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La familia de Ares participa en las batidas y la Guardia Civil acrecienta sus efectivos

Las hermanas del desaparecido se suman por primera vez al dispositivo de rastreo de los vecinos | La Benemérita amplía el número de agentes que trabajan en la investigación

Las hermanas de Carlos Ares (segunda y quinta por la derecha), ayer, antes de iniciar la batida junto a varios vecinos. |   // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Las hermanas de Carlos Ares (segunda y quinta por la derecha), ayer, antes de iniciar la batida junto a varios vecinos. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La Guardia Civil continúa con las gestiones y la búsqueda para localizar a Carlos Alberto Ares Duarte, de 48 años de edad, desaparecido desde el jueves pasado en A Bandeira (Silleda). Fuentes del Instituto Armado explicaron ayer que prosigue la búsqueda de este varón por parte de patrullas de la zona pero sin novedad hasta la fecha. La Benemérita tiene previsto aumentar a partir de hoy sus efectivos, aunque sin especificar el número exacto de agentes que trabajan en la investigación. Cabe recordar que agentes del Seprona ya habían reforzado el dispositivo al día siguiente de que saltaran todas las alarmas en este lugar de Manduas.

Por otro lado, en la noche del lunes llegaban al domicilio familiar las dos hermanas de Ares, Oliva y Cecilia, que poco antes habían aterrizado en el Aeropuerto Rosalía de Castro de Santiago a bordo de un avión que las transportó desde Tenerife, ciudad donde ambas residen desde hace años. Una vez en Lavacolla, las dos mujeres se desplazaron en coche hasta la casa donde su hermano vive con su madre, Ema. En la mañana de ayer, como viene siendo habitual desde el pasado viernes en la casa familiar, recibieron la visita de agentes de la Guardia Civil que les comunicaron que siguen intentando dar con el paradero de su hermano, aunque todavía sin éxito. Olivia y Cecilia también aprovecharon su primer día de regreso en Trasdeza para sumarse a la batida que desde hace días se organizan por parte de convecinos y en las que también participa el concejal y vecino de A Bandeira, Ignacio Maril. Olivia manifestaba poco antes de echarse al monte que “no queremos entorpecer el trabajo que está haciendo la Guardia Civil pero por supuesto que nos unimos a las batidas”.

El grupo de búsqueda de Carlos Ares Duarte está compuesto por una quincena de personas, entre las que se encuentran efectivos en motos de montaña e incluso cazadores que acuden junto a sus sabuesos. Lugares como a Casela o Martixe ya han sido visitados por estas batidas que cada tarde inician su rastreo a partir de las 19.00 horas partiendo de las instalaciones de Talleres Duro y finalizan cuando cae la noche.

Cabe recordar, también, que desde un primer momento el alcalde de Silleda, Manuel Cuíña, se puso a disposición de la familia para ayudar en la medida de su posibilidades. El regidor trasdezano incluso ha llegado a contactar con Maica Larriba, subdelegada del Gobierno en Pontevedra, para hacerle llegar su preocupación por este asunto. Cuíña subrayó que desde el Concello “se está apoyando las acciones sobre este caso con la participación de la Policía Local” y explicó que “a diferencia de otros casos, todavía no hay un indicio o pista que permita marcar un punto de partida para la búsqueda”. Con todo, el mandatario trasdezano subraya que “confiamos en el trabajo de las fuerzas del orden para avanzar en el esclarecimiento de este caso”.

SOS Desaparecidos

Según el cartel de alerta que ha compartido en redes sociales la asociación SOS Desaparecidos, Carlos Alberto Ares Duarte es una persona de complexión normal y con calvicie total. El día de su desaparición, el pasado jueves 24 de junio, Ares vestía un vaquero azul, un polo verde y zapatillas deportivas oscuras. Varias fuentes consultadas por la investigación aseguran haberle visto por última vez en el Mesón Bandeira, un establecimiento que solía frecuentar a diario antes de recogerse en el domicilio familiar. Este vecino de A Bandeira tenía además la costumbre de avisar a su madre en caso de retraso, algo que en esta ocasión no sucedió. El testimonio de su entorno más cercano, como es el caso de las amistades de toda la vida del desaparecido, podría resultar crucial a la hora de arrojar luz sobre un suceso que se prolonga demasiado en el tiempo para desesperación de sus seres más queridos.

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