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La pandemia reduce los flujos migratorios: llegan 1.885 personas y se van otras 1.576

Durante el pasado año se sumaron a los padrones municipales 490 vecinos menos y las bajas también cayeron en medio millar | En Vila de Cruces, Agolada y Dozón los que se marcharon superan a los nuevos habitantes

Cuatro de cada diez extranjeros que llegaron a las comarcas eligieron Lalín para vivir. | // BERNABÉ/ANA AGRA

Durante el pasado año se sumaron a los padrones municipales de los nueve concellos de las comarcas un total de 1.885 personas y otras 1.576 causaron baja. Aparentemente ambas cifras pueden parecer muy elevadas, pero los flujos migratorios se redujeron notablemente en el primer año de la pandemia sanitaria. Doce meses antes habían sido 2.375 los nuevos habitantes y otros 2.114 emprendieron una nueva vida fuera de las fronteras de Deza y Tabeirós-Montes.

Estos son los registros oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), donde, por primera vez en tiempo se constata que hay ayuntamientos que muestran un saldo negativo; es decir, hubo más personas que se fueron de las que llegaron. Esto acontece en los dezanos de Vila de Cruces, Agolada y Dozón. Los números de trazo grueso indican que son 309 ciudadanos más los que se sumaron a los censos municipales que los que se borraron en los mismos. En primer lugar los datos por concellos nos indican que Lalín recibió a 609 personas y otras 448 se fueron, mientras que en Silleda el desglose es de 289 y 260 respectivamente. Las altas en Vila de Cruces suman 116, frente a 121 bajas y en Rodeiro fueron 51 y 40 en cada caso. El saldo negativo más acusado se encuentra en Agolada, con una quincena de migrantes, insuficientes para compensar la marcha de 49 individuos. En Dozón se contabilizaron 27 altas y 38 bajas.

En lo que respecta a la comarca vecina, los tres municipios muestran una gráfica de entradas superior a la de las salidas. En A Estrada se incorporaron a su censo municipal 432 personas, 61 más que las que causaron baja. En Forcarei fueron 90 y 73 respectivamente y en Cerdedo-Cotobade se contabilizan 256 entradas y 176 salidas.

Partiendo de la base de que en total los nuevos residentes superan a los que se fueron, en este fenómeno tiene mucho que ver la balanza positiva de los extranjeros que recalaron en las comarcas y los que se marcharon. Así las cosas, solo del continente africano vinieron 129 personas; 89 más que las que decidieron irse. Lo mismo acontece con los foráneos de América: 349 altas y 266 bajas. Esto quiere decir que efectivamente la pandemia no impidió que africanos y americanos –a tenor de los flujos habituales de los últimos años procedentes del sur del segundo continente– materializasen su decisión de dejar Deza y Tabeirós-Montes, pero esto no impidió que fuesen 172 personas más las que recalasen aquí. De Asia vinieron un total de 11 individuos y otros cuatro abandonaron la zona.

El peso de los extranjeros en estos flujos migratorios es sin duda muy importante, pero no se puede perder de vista la relevancia que tienen los desplazamientos interiores pues de los de otras nacionalidades suponen menos de la mitad de los nuevos vecinos. Es decir, de las 1.885 personas que decidieron venirse a vivir a las comarcas, 613 eran extranjeros y otros 1.272 tenían nacionalidad española.

Uno de Oceanía en Silleda

Si entramos en detalle cabe reseñar que casi la mitad de los migrantes americanos que recalaron en este territorio se decantaron por Lalín, lo mismo que 75 del total de los 129 individuos de nacionalidad africana. La única persona procedente de Oceanía el año pasado vive en Silleda.

39 fallecimientos más y natalidad estable

Durante el pasado año fallecieron 1.032 personas y los nacimientos fueron 391. Uno de los problemas de las comarcas en su demografía, con una peligrosa tendencia a la baja desde hace años, es un saldo vegetativo claramente negativo, de 641 personas en 2020. El algo más de un millar de óbitos supone un incremento de 39 respecto al ejercicio precedente, un fenómeno que se repite en todos los ayuntamientos a excepción de A Estrada y Forcarei. ¿Cuántas personas fallecieron en cada concello? En Lalín fueron 253, Silleda (128), Vila de Cruces (120), Rodeiro (54), Agolada (42), Dozón (16), A Estrada (251), Forcarei (77) y 91 en Cerdedo-Cotobade. La natalidad, en términos generales, cayó en el primer año que convivimos con el coronavirus SARS-CoV-2, pero a unos niveles poco llamativos; es más, casi se puede decir que se mantuvo con seis alumbramientos menos que en 2019. Silleda sobresale como el municipio donde más creció la natalidad, con 16 casos más sobre 51. En la cabecera comarcal dezana fueron 119, Vila de Cruces (29), Rodeiro (9), Agolada (9), Dozón (5), A Estrada (116) y Forcarei y Cerdedo-Cotobade se reparten una docena y 25 respectivamente.

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