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Agua impura de la EDAR de Botos

Operarios de Espina y Delfín, ayer, realizan obras en un pozo en el Paseo do Pontiñas. |

Operarios de Espina y Delfín, ayer, realizan obras en un pozo en el Paseo do Pontiñas. |

El saneamiento es una de las asignaturas pendientes de los concellos, sobre todo en aquellos como Lalín con un extenso territorio y más de 300 núcleos de población. La depuración también es claramente mejorable a consecuencia de una infraestructuras infradimensionadas y cuyo funcionamiento no es el adecuado. Con los episodios de los incesantes vertidos a los ríos Asneiro y Deza por aclarar –la Xunta sigue guardando silencio– el municipio dezano confía que el millonario proyecto de saneamiento que tiene encima de la mesa la administración autonómica pueda solventar los problemas de las depuradoras de Botos y la del Paseo do Pontiñas.

Velar por el correcto funcionamiento de ambas infraestructuras compete a la empresa concesionaria, Espina y Delfín, que debería realizar pruebas diagnósticas periódicas a sus instalaciones, pero Augas de Galicia también practica analíticas. El informe del año pasado del organismo autonómico sitúa a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Botos como la más problemática de la comarca. En siete de las doce muestras –una cada mes– el agua tratada que sale por el emisario al río Asneiro muestra unos niveles de Demanda Química de Oxígeno (DQO) más elevados que los recomendados según una normativa comunitaria, establecidos en menos de 125 miligramos/litro. Este indicador muestra la cantidad de oxígeno requerida para oxidar químicamente la materia orgánica que llega a la depuradora. Estamos hablando siempre del agua que va al río tras pasar por la EDAR, no la bruta que llega a las instalaciones, con unos índices de materia orgánica mucho más elevados.

Si, como concreta Aguas de Galicia en alusión al marco normativo, el tope máximo de DQO son 125 mg/l, las analíticas a la depuradora de Botos arrojaron los siguientes resultados el año pasado: enero (325), febrero (170), marzo (209), abril (81), mayo (43), junio (205), julio (170), agosto (327), septiembre (85), octubre (142), noviembre (72) y 53 en la visita cursada en 4 de diciembre. La depuradora situada cerca del Paseo do Pontiñas, en As Cavirtas, y que vierte al regato homónimo, nunca alcanzó el valor máximo y solo en dos ocasiones se situó por encima de los 100 mg/l. En este caso Aguas de Galicia también practicó un análisis mensual.

En Trasdeza el órgano dependiente de la Consellería de Infraestruturas tomó cuatro muestras en la depuradora de Silleda –vierte al río Deza– y la DQO nunca superó los 50 mg/l. La de A Bandeira, en otras tantas analíticas, no llegó a valores por encima de 20.

La infraestructura principal que dar servicio al municipio estradense es la que en términos generales mejores registros tiene, también sometida como las dos de Lalín, a una toma de muestras cada mes. Fue en agosto cuando el análisis probó la existencia de una demanda química para tratar la materia orgánica más elevada (64), pero hasta en cuatro ocasiones fue igual a cero y el resto se mantuvo en niveles de 20. La EDAR de Vila de Cruces –su emisario envía el agua tratada al regato Orza– fue sometida en 2020 a cuatro procesos analíticos y los niveles de DQO oscilaron entre 11 y 45. En estos procesos diagnósticos se valoran otros parámetros como el PH de las aguas antes y después de pasar por la depuradora o la Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO) –permite estimar el oxígeno requerido para poder estabilizar el carbono orgánico presente en el agua y saber la rapidez con la que va a ser metabolizado por los microorganismos–.

Sin conclusiones

Con las conclusiones de las analíticas en la mano y tomando como referencia distintas normativas, unos valores de DQO entre 0 y 20 mg/l indican que el agua llega al río totalmente pura. A nivel orientativo, entre 20 y 100 (levemente contaminada); de 100 a 500 (moderadamente contaminada), de 500 a 3.000 (muy contaminada) y extremadamente contaminada en caso de que arrojase unos índices superiores a 3.000. Sin ir más lejos, en 2017 la depuradora de Botos, en una analítica practicada el marzo, el nivel de concentración fue de 1.150

El emisario de la EDAR de As Caviertas vertía ayer agua muy turbia pero sin espuma. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

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Trabajos en la canalización a la depuradora del Pontiñas

Operarios de la empresa Espina y Delfín trabajaban ayer en un pozo de registro de la canalización que desemboca en la depuradora de As Cavirtas. La intervención, según fuentes municipales, podría estar encaminada a detectar deficiencias en la conexión aunque por el momento no han trascendido conclusiones al respecto. Al margen de los episodios atribuidos a la EDAR de Botos, en las últimas semanas se detectó la presencia de espuma en el punto donde se localiza el emisario de la depuradora de As Cavirtas, cerca del lago del Paseo do Pontiñas. Ayer no se apreciaba la existencia de elementos en suspensión muy llamativos aunque la turbidez del agua era muy evidente.

La concesionaria tomó muestras de los vertidos de finales de agosto –presencia de espuma que luego llega al Asneiro y acaba alcanzando el Deza en la zona de Merza por ejemplo– para sacar sus conclusiones e informar al Concello sin que hasta la fecha se sacase ninguna conclusión, al menos públicamente. La espuma podría ser un compuesto totalmente inocuo –de ahí que no se tenga constancia de mortandad de peces– relacionado con un deficiente funcionamiento de la depuradora. Lo que ya fue admitido por la empresa, en relación a las manchas de tono marrón en el Asneiro en Botos, es que esta depuradora es incapaz en días de lluvia intensa de gestionar el volumen de pluviales y fecales y acaba, con lo que se produce un desbordamiento y vertido directo al río.

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