La necrópolis megalítica de Alperiz contaba con nueve mámoas. Cuatro de ellas fueron arrasadas entre los años 70 y 90, de forma intencionada. Anteriormente, algunas ya habían sido violadas por los buscadores de tesoros. De las cinco restantes, hay dos en la Zarra do Canal y tres más conocidas por las intervenciones de la Xunta y la implicación vecinal: el Altar do Sol, la Mámoa do Cruce y la Mámoa da Cruz.

Las dos primeras se someten desde hace un mes a labores de puesta en valor desde la Consellería de Cultura. El Altar do Sol puede presumir de unas dimensiones similares al dolmen de Dombate, mientras que la Mámoa do Cruce (entre el cruce de las pistas de Alperiz y la de Carballeda-Parada), presenta grabados serpentiformes que la hacen muy interesante, como ocurre con otros ortostatos cercanos como las mámoas de A Goleta o de Coto dos Mouros. Por eso, el alcalde lalinense, José Crespo, quiere que el turismo cultural sea una pata económica de Lalín, en vista de la riqueza arqueológica de Alperiz, pero también de la falda del Monte do Carrio o el castro de A Goleta. En cuanto a una futura intervención en la Mámoa da Cruz, confía en llegar a un acuerdo con los propietarios de la parcela “y que se excavase, porque da la sensación de que está entera”, apunta. La Mámoa da Cruz se conoce así porque en su momento tuvo este símbolo cristiano sobre la tapa de cubrición, que además habían movido saqueadores de tesoros a principios del siglo XVII.

Crespo quiso recalcar que en Lalín “tenemos un poco de todo: cultura megalítica con las mámoas, una cultura castrexa muy densa, al ser el concello con más castro de Galicia; un buen románico y cosas más recientes de los últimos siglos”. Apunta que la puesta en valor va a atraer turistas que, a su vez, repercutirán en la economía local.

El Kilómetro Cero ya deja ver su futura cara

Las obras de humanización de las calles Principal y Loriga están despertando la curiosidad de los transeúntes por la nueva forma que está tomando el Kilómetro Cero, con un diseño que centra el escudo y lo rodea con círculos de piedra. El proyecto, que había sido diseñado por el anterior gobierno dentro de la estrategia Lalín Ssuma 21, deja a la vista una estructura circular en la confluencia de estas dos rúas con Colón y la Praza da Igrexa. La humanización de Principal y Loriga fue adjudicada el pasado mes de junio a la firma viguesa Oresa por 689.000 euros. Había salido a concurso por poco más de 723.000.