Es una forma perfecta de adentrarse en el mundo de la música. Con mucho ritmo y muy buen ambiente. La escuela Musikenos de A Estrada completó ayer el primer turno de su campamento musical en las instalaciones de la playa fluvial, una experiencia pensada para que los más pequeños pudiesen descubrir si les tira algún instrumento y dar rienda suelta a la marcha que llevan dentro.

El aprendizaje escapa totalmente de lo que sería una clase de música convencional. La idea es, sencillamente, sacar la música al aire libre, con la oportunidad de hacerlo en un entorno de gran belleza paisajística.

Musikenos decidió dividir a los participantes en dos grupos, de manera que estos últimos 15 días disfrutaron de la experiencia 18 niños de entre seis y 12 años. El lunes arranca el segundo turno, en esta ocasión para otros 18 campistas de 12 a 18 años y con sesiones más orientadas al rock.

En ninguno de los casos fue preciso tener conocimientos musicales previos. Se trata de probar y disfrutar, atreviéndose con los instrumentos en torno a los que esta escuela imparte clases durante todo el año, caso de la guitarra, el piano, la percusión o la batería.

Los alumnos llegan al campamento entre las 08.30 y las 09.00. Comen todos juntos y, después, el horario de recogida es de 15.30 a 16.00. Las clases en esta aventura no son al uso. Se imparte teoría musical escribiendo en la arena; se hace deporte antes de comer; hay zambullida en el Liñares cuando apetece y búsquedas del tesoro. Además, se realizan recogidas de basura para poner el acento en la concienciación medioambiental y se trabaja la corresponsabilidad haciendo que todos asuman tareas como poner la mesa.

Para el grupo de rock se enfocarán más las sesiones hacia teclados, guitarras eléctricas y baterías. Pequeños y mayores cierran el campamento con un concierto dirigido a sus familias. De nota, y no solo en el pentagrama.