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Rosa de Cabanas, arquitectura y diseño con alma de mujer

Ultima su proyecto anual de 52 retratos de Mulleres Valentes, que salta de las redes sociales a los cuadros y a las bolsas de tela

Rosa de Cabana expone sus Mulleres Valentes en A Casa do Patín de Padrón tras mostrarlas en Lalín. | // CEDIDA

Rosa de Cabanas no recuerda cuándo empezó a dibujar. Arquitecta, diseñadora gráfica e ilustradora autodidacta, esta estradense –nacida en 1976 y que, si bien se llama Rosa Herraiz Cabanas, adoptó como nombre artístico el que rinde tributo a su vínculo con la casa de Cabanas de Ouzande en la que nació– solo sabe que nunca dejó de hacerlo. Dibujó desde siempre, alentada por las personas que, en su entorno, siempre potenciaron su talento diciéndole que dibujaba muy bien.

Para ella era una afición y una vía de escape con la que se evadía del aburrimiento. Su mesa del colegio Pérez Viondi y del instituto Manuel García Barros en los que estudió siempre estaban llenas de dibujos, que también realizaba en los márgenes de las libretas y, en general, en cualquier papel que tuviese delante.

Pero nunca había pensado en su afición al dibujo como medio de vida hasta que una maestra del Pérez Viondi le dijo, al corregirle un dibujo en octavo, que debería ser arquirecta ya que hacían falta mujeres que lo fuesen para trasladar la sensibilidad femenina por la belleza a los edificios que nos rodean. Le hizo mirar hacia edificios radicados en el exterior del centro. “Fue la primera que me hizo mirar a mi alrededor de un modo crítico”, recuerda. Ya nunca dejaría de hacerlo. Y ello eleva el nivel de una obra de la que se destila un estilo propio, perfectamente reconocible, que puede considerarse icónico.

Es fruto de un trabajo constante que nunca ha dejado de perfeccionar. Aquella niña autodidacta que dibujaba en cualquier papel comenzaría a hacerlo de modo más académico en la Escuela de Arquitectura de A Coruña. Ya tenía “vicios adquiridos” a la hora de dibujar y se los llevó consigo, por ejemplo, a la hora de dibujar la figura humana, que siempre le había llamado la atención.

Su sueño de llegar a ser arquitecta había vencido al de ser bióloga. Así descubrió que ser pintora no era la única salida profesional que le brindaba su pasión por el dibujo. Podía ser ilustradora, diseñadora... “Todo a nuestro alrededor está dibujado por alguien”, explica.

A la par que estudiaba Arquitectura, descubrió el diseño gráfico. En parte por su vinculación con la Asociación Cultural A Fervenza de Ouzande. Era la que más entendía de diseño gráfico y recuerda que tuvo que espabilarse para realizar los diseños que precisaba el colectivo. Así, se le abrió un mundo nuevo, que le mostró una nueva perspectiva de su carrera: el dibujo gráfico y la ilustración.

Ya nunca dejaría de dibujar. Al culminar sus estudios de Arquitectura trabajaría en ámbitos vinculados a la arquitectura y al diseño gráfico con empresas ligadas a la gestión del patrimonio y, así, se curtió como diseñadora gráfica en tanto que, como arquitecta, trabajaba fundamentalmente en relación con obras de rehabilitación.

A Fervenza de Ouzande, el Concello de Vedra y empresas ligadas a la gestión del Patrimonio y la promoción turística como Etnoga o Tesouros Novos confiaron en ella. Hizo trabajos de cartelería, folletos y paneles informativos y de divulgación turística.. También la Asociación de Comerciantes da Estrada (ACOE) le confió el diseño de su logotipo y de su cartelería durante muchos años, tal y como hace con mucha frecuencia el departamento de Cultura del Concello de A Estrada con su cartelería promocional de la programación cultural de otoño y primavera, por ejemplo. Igualmente, Cultura le confió el diseño del trofeo del premio Alberte Quiñoi de Banda Deseñada, que ideó a modo de una caja de pajaritos de madera que realizó Nudima de Madera. “Fue un trabajo muy, muy bonito” y, a la par, “muy gratificante”. Como lo es realizar continuamente “cosas muy diferentes”.

El trofeo del Premio de Banda Deseñada Alberte Quiñoi diseñado por Rosa de Cabanas y realizado por la firma local Nudima de Madera.

El trofeo del Premio de Banda Deseñada Alberte Quiñoi diseñado por Rosa de Cabanas y realizado por la firma local Nudima de Madera. Cedida

Ciertamente, Rosa de Cabanas no se aburre. No le da tiempo. Lo acreditan sus numerosos trabajos, como la imagen, los paneles y la señalización que hace tres años ideó para las recuperadas Neveiras de Fixó (Forcarei). “Me gusta estar en contacto con ese mundo, con la recuperación del patrimonio, de la rehabilitación”, admite.

Imagen de señalización indicativa de las Neveiras de Fixó (Forcarei) diseñada por Rosa de Cabanas. Cedida

Pero también le gusta realizar ilustraciones, como las 34 que el pasado año le encargaron para ponerle cara a los 34 personajes que actúan como narradores en un libro sobre Carvalho Calero que la mantuvo activa durante el confinamiento. Se reencontró, entonces, con un tipo de dibujo que ya había experimentado pero sin pulir del todo. Y comenzó a explorar de nuevo las posibilidades técnicas de la acuarela. Su colaboración con Camiño Circular para la elaboración de una cesta cultural de Navidad incidió en esa vía. Y en Rosa de Cabanas emergió de nuevo la pasión por los retratos.

Así nació el proyecto anual en el que se embarcó en el presente año 2021. Lo abrió marcándose el reto de publicar en sus redes sociales un dibujo personal cada semana.

Ya van allá 41. Y le faltan 11 para concluir las 52 del año. El primer retrato del ciclo fue el de Xela Arias, a quien se le dedican las Letras Galegas. Luego llegarían Maruxa Mallo, la arquitecta brasileña Lina Bogardi o la irlandesa Eileen Grey. Son Mulleres Valentes, que han destacado en sus respectivos ámbitos y que han fallecido ya.

Retrato de Maruxa Mallo, uno de los favoritos de Rosa de Cabanas.

Retrato de Maruxa Mallo, uno de los favoritos de Rosa de Cabanas. Cedida

Poco después, decidiría acotar un poco más su elección y ceñirse única y exclusivamente a mujeres gallegas. En febrero publicó la de Rosalía de Castro. Detrás llegarían otras muchas, a cuya imagen se aproxima a través de fotografías que, en ocasiones, determinan su ilustración. Es el caso de la de una de las pioneras de la arquitectura gallega, Rita Fernández Queimadelos, que estudió Arquitectura en aulas repletas de hombres y puso la nota de color en el medio de todos ellos en la foto de grupo final.

A la pionera arquitecta Rita Fernández Queimadelos la retrató, igual que en una foto, en medio de sus compañeros de promoción universitaria. Cedida

El suyo y el de las Marías son dos de los pocos retratos en los que se asoma el color. La mayoría son en blanco y negro. Retratan a tinta y acuarela a mujeres como Ana Kiro, Sofía Casanova, María Victoria Moreno, Elisa Patiño, La Bella Otero, Jimena Fernández de la Vega, la ilustradora Lolita Díaz Baliño recientemente fallecida o la estradense Virxinia Pereira, mujer del insigne galleguista Alfonso Daniel Rodríguez Castelao.

Retrato de la ilustradora Lolita Díaz Baliño, recientemente fallecida. Cedida

Son Mulleres Valentes. Lo son todas las que están pero no lo están todas las que son. Rosa de Cabanas lo tiene claro. Pero ha querido acotar de temporalmente un proyecto que podría ser interminable. Lo cerrará el último fin de semana del año, con la publicación del último retrato. Zanjará así un proyecto cuyo éxito motivó que saltase de las redes sociales para las que se gestó al mundo de la enmarcación y las bolsas de tela. La admiración de quienes siguen su proyecto por las mujeres homenajeadas –y, también, aunque la modestia de Rosa de Cabanas le impida decirlo el gusto de numerosas personas por la maestría como retratista de la artista y la belleza de sus obras– hizo que le pidiesen que pusiese a la venta sus dibujos enmarcados. En estrecha colaboración con Sindo Villamayor de Copistrada y Casal de Creación para la impresión y la encuadernación respectivamente, así lo hizo. Parte de esa obra se expuso en septiembre en el Pontiñas de Lalín y ahora en A Casa do Patín de Padrón. Los retratos saltaron también a la estampación de bolsas de tela a propuesta de Camiño Circular, estampadas en Copistrada para el Mercado de Verán aunque siguen a la venta en la Libraría Marxe. Están teniendo una óptima acogida, que anima a Rosa de Cabanas a seguir dibujando el mundo que observa con la mirada crítica de quien persigue la esencia y la excelencia con alma de mujer.

La arquitecta, diseñadora gráfica e ilustradora estradense Rosa de Cabanas, en la exposición de su obra en Lalín, con una bolsa estampada con uno de sus retratos. Cedida

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