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El cocido vuelve a llenar restaurantes en Lalín y los peregrinos recaban mayor protagonismo

El levantamiento de las restricciones redunda en un importante aumento de reservas los fines de semana | Los grupos de romeros jacobeos procedentes del resto de España se han multiplicado en los locales desde el verano

Comensales degustando un cocido, ayer, en el restaurante Cabanas de Lalín. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La hostelería empieza a respirar, y todo apunta a que definitivamente, después de una larga travesía por el desierto. La reapertura del horario nocturno y la ampliación del horario de cierre suponen un auténtico balón de oxígeno para un sector que remonta, paulatinamente, de nuevo el vuelo. En el caso de Lalín, la restauración recupera el pulso de la mano de su plato emblemático: el cocido. Además, la cada vez mayor presencia de peregrinos hace que desde el sector se vea al Camino de Santiago como un dinamizador con futuro. Álex Iglesias, del restaurante Cabanas, explica que “es una alegría poder ver a tanta gente en el comedor después de todo lo que llevamos sufrido. Hay una aceptación muy buena porque la gente tiene ganas de salir. Es algo que hacía mucha falta y se agradece”. Reconoce que “a nosotros se nos adelantó la temporada del cocido casi dos meses. La gente está aprovechando ahora para hacer todo lo que no pudo hacer durante el invierno pasado”. Y subraya que “aumentó muchísimo el peregrino extranjero durante el verano. También muchos peregrinos andaluces y catalanes en plan comer bien y disfrutar las comidas. El tema del Camino está explotando y pienso que habría que darle incluso un punto más para potenciarlo”.

Caminantes astures reponen fuerzas en la capital dezana El sábado el alcalde de Lalín, José Crespo, saludó a un grupo de peregrinos del colectivo “Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego”, que escogieron la capital dezana para cenar en Casa Currás, a pesar de que realizan la etapa Monforte-Chantada de conocido como Camino de Invierno. Está previsto que en el mes de marzo volverán a Lalín un grupo de 80 caminantes para hacer las etapas Rodeiro-Lalín y Lalín-Ponte Ulla, por lo que ya están confirmadas las reservas de hoteles y restaurantes para degustar un buen cocido de Lalín.

Por su parte, Alberto González, de Casa Currás manifiesta que “la cosa está muy bien porque llenamos todos los días. El 85 por ciento de la clientela es de fuera, incluso muchos de fuera de Galicia. Cada vez vienen más peregrinos. Casualmente, ayer (por el sábado) tuvimos unos 20 de ellos cenando”.

Por último, Diego López del restaurante La Molinera desvela que “estamos a tope viernes, sábado y domingo, y por la semana también se trabaja muy bien”. Y como sus colegas, destaca que “algunos peregrinos también entran en el local”.

Delivery y take away han venido para quedarse

Delivery y take away son canales de venta que llevan experimentando años de crecimiento exponencial. Sin embargo, las restricciones provocadas por la COVID-19 han ayudado a impulsar en un tiempo récord este tipo de venta hasta alcanzar un 60% de crecimiento en España, según datos de Kantar, la empresa líder mundial de datos, insights y consultoría, lo que ha ayudado al sector de la hostelería a frenar el golpe. “La comida para llevar es algo que vino para quedarse”, asegura Álex Iglesias del restaurante Cabanas. El joven cocinero lalinense explica que “el cocido es un producto que enfría muy rápido porque lo rico es comerlo bien calentito y por eso hay que utilizar unos recipientes específicos para su traslado”. Al respecto, señala que se trata de unos elementos de poliespan forrados de aluminio “y lo que hacemos es directamente poner el cocido como si fuera emplatado en nuestro comedor dentro de esa caja y luego lo filmamos bien para que no escape el calor. Hicimos una prueba y podemos garantizar que durante unas dos horas y media, casi tres, el cocido sigue caliente”. Todos los restauradores lalinenses coinciden en que para este nueva forma de trabajo es necesaria para ofrecer un servicio adecuado a esta nueva demanda de la clientela. Vecinos del casco urbano y el rural de Lalín, pero también del resto de Galicia y de España son los destinatarios de una modalidad de negocio que permite trasladar la calidad de un restaurante al comedor de nuestra vivienda.

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