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Cinco ganaderías frisonas de Deza, entre las cien con mejor calificación de España

La silledense Mato ocupa el 25º puesto y la lalinense Fraga es 38ª | Midón, Manteiga y José Luis Méijome son las otras de la comarca | La asturiana Badiola lidera el ranking

Santiago Mato Montouto, su padre y su empleado, junto a sus vacas en uno de los prados que tienen en Rellas. // BERNABÉ/JAVIERLALÍN

Cinco explotaciones de ganado frisón de Deza se cuelan entre las cien mejores calificadas de España. La ganadería Mato, de Rellas (Silleda), es la primera de Pontevedra y ocupa el vigésimo quinto lugar, con 84,43 puntos. En el puesto 38º aparece Fraga SC, de Goiás (Lalín), con 84,14 puntos, mientras que la también lalinense Midón SC, de Barcia, es sexagésima, con 83,58. Las otras dos son: Manteiga SC, de Oirós (Vila de Cruces), 65ª con 83,46, y José Luis Méijome Fernández, de Bermés (Lalín), 68ª con 83,41.

La clasificación morfológica está liderada por la Ganadería Diplomada Badiola, de Asturias, con 87,61 puntos, seguida de dos gallegas, ambas de la provincia de Lugo: Mantoño Holstein y Baixo Holstein, con 87,17 y 87,05 puntos. En total, son 25 las granjas gallegas que figuran en el ránking final del año 2021 elaborado por Conafe (Confederación de Asociaciones de Frisona Española), y Deza copa la representación de la provincia pontevedresa.

Qué es y para qué sirve

Pero, ¿qué es la calificación morfológica y para qué sirve? Es el método con el que se evalúa la conformación de las reproductoras, obligatoria para todas las incluidas en el Libro Genealógico después del primer parto. Esta información, junto con la de producción y genealogías, se utiliza para elaborar las evaluaciones genéticas. El objetivo del programa es conseguir animales morfológicamente correctos y capaces de producir grandes cantidades de leche durante muchos partos, en las mejores condiciones físicas y sanitarias.

De cada animal se evalúan los rasgos descriptivos del sistema mamario (42% del valor), patas y pies (28%), estructura y capacidad (18%) y estructura lechera (12%). La calificación final representa el grado de perfección morfológica de un animal, que, cuando consigue una categoría, nunca es recalificado a otra inferior. Para asignar la categoría final, se tiene en cuenta la edad, el número de partos y el estado de lactación. La calificación de las vacas viene determinada por las siguientes categorías: EX (Excelente), 90 puntos o más; MB (Muy Buena), 85-89 puntos; BB (Más que Buena), 80-84; B (Buena), 75-79; R (Regular), 70-74; IN (Insuficiente), 60-69.

Establo y pastoreo

De este trabajo se encargan los calificadores, como Santiago Mato Montouto, jefe del departamento de Morfología de Conafe y titular de la explotación de Rellas que lidera el quinteto dezano. La suya es “una estabulación antigua, reacondicionada con cama caliente en paja”, explica. Cuenta con 63 cabezas de ganado que salen a pastar todos los días entre seis y siete horas, “a no ser esos 25 o 30 días al año que puede haber de mucha lluvia o mucho frío y los de más calor del verano”. Su producción media está entre 28 y 30 litros por vaca al día, con dos ordeños que realiza en plaza mediante circuito.

En la calificación de Conafe entraron 37 de las 41 vacas adultas de Mato –las que estaban paridas en la fecha de la última visita del calificador–, colocándolas todas en las tres mejores notas: Excelente (11%), Muy Buenas (35%) y Más que Buenas (54%). Fraga, con 74 analizadas de 102 reproductoras, presenta los siguientes porcentajes: 3% EX, 49% MB y 48% BB; Midón, con 33 de 58, presenta un 42% MB y un 55% BB; Manteiga, con 68 de 99, tiene 7% EX, 32% MB y 51% BB; y Méijome, con 37 de 52, 3% EX, 30% MB y 62% BB.

Avelino y Adriana Souto, de 23 y 27 años, con algunas de sus frisonas.

“Mi hermana y yo trabajamos con la ilusión de llegar al ‘top’ tres dentro de muchos años”

Estar entre las cien explotaciones con mejor calificación de España “es un orgullo” para Avelino Souto, de la ganadería Midón, “porque nosotros en los últimos años hemos mejorado mucho”. En 2013, su explotación estaba en 81,92 puntos de media y ha escalado hasta 83,58. “La verdad es que en tan pocos años es mucho mejorar y para mi y para mi hermana es una ilusión por el trabajo que pasamos”, señala el ganadero de Barcia y concejal en el gobierno de Lalín. Él, de 23 años, y su hermana Adriana, de 27, simbolizan a la perfección la nueva generación de ganaderos.

Entre los dos se encargan de la genética en la explotación familiar de Barcia (Lalín), de “cambiar los lotes, inseminar y domar”. “Al final, tenemos unas instalaciones muy antiguas que nos limitan mucho y nos hace mucha ilusión ver que, con paso firme, año a año vamos subiendo y con la ilusión de seguir mejorando y viendo que las nuevas vacas que vienen por detrás siguen siendo mejores que las anteriores –valora–. Y siempre con la ilusión de, dentro de muchos años, estar en ese top tres de España”.

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