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Los concesionarios auguran un aumento de la venta de autos híbridos y eléctricos

Decae la demanda de turismos de segunda mano | El primer semestre se cierra con 291 coches entregados, uno menos que el año pasado | Se duplica la entrega de motos

José Antonio Iglesias, a la izquierda, con dos clientes en el concesionario de Iglecar.// Bernabé/Javier Lalín

José Antonio Iglesias, a la izquierda, con dos clientes en el concesionario de Iglecar.// Bernabé/Javier Lalín

Podríamos pensar que, entre el ahorro motivado por la pandemia sanitaria y las restricciones más suaves que las del año pasado, entre enero y junio se venderían en las dos comarcas más turismos que en el primer semestre del año pasado. Pues no. Los datos del IGE indican que desde comienzos del ejercicio, los concesionarios entregaron 291 turismos, solo uno menos que en el mismo periodo de 2020.

Un arranque estival mejor en 2020

Esos 291 turismos se reparten entre los 186 despachados en tierras dezanas (en 2020 habían sido 169), los 87 de Tabeirós-Montes (97) y los 18 de Cerdedo-Cotobade (que en 2020 contabilizó 26). Desde Iglecar Auto SL, José Antonio Iglesias señala que las ventas están repuntando precisamente desde el mes de junio, pero que por el momento el arranque del verano fue mejor en 2020. Por entonces, recuerda, estaba recién terminado el confinamiento, y solo en aquel mes de julio este negocio entregó 20 coches. Tanto Iglesias como Cristian Cibeira, de Vealsi Deza, coinciden en una demanda cada vez mayor de vehículos híbridos y eléctricos. Iglesias explica que el motivo de este interés se debe a las ayudas estatales: de hasta 7.000 euros si el particular adquiere un coche eléctrico 100%, o de 5.500 si compra un híbrido. A estos aportes de la administración se puede sumar una ayuda a mayores si el cliente tiene diagnosticada una discapacidad o si reside en un municipio con menos de 5.000 habitantes. Esta medida beneficia a los residentes en los concellos de Rodeiro, Agolada y Dozón, así como a los de Forcarei.

Aún así, “en nuestro caso lo que más vendemos son vehículos diésel, pero ya hay también algún eléctrico por la zona”, explica Cristian Cibeira. Pero está claro que la necesidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono para cumplir con la normativa europea obliga a reajustar los precios de vehículos híbridos y enchufables. “Continúan siendo caros, pero se abarataron bastante”, puntualiza José Antonio Iglesias. Calcula que un auto eléctrico, con ayudas, podría costar entre 25.000 y 30.000 euros.

Y mientras los vehículos no contaminantes continúan abriéndose mercado, los SUV siguen siendo los modelos más demandados, “mientras las berlinas pasaron ya a la historia”, asegura Iglesias. También está de capa caída la venta de vehículos de segunda mano. En Vealsi Deza el interés por turismos usados resulta más bien escaso, mientras que desde Iglecar detectan que “ahora mismo hay pocos vehículos de segunda mano, y además son caros”. La explicación es sencilla: una persona que tiene un coche de solo cinco o seis años no suele deshacerse de él y, si decide hacerlo, su precio está en unos 10.000 euros y con tan sólo un año de garantía, explica Iglesias. Frente a esta opción, el concesionario sito en el polígono Lalín 2000 ofrece autos nuevos de la marca Kía, con precios en torno a los 12.000 euros y hasta siete años de garantía. Ayuda, también, que el gobierno estatal haya decidido congelar el impuesto de matriculación hasta diciembre de este año.

La inestabilidad laboral frena a los jóvenes

Es cierto que la crisis económica que motivó el coronavirus es distinta a la recesión que estalló en 2008. La del COVID impidió el gasto, al estar cerrados o con restricciones durante varios meses la hostelería, el comercio o el turismo. Por eso, a diferencia de la anterior recesión, los vecinos sí disponen de dinero y pueden acceder con más facilidad a comprarse un coche, pero el temor a lo que pueda venir también frena el cambio del turismo. Para otra parte de la sociedad, los más jóvenes, no es la incertidumbre acerca del futuro laboral, sino un presente y un pasado reciente que llevan años siendo muy inestables a la hora de mantenerse en un trabajo. José Antonio Iglesias recuerda que hace 10 ó 15 años “un o una joven, al cumplir la mayoría de edad, podía comprar su coche. Ahora vienen jóvenes de 25 ó 26, y que pueden afrontar la adquisición con la ayuda de sus padres”. Así las cosas, el grueso de los clientes suele rebasar los 30 años.

Los tractores industriales, al alza

Por otra parte, los datos del primer semestre sobre la matriculación de vehículos muestran una subida en la venta de motocicletas, con 61 unidades en total frente a las 30 del mismo periodo de 2020. Esas 61 motos se reparten entre las 37 de Deza (22), las 30 de A Estrada y Forcarei (7) y las 4 de Cerdedo-Cotobade (1). Los ciclomotores apenas varían en comparación con 2020: se vendieron 8, frente a los 6 del año pasado. Sí hay tirón entre los tractores industriales, puesto que entre enero y junio se formalizó la venta de 18 unidades (13 en tierras dezanas y las cinco restantes en Tabeirós-Montes), mientras que en 2020 habían sido 13 (9 en Deza y 4 entre A Estrada y Forcarei).

Marca líder

Iglecar Auto es el concesionario del fabricante Kia en Lalín. José Antonio Iglesias explica que la marca surcoreana lidera las ventas en la provincia de Pontevedra en el mercado particular, y está también a la cabeza de operaciones en la zona. “El año pasado fue también líder a nivel nacional en el mercado particular”, añade. Este representante explica que este éxito radica en el cambio estético y en los siete años de garantía que ofrece en sus vehículos, frente a los cinco que conceden otras marcas. “En Kia son siete años de garantía de fabricante, mientras en otros casos son cinco, pero repartidos entre los dos de garantía legal obligatoria y otros tres que amplía la marca a través de una aseguradora” y que puede marcar limitaciones en dicha garantía. Esta garantía suele ir asociada a la financiación. De ahí que tanto en Iglecar como en Vealsi el 90% de las operaciones sean financiadas porque, aunque el cliente acabe pagando intereses, al pagar el coche en letras acaba teniendo también descuentos. “Y no causa tanto impacto como quitar de repente 20.000 euros del banco para pagar el coche”.

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