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A Estrada emprende la reforma de la playa fluvial y busca fondos para el nuevo edificio

El Taller de Empleo emprende los trabajos en este recinto de más de 24.000 m2 | El gobierno apuesta por el módulo de restauración como atractivo para asegurar afluencia todo el año

Piedra en el camino de acceso a la playa fluvial de Liñares. | // BERNABÉ/MIGUEL AREÁN

Después de meses en la aulas, los participantes en el Taller de Empleo de A Estrada se ponen manos a la obra. Literalmente. Hasta el próximo mes de agosto, estos alumnos-trabajadores tienen por delante la reforma de la playa fluvial, un espacio que el convenio entre el Concello y la Sociedade Deportiva Río Ulla ha hecho de acceso público. Los técnicos estuvieron el martes sobre el terreno para perfilar los últimos detalles para el inicio del trabajo de campo, tal y como confirmó ayer el alcalde, José López Campos. El “obradoiro” inicia la reforma de este amplio espacio recreativo, situado a escasa distancia del casco urbano, mientras la administración local emprende la búsqueda de fondos para financiar la construcción de un edificio que, integrado en el entorno, permita sacar un mayor partido del recinto más allá de la temporada de baño.

López Campos indicó que el gobierno que encabeza buscará colaboración económica en 2022 para la construcción del inmueble destinado a restaurante, una actuación que se entiende como llave para abrir durante todo el año las instalaciones al público. En estos momentos las puertas del recinto están cerradas por el inicio de las obras, si bien la intención del ayuntamiento es que los ciudadanos puedan disfrutar de este paraje fluvial de gran belleza en cualquier estación.

Anteproyecto

El jefe del ejecutivo estradense explicó que, por el momento, el Concello cuenta solo con un anteproyecto de lo que sería este nuevo edificio. Estimó que es esta una apuesta “que va a dar un valor y un sentido a esa actuación”, haciendo hincapié en que, si no existe un servicio que ofrecer a muchos visitantes, la playa tendría una afluencia excesivamente concentrada en la temporada estival. “Tener la parte de restauración puede dar un salto de calidad para favorecer que el recinto se utilice durante todo el año”, consideró.

Aunque todavía hay que madurar más el proyecto, se calcula que podrían hacer falta para el nuevo inmueble alrededor de 400.000 euros. La idea sería construir una especie de “balcón hacia el Liñares” y la propia robleda existente junto al cauce. El anteproyecto recoge un edificio de casi 500 metros cuadrados, una ambiciosa actuación que supondría la reforma de edificaciones preexistentes y añadiría alguna nueva.

Las construcciones que hasta el momento se utilizaban como cantina y aseos serías demolidas, realizándose una nueva construcción a través de una estructura integrada en el ambiente y con materiales sostenibles, caracterizada por grandes ventanales. La idea inicial aprovecharía la zona de emparrado existente. Si el proyecto se mantiene fiel al esbozo inicial, la planta semisótano resolvería la zona de vestuarios, además de espacios para el almacenamiento y en la planta baja se encajarían los espacios destinados a cafetería, office, y aseos públicos de uso general, concebidos en un volumen independiente. Es aquí donde se recupera el emparrado y la zona de mirador sobre la planta semisótano.

Trabajo en los talleres

En cuanto a los trabajos que se pondrán ya en marcha en el recinto de la playa fluvial, el alcalde reconoció que la actuación arranca un poco más tarde de lo inicialmente previsto por una demora en la contratación de profesorado. En todo caso, indicó que el tiempo en las aulas se estuvo aprovechando para que los alumnos recibiesen ya formación complementaria como la de prevención de riesgos laborales.

El módulo de carpintería trabajará en los próximos meses en los talleres, confeccionando el nuevo mobiliario que se instalará en el recinto. El regidor local apuntó que se encargarán de construir algunos elementos de juego para la renovación del antiguo parque infantil existente junto al arenal y se valora la posibilidad de que asuman la construcción de unas nuevas compuertas de madera. Estas se encargan de retener el agua para que suba el nivel en la zona de baño. Sin embargo, se detectó que actualmente presentan un deterioro importante.

El módulo de jardinería-forestal tiene por delante una reforma general de esta zona verde, de más de 24.000 metros cuadrados. Serán estos trabajadores los que mejoren los espacios ajardinados y también los que afronten un saneamiento de la parte que ocupa la robleda.

La playa fluvial de Liñares se abrió al público en general –ante su uso estaba limitado a los socios de Río Ulla– en plena pandemia del COVID-19. La novedad, sumada a la necesidad de espacios al aire libre para disfrutar del verano en condiciones de seguridad, animaron a muchos a pasar el estío de 2020 en las instalaciones, que recibieron a más de 6.000 personas en su primer verano como públicas. En 2021 la asistencia fue menor, si bien es cierto que las condiciones meteorológicas no animaron a aprovechar el chapuzón.

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