El río Deza continuaba ayer lleno de espuma blanca a su paso por el monasterio de Carboeiro, tal como denunciaron vecinos del entorno. No pudieron acreditar si la presencia de la sustancia tiene que ver con el vertido producido el pasado miércoles en el regato Cavirtas desde la depuradora de Lalín o si se trata de un nuevo episodio contaminante.