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El turismo rural se asegura ya una reserva del 60% para este verano y con estancias largas

Un grupo de turistas disfrutan de su estancia en una casa de turismo rural.  | // BERNABÉ/CRIS M.V.

Un grupo de turistas disfrutan de su estancia en una casa de turismo rural. | // BERNABÉ/CRIS M.V.

Hay motivos para el optimismo. Tras un duro año y medio de pandemia, parece que el turismo rural de las comarcas comienza a reflotar. Se espera que la temporada estival, que acaba de comenzar, atraiga a todos aquellos visitantes que buscan lugares tranquilos, al aire libre y sin demasiadas aglomeraciones. Así lo expone la presidenta de la asociación de casas de turismo rural Mar de Compostela, Ana Villamayor. Ella misma confirma que las perspectivas son buenas puesto que a estas alturas estiman un 60% de ocupación para los meses de julio y agosto. Sin embargo, la hotelera llama a ser precavidos. “Todavía estamos recibiendo llamadas para reservar. En julio hay menos ocupación que en agosto. De hecho, en su primera quincena podemos decir que la ocupación alcanza entre el 80 y el 85%”, indica Villamayor.

Otro de los rasgos más característicos de los turistas que se sienten atraídos por esta zona es que son, fundamentalmente, nacionales. De hecho, el turismo internacional parece que todavía no remonta, mostrando la incertidumbre y la crisis sanitaria que todavía se atraviesa. En lo que respecta al perfil medio del visitante, Villamayor dice que no dista mucho del de otras temporadas. “La mayor parte son familias y parejas. Además, suelen optar por estancias largas, de entre cinco y siete noches”, explica.

Ganas de desconexión

Lo que sí nota Villamayor es que “la gente está deseando salir”. De hecho, ella considera que el turismo rural se ve beneficiado porque muchos visitantes buscan sitios pequeños, en los que puedan entrar en contacto con la naturaleza, donde la tranquilidad y la calma vayan por delante de todo lo demás. A mayores, Villamayor indica que A Estrada es un buen destino porque se sitúa en el centro de Galicia.

Las perspectivas para el turismo rural, según la presidenta de Mar de Compostela, son buenas. “Parece que está eclosionando un poco. Esperamos que todo siga bien y la situación continúe por el mismo camino”, apunta. Sin embargo, recuerda los duros momentos que ha tenido que atravesar el sector durante la crisis sanitaria. “El auge del turismo rural empieza ahora. Hasta el momento estuvimos cerrados, como tantos otros. La gente no podía salir y los cierres perimetrales nos perjudicaban”, continúa detallando la hotelera. De hecho, hace hincapié en que muchos negocios tuvieron que cerrar durante los meses más duros de la pandemia aunque, por fortuna, solo fue de carácter temporal. “De las casas que forman parte de la asociación, ninguna tuvo que cerrar definitivamente. Nosotros nos mantenemos optimistas y sabemos que hay que seguir luchando. Han sido tiempos difíciles, los gastos fijos hemos tenido que seguir pagándolos y muchos de nuestros trabajadores han tenido que ir al ERTE”, concluye.

Los paquetes turísticos

Uno de los productos estrella del turismo rural eran los paquetes turísticos. Antes de la crisis sanitaria por coronavirus, la oferta de packs vacacionales constituían todo un reclamo para los visitantes. Uno de los más atractivos era el TuriRapa, una propuesta que arrancaba la temporada alta y combinaba el turismo rural con la experiencia de vivir la Rapa das Bestas en primera fila. Sin embargo, el coronavirus asestó una tremenda estocada al turismo de la zona, que este año decide volver a prescindir de los paquetes turísticos y, por consiguiente, del TuriRapa. Tal y como explica Villamayor, no tienen certezas de cómo será la Rapa de este año, que está previsto que se celebre a finales de agosto. “No sabemos cómo se va a desarrollar la fiesta ni cuáles serán los aforos. Esto nos complica bastante que podamos ofrecer el paquete turístico de todos los años”, apunta la presidenta de Mar de Compostela.

Desconcierto y miedo por el brote de Mallorca

Una de las noticias más polémicas de los últimos días es el brote de coronavirus de Mallorca, que ha generado un millar de personas contagiadas y muy jóvenes. Desde las agencias de viaje locales advierten que este tipo de noticias pueden llegar a infundir miedo en los turistas. “El turismo que hacen esos chicos no tiene nada que ver con el familiar. Sin embargo, sí te los puedes encontrar en el hotel o en la zona. Eso genera miedo”, explica Pelayo Bergueiro, de Viajes Sanpaio. Él apela a la responsabilidad. “Este tipo de situaciones no solo nos afectan a nosotros, sino a todo el mundo”, añade. Una opinión compartida por el presidente de la Asociación Gallega de Agencias de Viajes (Agavi), Juan Antonio Rivadulla. “Es importante no sacar la información de contexto. El tipo de viaje del que salió el brote de Mallorca no tiene nada que ver con la forma en la que viaja una pareja o una familia”, indica. Además, insiste en que este tipo de noticias no favorecen al sector y consiguen generar desconcierto y malestar. “Las agencias solo gestionamos el viaje, no controlamos a los clientes”, aduce, poniendo el foco en lo perjudicial que resultan este tipo de situaciones en un sector ya de por sí dañado por la pandemia.

Pese a la mejora de la situación, las agencias estiman una caída de más del 50% en su facturación de 2021

Los datos avalan una mejora de la situación epidemiológica y el avance en el proceso de vacunación también inclina la balanza hacia el optimismo. Sin embargo, las agencias de viaje se mantienen en la prudencia y en el realismo. El presidente de la Asociación Gallega de Agencias de Viajes (Agavi), Juan Antonio Rivadulla, estima que este año volverán a tener una caída de la facturación que superará el 50%. “El primer trimestre fue nefasto. Aunque recuperemos algo en temporada alta, no será suficiente”, indica.

De hecho, el presidente explica que la situación continúa siendo “rara y compleja”. “Estamos contentos porque la gente entra a pedir presupuesto. Ha aumentado mucho el tiempo de atención al cliente. Sin embargo, esto no se traduce en demasiadas ventas. Se lo piensan mucho”, apunta. A esto añade que se ven obligados a dar mucha información sanitaria. Como las medidas y restricciones pueden ser cambiantes, esto perjudica al sector. “Seguimos sin tener los ingresos necesarios como para recuperarnos”, dice. Sin embargo, él trata de mantenerse en el optimismo y espera que de cara a septiembre y octubre se pueda reactivar el turismo de negocios, lo que sería una bomba de oxígeno. 

La mejor forma que encuentra Rivadulla para describir la situación que están viviendo es: “río, pero también lloro por dentro”. La situación de las agencias de viaje dista mucho de ser la ideal. “Son cifras de pérdidas inasumibles por cualquier empresa. Es complicadísimo y las administraciones deberían entender nuestro problema y dar ayudas. Somos un sector con unas características especiales y si no nos tienen en cuenta habrá oficinas cerradas”. Desde Viajes Sanpaio, en A Estrada, Pelayo Bergueiro concuerda con la mayor parte de las afirmaciones de Rivadulla. Reconoce que entra gente en la oficina y que se está preguntando mucho, pero que las ventas no siempre se logran concretar. De todas formas, él insiste en lo siguiente: “venimos de vender cero. Con lo poco que consigamos estamos contentos”.

En lo que respecta a los destinos más solicitados, el turismo nacional se lleva la palma. De igual modo que el europeo. “En otros países del mundo puede no haber las mismas garantías”, explica Bergueiro. Además, el turismo de sol y playa está al alza. “La gente está apostando más por el descanso, aunque también se están vendiendo viajes a otras zonas turísticas, como algunas de las capitales europeas”, indica. Aun así, reconoce que la reactivación del sector se está haciendo muy poco a poco y hay que apelar a la paciencia. “Todavía hay compañías que tienen que ir reponiendo vuelos. Pasa con Madrid, incluso, que es un destino de enlace muy importante”, concluye.

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