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Deza

Nunca me detendré

Tonho Alves posa junto a la cruz de A Grela, en Codeseda.

Tonho Alves posa junto a la cruz de A Grela, en Codeseda.

Caminar como estilo de vida. Esa parece ser la máxima de Tonho Alves, un compostelano que encuentra en Codeseda el paraíso. Fuertemente vinculado con A Estrada gracias a su familia materna, este apasionado de los Caminos de Santiago ve en el de la Geira e dos Arrieiros una magia especial. Y es que en tan solo tres años, se ha atrevido a realizarlo tres veces. La primera fue en el 2019 y desde aquel momento no ha parado. De hecho, este peregrino crónico reconoce que la Geira es la ruta jacobea que más dificultades climatológicas le ha supuesto. Se atrevió a hacerlo en invierno, con un tiempo adverso que lo puso entre las cuerdas. Sin embargo, él sigue defendiendo que el Camino, se haga como se haga, es bonito.

Su amor por las rutas jacobeas comenzó a gestarse en el 2009, cuando realizó su primer Camino partiendo desde Francia. Fue una experiencia tan apasionada que se lanzó en octubre de ese mismo año a caminar de Lisboa a Compostela. A partir de ahí, nadie pudo detener a Tonho Alves. En 12 años, este compostelano con espíritu de estradense ha realizado 70 veces el Camino de Santiago. Sus favoritos son el Primitivo, el del Inverno y el de la Geira. Cree que son rutas más salvajes, menos masificadas y en las que la experiencia con la naturaleza es incomparable.

“Cuando hice mi primer Camino supe que me había enamorado. Entendí que la mejor manera era trabajar en él”. Así cuenta Tonho Alves su decisión de hacerse Guía Oficial de Turismo de Galicia. Una oportunidad que le abriría las puertas para dedicarse a su indudable pasión: enseñar a los demás la hermosura del Camino de Santiago.

Guía Oficial

Así fue como en 2012 consiguió la certificación y a partir de ese momento comenzó a dedicarse profesionalmente al Camino. Decidió que quería ser un peregrino permanente que guiase a otros tantos hasta Compostela, dándoles a conocer las bondades de las rutas jacobeas y enseñándoles aquellos despampanantes parajes en los que descubrir lo incomparable.

Aunque la pandemia ha trastocado los planes, decidió emprender su propio negocio y lanzó el proyecto Hikerxperience. En él ofrece ser guía, desde el inicio hasta el final, de sus tres Caminos favoritos. De manera pionera, el de la Geira va alcanzando su propio reconocimiento de la mano de Alves. “Mi idea es trabajar con el turismo internacional. Ofrezco rutas largas, que no suelen ser las primeras opciones de los nacionales”, explica Alves. Otro de sus objetivos principales es el de desestacionalizar el Camino. Es decir, que vaya alcanzando su pleno potencial fuera de los meses de verano. De hecho, él dedica el invierno a recorrer todas aquellas rutas que no frecuenta profesionalmente el resto del año. “En los meses más fríos hay menos gente y más disponibilidad en los establecimientos hoteleros. Además, la gastronomía es más potente, y también los paisajes. En cuanto al tiempo, con el cambio climático nunca sabemos si en invierno van a venir unas buenas semanas soleadas”, declaró el guía de turismo.

Otra de sus grandes apuestas: los grupos reducidos. Y no solo por la obligación que impera en pandemia. Lo que le interesa a Tonho es que sus clientes vivan la experiencia, se abran y vean el Camino como un momento inolvidable de sus vidas. Cuanto más pequeño, mejor, porque más consigues llegar al otro lado. Caminar, tal vez, por las rutas interiores de otros peregrinos.

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