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Deza

Antes muerto que sencillo

El antiguo centro de salud de A Estrada, en la Avenida de Santiago, hará un año vacío.   | // BERNABÉ/CRIS M.V.

El antiguo centro de salud de A Estrada, en la Avenida de Santiago, hará un año vacío. | // BERNABÉ/CRIS M.V.

Hay una máxima en publicidad muy simple: producto para todos, producto para nadie. En esencia, invita a pensar a quién va dirigida una campaña y un artículo en particular, cuál es un target. Apliquemos la misma filosofía a lo público. Cuando algo es de todos, es posible que nadie lo sienta como propio y, por tanto, acuse dejadez en el cuidado que se le otorga. El problema es que, a veces, aunque algo sea público puede no parecerlo tanto. A Estrada tiene, al menos, dos ejemplos: el antiguo edificio del INEM y el centro de salud de la Avenida de Santiago, que en diciembre cumplirá un año sin las funciones que le eran propias. La titularidad de ambos inmuebles es pública o, lo que vendría a ser lo mismo, de todos los ciudadanos. Esa es la teoría. ¿Y la práctica? Pues, en la práctica, los problemas de titularidad alargan el deterioro de dos edificios a los que el municipio estradense podría buscarle múltiples usos. Ante realidades como esta es la sabiduría popular la que marca la norma y ve en esta conducta la misma que la del famoso perro del hortelano.

El Parlamento de Galicia aprobó hace unos días, por unanimidad y a instancias del grupo parlamentario del BNG, que la Xunta inste al Gobierno Central a ceder las instalaciones del antiguo ambulatorio para que A Estrada pueda destinarlo a servicios sociales, entre ellos un centro de día. El alcalde, José López Campos, reconoció este fin de semana que el gobierno que encabeza mantuvo varias conversaciones con la Xunta, que todavía tiene cedido el uso de esta instalación, hasta hace un año de índole sanitaria. Sin embargo, la administración gallega no podría, a su vez, ceder este edificio al Concello y, si el ente local quiere realizar obras para acomodarlo a un nuevo uso, tampoco podría invertir en una propiedad que no consta en su haber.

“Necesitamos la titularidad”, resumió López Campos, que indicó que lo primero es que la Xunta revierta la cesión en el Ministerio de Trabajo y que este, a su vez, realice una cesión del espacio en favor del Concello de A Estrada. Sin embargo, los primeros sondeos realizados por el ayuntamiento con el ministerio indican que este estaría más por la labor de una operación de compra-venta, una cuestión que terminaría haciendo inasumible para las arcas municipales la recuperación del edificio si, a la reforma que se presume –dada la antigüedad de las instalaciones– hay que sumar la propia compra de un inmueble de estas dimensiones.

La viejo INEM lleva deteriorándose más de 13 años. | // BERNABÉ/J.LALÍN

“Intentaremos negociar con el ministerio”, apuntó el alcalde. Señaló que existen fondos como los Next Generation que ayudarían al Concello a fraguar importantes proyectos para este edificio. En los planes del ejecutivo figuran propuestas como la de crear un edificio social en el que se aglutinen servicios como el del centro de día, el servicio de Atención Temperá (que está funcionando muy bien pero que está localizado, de forma temporal, en un piso) o el propio centro de atención a personas con alzhéimer. “Nos interesa la titularidad, que sea del Concello, aun cuando luego intentemos negociar algunos servicios con la Xunta de Galicia”, puntualizó el regidor estradense.

Un INEM sin empleo

Otro edificio que languidece y que es público sin ser de nadie es la antigua oficina del INEM. Su emplazamiento es envidiable. Está al pie de la Avenida Benito Vigo, muy cerca del consistorio. El Concello de A Estrada llegó a hacer una oferta económica al Ministerio de Trabajo para hacerse con unas instalaciones que llevan vacías y deteriorándose más de 13 años, los mismos que hace que el servicio de Empleo se trasladó a su nueva sede, en Justo Martínez. El tiempo y la falta de cuidado han hecho mella en la estructura, que requiere una actuación inmediata para evitar que se convierta en una ruina.

El ayuntamiento llegó a ofrecer 85.000 euros al Gobierno. Lógicamente, la cifra no surgió al azar. Se hizo una valoración económica de este inmueble, que asciende a 179.883 euros. Sin embargo, la factura que pasa el abandono requiere mejoras por 95.586 euros. La alternativa que plantea el ayuntamiento al Gobierno es que, si no realiza estas actuaciones, las deje por cuenta del ayuntamiento, pero cediendo la propiedad al ente municipal por el importe de 84.986 euros. El alcalde explicó que el Ministerio de Trabajo le pidió una modificación de esta propuesta, en la que el ayuntamiento haga constar el valor del aprovechamiento urbanístico. La administración local está ahora pendiente de remitir una contrapropuesta.

Si se asume que lo que es de todos corre el riesgo de no ser de nadie, existe otra máxima que cantaba a voz en grito hace años una coqueta pequeña –hoy ya no lo será tanto– de nombre María Isabel. Aquel Antes muerta que sencilla es fácilmente aplicable a la burocracia en este tipo de casos. Si es algo público, si se trata de llegar a un acuerdo razonable entre administraciones, ¿por qué embarrar el proceso? En este caso la canción cambia de letra: antes muerto que sencillo. Al final, este tipo de inmuebles corren serio peligro de quedar para el olvido y de convertirse en una ruina con candado por no simplificar acuerdos que, al común de los ciudadanos y contribuyentes, se antojan casi inmediatos.

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