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Faro de Vigo

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Al mal tiempo, buena cara

El habitual mercadillo de los miércoles de A Estrada abre el paraguas este 2022

Imagen del provisional recinto ferial de la localidad. | /N.C.

Un año más, Manuel Sabarís Fontán acaba de montar su camión con la mercancía habitual, sus legumbres, sus frutos secos y deshidratados, sus hortalizas, y demás productos naturales, de la tierra, de aquí. Abandona su casa en Meis temprano por la mañana, y pone rumbo a A Estrada, es miércoles, y eso significa feria. Esta vez, no obstante, tiene otra disposición, otra energía, no es un miércoles cualquiera, es la primera feria del 2022, y la esperanza acompaña.

Manuel Sabarís Fontán, natural de Meis, en su puesto de alimentación y semillas. /N.C.

Una esperanza efímera que tarda poco en esfumarse, los nubarrones negros y cargados de agua auguran lo que más tarde se constatará, no va a ser una buena jornada. Y así, toda la mañana bajo una lona de plástico azul para cubrirse de la lluvia, el comerciante ve pasar a los viandantes con sus paraguas y sus bolsas de establecimientos a lo usual, establecimientos con techo y en seco. Mira su puesto, son ya 48 años y los ojos de Manuel han visto pasar ante ellos la historia del pueblo, lo han visto crecer, mudar, y modernizarse. Él ha presenciado esa A Estrada, de esos 1, 16, 24 y 31 de cada mes, días en los que se celebraba A feira do Gando, la villa se llenaba de personas y animales, los jóvenes aprovechaban la tarde para salir a pasear, y los autobuses pasaban desde la mañana a la noche cogiendo y dejando gente- las cosas ya no son lo que eran.

Un comerciante recoge su puesto ante el mal tiempo. /N.C.

Su vecina de mercado, Pili Ferreiro, de Caldas, que cuenta con un puesto de ropa, le hace compañía- juntos hablan de cómo esta campaña de Navidad ha sido pésima en comparación a otros años, en parte por culpa del agua, en mayor parte porque las grandes superficies comerciales se llevan poco a poco la clientela que les queda. Ferreiro se siente particularmente indignada cuando sarcásticamente bromea “en los centros comerciales la gente no se contagia, se contagia aquí, en la feria”. Ella sabe lo importante que es apoyar al pequeño comercio, al comercio local, “si yo gano, con ese dinero compraré cosas, y las compraré aquí, contrataré al carpintero del pueblo, me tomaré un café en esta cafetería- ¿Va a hacer eso Primark, o Amancio Ortega?”. Ambos coinciden en que los tiempos están cambiando, ya no es la crisis, o el COVID, o la lluvia de este miércoles 5 de enero, que por suspuesto, también ayuda- su gran enemigo es la globalización y el segundo, la modernización. La gente joven no va a la feria, Pili dice que “aquí sólo vienen para vender rifas, ellos prefieren comprar en internet", y advierte de que esta tradición arraigada en el seno de la cultura estradense “se está perdiendo”.

Efectivamente, las nuevas generaciones ya no se sienten tan inclinadas hacia esta clase de comercio, como lo estaban sus padres, o sus abuelos, si bien se están empezando a percibir movimientos de concienciación en la población más joven- con la vista puesta en un modelo de consumo responsable y sostenible basado en el comercio local, aún hay motivos para creer en una remontada del sector.

Mientras tanto, la primera jornada ferial del año no dio muy buenas impresiones. En primer lugar, de unos 80 puestos que se dan encuentro habitualmente en la localidad estradense cada miércoles, en esta ocasión no se contaba ni con la mitad.

Daniel Torres, estradense, fue otro de los optimistas que se decidió a abrir su puesto pese a las adversas previsiones meteorológicas para esta jornada. En cambio, a las 12.12 horas de la mañana, Torres ya se disponía a recoger el chiringuito, “habitualmente empezamos a recoger a las dos de la tarde, y tenemos hasta las tres, pero hoy no hay nadie, y esto (el tiempo) no va a mejorar”. Con esas pesimistas palabras, el feriante guardaba sus últimos aparejos de agricultura y cestas de mimbre.

Al sector gastronómico no le fue mejor, José Manuel Varela, de Ponte Nafonso, reconocía que la mañana estaba siendo “igual que el tiempo”, mala. Si bien contó con algunos clientes, su puesto de embutidos y derivados cárnicos no estrenó el 2022 con demasiado éxito.

Pese a todo, hay algo en lo que el grupo coincide, y es que en el sector del mercado ambulante “se va tirando”. Entre impuestos, una constante supeditación a las inclemencias del tiempo, y las grandes superficies comerciales ofreciendo unas condiciones contra las que es difícil competir, este gremio no se rinde y pone la otra mejilla. Para ellos, “al mal tiempo, buena cara”, y es que no les queda otra, en parte porque lo que los distingue es precisamente la cercanía en la atención al cliente. Este nuevo año empieza gris, y mojado, pero ellos no se someten, saben que vienen días mejores.

Un nuevo año prometedor para el gremio local

Es posible que la feria de A Estrada no entrara con buen pie en el 2022, pero hay motivos para ser optimistas. Uno de ellos es la reforma del habitual recinto ferial en el casco urbano de la villa. Si bien a día de hoy el mercado tuvo que desplazarse a la Puerta del Sol, y el nuevo aparcamiento, esta localización es provisional, y cambiará a la original una vez las obras de renovación de a Feira, como conocen los locales a la zona, hayan finalizado. Por su parte, el concelleiro de urbanismo, Gonzalo Louzao, confiesa que los trabajos están yendo según lo previsto, “manteniendo los tiempos, y molestando lo mínimo posible”. El Concello espera poder inaugurar uno de los centros neurálgicos de la villa en el segundo trimestre del año, en vísperas de las fiestas patronales de San Paio, pero Louzao adelanta que incluso “podría ser un poco antes”. De ser así, el gremio podrá estrenar inmediaciones, que quizá sirvan para dinamizar el mercado, convirtiéndose en un reclamo y aumentando los beneficios de los feriantes.

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