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Buen inicio de la caza menor pese a la niebla y la vírica

Cazadores de Cerdedo hallan ejemplares de conejos muertos | En Lalín, el viento solano dificulta el rastro durante las primeras horas

Varios cazadores con sus perros y piezas en Monte Carrio, Lalín. | BERNABÉ/A. AGRA

La lluvia caída el sábado, a última hora de la tarde y por la noche, hacía presagiar que el arranque de la temporada de caza menor, ayer, domingo, iba a ser excelente. Y fue bueno, pero con matices.

Un cazador examina una cuneta, junto a sus perros. Bernabé/Ana Agra

El viento solano “no ayudó al rastro durante las primeras horas”, apunta el presidente de la Sociedade de Caza e Pesca de Lalín, José Luis Montoto. En el Tecor vecino de Dozón, no fue el viento, sino la niebla, la que impidió cazar durante las primeras horas en la que pasa por ser la mejor zona de conejo, localizada en los montes de Amear, San Martiño y los lindes con el concello ourensano de Piñor. La Ley de Caza de Galicia impide cazar con niebla, nieve o humos que reduzcan la visibilidad. Sin embargo, una vez que los cielos quedaron despejados, sí hubo un buen balance. Al final del día “los cazadores me comentaron que tarde volvían a tener uno tan bueno como este”, señala el presidente del Tecor, José Rodríguez. Eso sí, Dozón ya parte con una temporada con menor densidad de conejo y perdiz que otros años, puesto que tuvo que recortar sus siembras a la espera de las sentencias por dos denuncias de daño de jabalí en fincas privadas. Tendría que abonar 9.000 euros, aunque en principio se les reclamaban 16.000.

En Lalín, se espera una temporada similar a la del año pasado, y ayer los cazadores ya se cobraron alguna que otra pieza de conejo y perdiz. Este colectivo realizó labores de suelta y de desbroces en colaboración con el Concello de Lalín, con el que firmó un convenio a finales de septiembre y que, con toda seguridad, se renovará cada año.

Un cazador, con una pieza de conejo.

Un cazador, con una pieza de conejo. Bernabé/Ana Agra

La liebre, en auge

En el territorio cinegético de Cerdedo no fue la meteorología, sino la hemorragia vírica, la que marcó la primera jornada de caza. El presidente del colectivo, Javier Santos, explica que desde hace un par de semanas comenzaron a verse ejemplares muertos de conejo en los montes, por lo que esperan que haya varias bajas entre la población que sembraron meses atrás. Hasta ahora, esta circunstancia no se está dando en los montes dezanos. Lo peor, en el caso de Cerdedo, es que la plaga afecta a conejos ya vacunados, debido a la existencia de varias cepas del virus. De momento, esta mortandad no se extendió a a la liebre, una especie que se ha recuperado mucho durante el último año gracias a los confinamientos de la primavera de 2020 por el COVID.

Al menos, en el territorio de Cerdedo el rastro ayer fue también bueno y permitió a los cazadores llevarse alguna que otra alegría en perdiz. Las siembras de este animal sí dieron mejores resultados. “Repoblamos un poco tarde, porque si sueltas a estas aves demasiado pronto, no tienen cereal”, y éste suele estar maduro en el ecuador del verano.

La jornada también fue muy intensiva en los montes de Rodeiro. El presidente de la Sociedad de Caza, Rubén Quintá, apunta que “pudimos oír muchos tiros a lo largo de la jornada, y no es algo habitual cuando arranca la temporada”. Apunta que algunos cazadores también consiguieron piezas durante este primer domingo de caza menor.

Seguridad

Los presidentes de estos colectivos cinegéticos coinciden en que “había ganas de salir” al monte, no solo por la práctica deportiva, sino también por los meses que quedan atrás de restricciones sanitarias debido a la pandemia. En este sentido, los cazadores “nos ajustamos a las medidas que ya teníamos marcadas desde un inicio desde la Consellería de Sanidade”, explica José Luis Montoto. En la misma línea, José Rodríguez recalca que la caza menor “suele ser un deporte individual, no es habitual que caces en grupo. Como mucho, en la caza de conejo puede ser que coincidan tres ó cuatro vecinos, pero cada uno suele estar en una esquina del monte, apartado”.

La situación es diferente a la hora de cazar jabalí, ya dentro de la caza mayor. “En este caso es una acción más colectiva, podemos estar más pegados a la hora de elaborar las listas, pero después cada uno está en su puesto”, apunta el presidente de los cazadores de Dozón.

La temporada de caza menor estará abierta, como de costumbre, hasta el 6 de enero, día de Reyes. En el caso de la liebre, solo podrá abatirse durante poco más de un mes, hasta el próximo 21 de noviembre. Por lo que concierne al zorro, al margen de las jornadas habituales de caza en esta temporada, hay que indicar que las batidas remataron anteayer, día 16, pero podrán reanudarse una vez que finalice la temporada cinegética oficial, es decir, desde el 7 de enero y hasta el 23 de febrero del año que viene. Por lo que respecta a la becada, su temporada podrá extenderse hasta el 13 de febrero.

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