese empujón que estos negocios necesitan para aumentar sus ventas. Mavi Picallo, de la librería Faro, afirma que “el bono cultura funcionó muy bien, especialmente para esos lectores que estaban interesados en ejemplares un poco más caros pero que debido al precio no se animaban a comprarlos”. Una valoración que comparte González, el cual reconoce que “ayudó mucho con las ventas de Navidad, espero que lo repitan porque para nosotros es una gran ayuda”. Lo mismo opina Astorga, si bien este último reconoce que “pudo funcionar mejor, si no fuese por las limitaciones de tiempo, ya que sólo daban dos meses para gastarlo y me consta que muchos quedaron a medias”. En general la propuesta parece haber recibido buena acogida no solo por parte del consumidor, sino también de los establecimientos que vieron incrementadas sus ventas gracias a esta clase de incentivos.

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