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El crucero lalinense que sobrevive en Venezuela

La Hermandad Gallega de Puerto Ordaz traslada la pieza de O Vila junto a la catedral después de sufrir varios saqueos en su sede

Fachada de la Hermandad Gallega de Puerto Ordaz que preside el lalinense Emilio Eloy Vázquez Gil.

Fachada de la Hermandad Gallega de Puerto Ordaz que preside el lalinense Emilio Eloy Vázquez Gil.

Puerto Ordaz es una localidad en el estado Bolívar, en el sudeste de Venezuela, que desde hace años cuenta con un crucero hecho en Lalín por O Vila y que hasta hace unos días lucía en la Hermandad Gallega presidida por el lalinense de Vilanova, Emilio Eloy Vázquez Gil. La gravedad de la ya muy delicada situación económica y social venezolana ha provocado que durante varias jornadas la sede del colectivo gallego en Puerto Ordaz fuera objeto de saqueos por parte de desconocidos. Ante tal situación, la directiva de Vázquez ha optado por trasladar de lugar el monumento religioso comprado por José González, conocido como “Pepe Jumbo”, y que llegó por mar a este punto del Caribe en tres piezas distintas.

Vázquez durante el traslado del crucero a su nueva ubicación.

“La hermandad era una buena sociedad pero empezaron a desvalijarla poco a poco durante la pandemia y tuvimos que hacer un esfuerzo enorme para poder salvar este crucero”, explica un Emilio Eloy Vázquez que reconoce haber incentivado a la policía para evitar los robos pero sin éxito. El lalinense que preside la hermandad gallega en este lugar eminentemente industrial sigue trabajando desde hace semanas en la nueva ubicación del crucero, que se sitúa delante de la nueva catedral de la ciudad todavía en construcción. Tanto él como sus directivos piensan que no hay mejor lugar para colocar la pieza escultórica religiosa de O Vila y evitar su desaparición durante la oleada de robos existentes.

Dificultades

Emilio Eloy Vázquez subraya lo complicado que está siendo la colocación del crucero en su nuevo emplazamiento. “Eran tres piezas y ahora tuvimos mucha dificultad para cambiarlo de sitio porque estaban tan pegadas que necesitamos buscar una grúa y mucho personal para tratarlo con cuidado y que no rompiera”, asegura. El mandatario de la Hermandad Gallega de Puerto Ordaz también indica que “lo colocamos en el sitio donde antes estaba una estatua dedicada a la fertilidad pero como era de bronce la robaron. Ahora le estamos haciendo una placa y para evitar que también se la lleven será un bajorrelieve en cemento, que es imposible que lo arranquen del sitio”.

A pesar de contar desde el inicio de la pandemia con constantes patrullas de la Policía del estado Bolívar, y que dos de los responsables de los robos fueran detenidos la noche del pasado sábado 5 de septiembre, por el momento no se tienen mayores detalles de las investigaciones por parte de los cuerpos de seguridad. “Hace un año que sufrimos los robos de manera intermitente, pero la noche del primero de septiembre, hasta la del día 5, se metieron a robar todos los días y se llevaron muchísimas cosas que se traducen en pérdidas millonarias para nosotros”, explica el secretario general de la junta directiva, José Antonio Castro. Ventanas, puertas de aluminio, techos, puertas de madera, motores de refrigeración, aires acondicionados y hasta una campana industrial, son algunos de los bienes que fueron robados por un grupo de desconocidos en los primeros días de septiembre, según el inventario realizado por la junta directiva presidida por el lalinense Emilio Eloy Vázquez Gil.

La hermandad teme que esto siga sucediendo en las próximas semanas debido al ambiente enrarecido que existe en la ciudad y que las instalaciones queden inoperativas para cuando se reanuden las actividades después de la cuarentena. Actualmente están levantando informes de los daños para evaluar próximas medidas a tomar, aunque no son nada optimistas al respecto. Los reiterados robos llevados a cabo durante una semana en la sede ubicada en el sector Castillito de la ciudad, dejando pérdidas millonarias en bienes y de infraestructura, no ha impedido que tanto Emilio Vázquez como sus compañeros de directiva hayan podido salvar de la quema una pieza religiosa como el crucero de O Vila en medio de una caótica situación que no tiene visos de mejorar.

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