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Mantener lejos del alcance de los niños

Los vecinos del poblado minero de Fontao reclaman desde hace seis años el arreglo del parque infantil | Proponen la cesión de locales vacíos y de la antigua cantina

El suelo de corcho del parque, donde falta un columpio, está semipodrido por la humedad.

El suelo de corcho del parque, donde falta un columpio, está semipodrido por la humedad.

Hace casi un año, en noviembre del año pasado, el colectivo vecinal Minas da Brea trasladaba a la oposición todas las mejoras pendientes en el poblado minero de Fontao. La idea era que los tres partidos las elevasen a pleno, para que el gobierno de Xuntos les pusiese remedio.

Uno de los elementos de juego acusa el paso del tiempo.

Uno de esos deberes pendientes era el arreglo del parque infantil. Su deterioro se remontaba ya a tiempos en que gobernaba el PP de Jesús Otero. Desde 2015, los vecinos pedían de forma reiterada el cambio del suelo de corcho (está levantado en algunas zonas) y de elementos de juego como el tobogán, así como la instalación de uno de los dos columpios. En 2019, el ejecutivo popular tramitó una subvención que vino denegada y, desde entonces, el parque sigue acusando el paso del tiempo y el tremendo uso que tuvo desde 2008. “Aquí hay unos 30 niños menores de 16 años”, explica la presidenta de Minas da Brea, Paula Rivela. Y no solo necesitan el parque estos jóvenes (que además tenían en mente poner en marcha una sección juvenil del colectivo vecinal), sino las decenas de familias que visitan el poblado y su Museo da Minería.

Hueco de uno de los báculos de iluminación.

El gobierno local sí acometió reparaciones en la iluminación pública, puesto que algunos báculos estaban con los cables al aire. Pero “eliminaron otras farolas, que habría que reponer, y e n algunos puntos quedaron los huecos”, explica Rivela. Sí se podaron, también, los árboles con riesgo de caer sobre espacios del poblado.

Pintado de fachadas

Rivela se hace eco de las demandas de sus vecinos e insiste que Fontao es un núcleo de viviendas, pero también un entorno patrimonial, y de ahí que haya que cuidar al máximo su puesta a punto. Hay cosas que no dependen del municipio, sino del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), como el pintado de las fachadas de las 79 viviendas. Este organismo cedió al Concello en 2012 las antiguas escuelas, el cine y la iglesia.

Las dos últimas edificaciones forman parte ahora del Museo da Minería. Pero hay otros locales libres, además de la antigua cantina, que podrían pasar a disposición de los vecinos “para poner en marcha talleres, por ejemplo”, apunta la presidenta de Minas da Brea. Ya remitió por escrito al Concello, en más de una ocasión, todas estas demandas de acondicionamiento.

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