Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Deza

Solla promulga la peregrinación gastronómica a Lalín

El acto oficial se convierte en un emotivo homenaje a la familia Solla-González | Para Rodríguez esta jornada supone la ansiada vuelta a la normalidad

Crespo, Silva, Rodríguez y Solla escuchan la intervención de Amelia González.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Crespo, Silva, Rodríguez y Solla escuchan la intervención de Amelia González. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Lalín celebró ayer una inédita Feira do Cocido que, en palabras del alcalde, José Crespo, “ni el Covid fue capaz de tumbar”. Esa fue la principal razón para que el Concello mantuviese firme su propósito de homenajear a su principal embajador y que esta 53 edición no quedase marcada en el calendario como el año que la pandemia sanitaria impidió rendir tributo al cerdo. En un formato doméstico, el único acto oficial del día grande de la Fiesta de Interés Turístico Internacional se convirtió en un emotivo y merecido homenaje a la familia Solla-González. Un tributo por partida doble, con el reputado chef Pepe Solla hijo como pregonero y la imagen de su padre, José González Solla, sobreimpresionada en una pantalla del vestíbulo de la casa consistorial y un espacio reservado para su viuda, Amelia González, y su hija Teté. Las lágrimas se colaron en un día de fiesta en recuerdo “de un lalinense más” que tanto ayudó a la difusión del evento gastronómico. Es que Solla padre no solo tenía muchos amigos en Lalín, sino que siempre acompañó a sus vecinos el día grande de esta cita porque sentía esta celebración como parte de él. ¿Por qué? El cocido representaba la esencia de la gastronomía gallega y el homenaje a los profesionales de la restauración.

Solla abraza a Diego López tras su intervención. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

En un acto limitado al aforo permitido del vestíbulo del Castro Tecnolóxico, el público recibió al pregonero, recibido por el alcalde, y junto al conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, y la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, se dirigió al salón de plenos para dejar impresas sus manos en un molde y firmar en el libro de honor del ayuntamiento. Para un cocinero no hay fiesta más importante en Galicia y en el mundo que la del cocido. Ser pregonero de esta fiesta es lo más alto a lo que podía aspirar y sobre todo sabiendo la vinculación que mi padre tenía con esta feria. Gracias por dejarme ser parte de esta fiesta y estas tierras. Como cocinero defenderé este plato por todo el mundo. Este fue el texto que dejó para la posteridad del chef de Poio.

El pregón se celebró en el vestíbulo del consistorio. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Con la edil de Cultura, Begoña Blanco, como conductora del acto, el cocinero lalinense Diego López, del restaurante La Molinera, fue el primero en ponerse delante del atril. “Me enseñaste mucho más de lo que fue capaz de aprender”, confesó al pregonero, con el que trabajó en Casa Solla, y al que definió como “un gran amigo” y profesional de reconocido prestigio. La voz de Moli se entrecortó cuando recordó al progenitor del que ayer era la máxima autoridad en Lalín. “Algún día le diré a mi hija cómo era Pepe Solla padre”, dijo, para luego bromear sobre una experiencia en Estados Unidos y México con cacheiras de cerdo como protagonistas.

Comensales en el restaurante Cabanas. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Solla recogió el guante y desveló que estuvieron a punto de ser arrestados por llevar a la sede de la ONU la parte más apreciada del cerdo para un ágape. Confesó la congoja que le entró cuando el alcalde lo llamó para pedirle que pregonase esta edición, sobre todo viendo el elenco de sus predecesores. “Sé que él no tuvo la suerte de ser pregonero del Cocido, pero que os conste, él pregonaba el Cocido allá donde iba, allá donde hacía falta que se conociesen estas bondades”. Así se refirió a su padre, mientras que de su madre, Amelia, recordó que es la responsable de que este plato sea irrenunciable en casa el día de Navidad.

Pepe Solla deja sus manos sobreimpresionadas en un molde. // Bernabé/Javier Lalín

Además de citar a sus amigos Moli y Conchi Peiteado, reivindicó la maestría con la que en este municipio se elabora este plato. “Peregrinos: la catedral está aquí. Estamos en año Xacobeo, así que peregrinad a Lalín, reponed fuerzas comiendo un cocido, que el Santo dos Croques está aquí en forma de estatua de porquiño. Si hace alta ponemos hasta un botafumeiro, pero en lugar de incienso, pondremos un chorizo, que huele mucho mejor”, exclamó entre aplausos.

Concierto de Susana Seivane. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Amelia González tomó el micrófono acompañada de su hija Teté y se hizo el silencio. Parte del público quizá recordaba como cada domingo del Cocido llegaba del brazo de su marido a Lalín para disfrutar de la fiesta. Destacó la amistad de su familia con Crespo y cómo se sentía en las tierras de Deza: un lalinense más. “Él está disfrutando de este momento con nosotros”, comentó emocionada. Crespo, Rodríguez y Silva le entregaron un testiño, imagen de la fiesta, y una figura de O Naranxo. El pregonero recibió una réplica del cartel del Cocido diseñado por José María Barreiro en su cuadragésimo segunda edición.

Clave en los premios de gastronomía de Galicia

El alcalde destacó al pregonero como un cocinero de los más importantes de España y agradeció que aceptase la responsabilidad de acudir en una edición forzadamente descafeinada pero que ni la pandemia fue capaz de “tumbar”. Crespo calificó a Solla padre como “un lalinense más” y recordó como en la 25ª edición, para activar los premios de gastronomía de Galicia no solo puso la asociación que presidía, Amigos da Cociña Galega, a la disposición del Concello sino que contactó con las demás para poner en marcha un proyecto que impulsó más si cabe el Cocido. Por eso tildó de “impagable” la disposición que González Solla siempre tuvo con este municipio y su fiesta. Agradeció la implicación de Xunta y Diputación con esta cita.

La "inteligencia" de los lalinenses

Silva también se refirió a los Solla como referencia absoluta en la gastronomía gallega y reivindicó la labor de la viuda del homenajeado. “No hay plato mejor que el cocido”, declaró, al tiempo que recordaba a su abuela de A Fonsagrada preparando con mimo este plato. En presencia del cartelista, Paco Pestana, –vecino de Castroverde– bromeó acerca de la calidad de este plato en la montaña lucense, pero siempre anteponiendo la maestría lalinense.

Román Rodríguez, como representante del gobierno gallego, defendió la cita de ayer como una de las más importantes de la historia porque puede suponer un punto de inflexión hacia una ansiada nueva normalidad que permita a todo el mundo disfrutar con algo tan aparentemente vacuo como compartir un cocido entre amigos; es decir, la propia esencia de la fiesta de un plato “que Lalín tuvo la inteligencia de apropiarse de algo que era de todos”; es decir, uno de los platos más representativos de Galicia. Y puso el acento en la relevancia que esta fiesta tiene para la economía local y comarcal.

La gaiteira y su banda en la carpa del Campo da Feira Vello. // Bernabé/Javier Lalín

Capas

Hasta el consistorio se acercaron comendadores como Florentino Cacheda, Daniel González Alén, Agustín López, los hermanos Eladio y Ramón Cuíña Crespo, Román Pedreira o Manolo Seixas. También el delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, Luis López o ediles del PP en Deza, además del mandatario rodeidense, Rubén Quintá, o el edil cruceño Julio López. Rafael Cuíña compartió espacio con ediles del grupo de gobierno, junto a su compañera Ana Varela, y por el PSOE acudió Alba Forno. Un concierto de la gaiteira Susana Seivane el la carpa del Campo da Feira Vello despidió una jornada con cocidos en casas y restaurantes.

Compartir el artículo

stats