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La otra circunvalación estradense

Arriba, la conexión de A Farola con la Rúa Pérez Viondi. Abajo, deterioro en la 25 de Xullo.   | // BERNABÉ/J.LALÍN

Arriba, la conexión de A Farola con la Rúa Pérez Viondi. Abajo, deterioro en la 25 de Xullo. | // BERNABÉ/J.LALÍN

A Estrada camina hacia la peatonalización total de sus calles más céntricas. Comenzó cerrando al tráfico hace unos meses un tramo de la Calle Serafín Pazo y, después de que los estradenses retiren el árbol de Navidad, se meterá de lleno en las obras para volver peatonales las calles Ulla y Calvo Sotelo o, lo que es lo mismo, la principal arteria de comercio, servicios y paseo de la capital estradense. La pandemia permitió hacer un ensayo. La intención de facilitar las distancias de seguridad y de permitir que los hosteleros pudiesen sacar mesas y sillas a la calle para capear el temporal hizo que se colocasen vallas que impiden a los coches acceder a esta zona con preferencia peatonal. Aunque algunos todavía hacen la vista gorda, lo normal es que quienes cumplen con lo que indica la señalización hayan tenido que buscar alternativas para esquivar esta zona céntrica. Es por ello que las calles Pérez Viondi y 25 de Xullo han visto incrementada su densidad circulatoria y se han convertido estos meses en una suerte de circunvalación, apoyadas a modo de enlace por las calles Gradín, Castelao y Rúa 24 (la que sube hacia la iglesia).

El corte del tramo de Serafín Pazo que desemboca en la Praza de Galicia –para muchos será siempre A Farola– suprimió la que hasta ahora era una rápida conexión desde la Avenida Benito Vigo (travesía urbana de la N-640 y también la calle con más tráfico de A Estrada) con el que puede ser considerado como el corazón estradense. De este modo, quienes hacían uso de esta vía en esta dirección tienen que avanzar ahora hacia Pérez Viondi, una calle de doble sentido que también recibe el tránsito que, procedente de la Rúa 56 quiere cruzar hasta Benito Vigo. Por tanto, la intensidad media circulatoria de esta rúa –al menos en su primero tramo– se ha visto sensiblemente incrementada en los últimos meses, haciendo que su firme pague la factura. Es por ello que el Concello ya la incluyó en sus planes de mejora de viales urbanos, una actuación que se pretende acometer antes de que termine 2021.

Con peor aspecto luce otra calle que también ha asumido lo suyo en este tiempo y que se incluye entre los planes de reforma municipales: la Rúa 25 de Xullo. Si se llega por la Avenida Fernando Conde o la Avenida Ponteareas a la Porta do Sol, las consabidas vallas amarillas cortarán el paso a todo aquel que pretenda subir por Ulla y Calvo Sotelo. Lo hacen ahora de forma provisional y en unos meses se irán, pero dejando tras de sí un “búscate la vida” permanente. Llegados a este punto, bajar por la calle Leicures y y girar a la izquierda hacia 25 de Xullo es la solución. Quedará después llegar hasta Gradín y tomar la Rúa 24 para estar más cerca del centro, siendo la conexión San Antón-Justo Martínez lo más cerca que se puede llegar de Calvo Sotelo. Desde aquí, ahora y después, sería posible continuar la marcha hasta Iryda.

Si Pérez Viondi da muestras de deterioro, 25 de Xullo pide a gritos una nueva capa de rodadura. Se aprecia el mal estado del firme en todo el trayecto, pero se realza en puntos como los pasos de peatones elevados. Ni que decir tiene que la blanca pintura ha sido devorada por tanto trajín, pero es que, además, el asfalto pide papas.

El asfalto en 25 de Xullo pide a gritos una nueva capa de rodadura. Bernabé/Javier Lalín

También, procedentes de la Avenida Benito Vigo, la Rúa Castelao es la conexión válida para acercarnos al centro. Eso sí, ya no se podrá llegar al final de esta calle y enlazar con Calvo Sotelo. No está autorizado ahora y después será totalmente imposible. Aunque este cruce permanecerá abierto con el proceso de peatonalización, su único cometido es permitir la conexión con la calle Irmáns José e Severino Trigo, dando acceso a la Praza da Feira. Esta será también peatonal tras la reforma que arrancará ya en octubre, así que, llegados a este punto, el conductor podrá coger el desvío hacia la Calle Gradín y desembocar en 25 de Xullo. Si quiere avanzar hacia la salida de la villa en dirección a Santiago, enlazará con la Rúa San Paio. Para la zona más céntrica, de nuevo Rúa 24 será su llave.

Oficiosa, pero más cercana que la oficial

Cuando comience a ejecutarse en firme el proceso de peatonalización que afectará a Ulla y Calvo Sotelo, la mítica Farola de la Praza de Galicia continuará ejerciendo su función como intersección en rotonda, permitiendo el paso hacia Pérez Viondi y la calle Don Nicolás, que desemboca en la Praza da Inmaculada. Calvo Sotelo estará completamente cerrada al tráfico, pudiendo acceder exclusivamente los vehículos que van a los pocos garajes que existen en la vía, con la lógica excepción de los servicios de emergencia. Solo estará permitido cruzar esta céntrica vía en sus intersecciones con Justo Martínez y con la Rúa Castelao.

Por tanto, aunque el asfalto se resienta, conviene acostumbrarse a usar esta nueva circunvalación de A Estrada. Aunque no sea oficial, al menos podrá ejercer como tal, aunque sea de modo oficioso, mucho más de lo que puede decir la tantas veces citada variante de A Estrada. Tras más de dos décadas de espera, el proyecto continúa en punto muerto. Lo suyo es pasar de un atasco al siguiente, sin terminar de fluir, por mucho que esté pensada para descongestionar la Avenida Benito Vigo y librarla del tráfico pesado y de largo recorrido. Quizás ahora tenga todavía más sentido, pudiendo pensar en una avenida que no se convierta en embudo y en una villa en la que el coche se aparca para dejar que sea el peatón el que tome la calle.

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