Txoko es una palabra vasca que significa “rincón” o “sitio pequeño” y es el nombre que se le otorga a los locales o sedes de sociedades gastronómicas, que pueden ser también recreativas o deportivas, creadas en esa región del norte de España. En pocos meses Lalín contará con dos espacios similares en pleno centro promovidos por el restaurante A Casa do Gato de la capital dezana. “Recuperamos dos locales de la historia del Lalín de los 80 y 90, que se dedicaban a la hostelería en las Galerías Observatorio, donde llegó a haber cinco establecimientos y que día de hoy permanecen muchos cerrados dedicados a almacén de tiendas de las Galerías Colón en su mayoría”, explica Emiliano García Méijome, principal promotor de esta iniciativa.

Este inquieto hostelero lalinense explica que “nuestra intención es dedicarlos a locales de reunión, celebraciones, cumpleaños y eventos reservados, donde incluso las personas puedan traer su propia comida y disfrutar en la intimidad con todos los servicios de menaje, neveras y, también, baño privado”. En concreto, se trata de los locales que en su momento albergaron locales tan míticos como las hamburgueserías “82” y “Norma”. García Méijome añade que “la funcionalidad de estos locales tan de moda en las ciudades fomenta la reunión y libera de compromisos de llevar a los invitados a la propia vivienda, donde, en muchos casos, los espacios son reducidos. Y al mismo tiempo se puede hacer el famoso escote-pericote”. Las obras de acondicionamiento de sendos bajos ya están en preparación y está previsto que en un plazo máximo de mes y medio ya se puedan dar por finalizadas para estar operativos.

Asequible

Desde A Casa do Gato apuestan por el optimismo a la hora de embarcarse en una nueva aventura emprendedora dentro de un sector tan machacado por la pandemia como es el de la hostelería. Al respecto, Emilio García Méijome indica que “pretendemos que la gente disfrute, con precios módicos, asequibles para todas las economías, y que la situación que vivimos vuelva a la normalidad muy pronto, donde los aforos se respetan, y al mismo tiempo se pueda también poder disfrutar del presente”. El hostelero dezano subraya el hecho de que las tarifas tengan que adecuarse al momento tan complicado que se está viviendo y poder ofrecer esta oportunidad a todos los que quieran alquilar un rincón donde disfrutar de unas horas de asueto.

“Estamos con los trámites en marcha y pronto empezarán los trabajos en los dos locales, que son muy sencillos porque al existir todos los elementos de los negocios anteriores, lo único que hay que hacer es centrarse en la decoración, el equipamiento y los complementos”, concluye el alma mater de A Casa do Gato. Así pues, en unas semanas Lalín podrá contar con sus peculiares txokos para todo el que quiera alquilarlos.