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Vecinos de Paramá piden a la Xunta una batida por los daños del jabalí

Aseguran que el animal campa a sus anchas por sus fincas desde hace seis meses, tanto en maizales como en plantaciones forestales

Daños del jabalí en un maizal de Paramá, en Santo André de Vea.

Daños del jabalí en un maizal de Paramá, en Santo André de Vea.

Primero se comieron las semillas y ahora vienen a por sus frutos. Vecinos del lugar de Paramá, en la parroquia estradense de Santo André de Vea, volvieron ayer a trasladar públicamente su indignación e impotencia por los daños retirados del jabalí a sus cosechas. Insisten desde la asociación vecinal del lugar que llevan ya seis meses denunciando el acoso y derribo al que esta fauna salvaje somete a sus plantaciones, sin que puedan hacer nada para evitarlo. Es por ello que el citado colectivo decidió pedir que la Xunta autorice una batida para mermar la numerosa población de jabalí que –aseguran– existe en la zona.

Los vecinos garantizan que dieron avisos cuando se produjeron estas invasiones en sus cultivos, en algunas ocasiones en tierras sembradas como maizales y, en otras, en jóvenes plantaciones de eucaliptos. Aseguran que ahora mismo se están encontrando, incluso, con problemas para notificar los daños y no saben ya a quién dirigirse para que urgirle una solución a estos daños continuados.

Apuntan que el monte de la zona está vedado para la caza pero insisten en que el jabalí campa a sus anchas muy cerca de las casas y que, por ello, creen necesario que se programe una batida. “No sabemos si la concederán pero son muchos los daños. Día tras día baja y se deja ver constantemente con sus crías”, apunta el presidente de la asociación vecinal, José Manuel Baños. El dirigente de este colectivo no tenía ayer constancia de si esta problemática es común a más lugares de la parroquia de Santo André de Vea, aunque estima que este entorno el que está, en estos momentos, concentrando la acción del jabalí. Inciden en la cercanía de las plantaciones que arrasa el animal salvaje a las viviendas. “Es en la casa mismo”, señalan en alusión a los últimos destrozos ocasionados en una plantación de maíz. Subrayan que son varios los vecinos que pierden esfuerzo y dinero en estas visitas. Además, indican que el corzo también se pasea por la zona, pero se decanta en su caso por los manzanos.

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