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Y fue maravilloso viajar hasta Mallorca... con responsabilidad

Tres jóvenes del IES Laxeiro relatan su reciente experiencia en la isla en los días previos al brote

Una de las chicas, en el aeropuerto.

Una de las chicas, en el aeropuerto.

El macrobrote registrado en Mallorca afecta a casi 1.400 alumnos en diferentes comunidades autónomas españolas, algo más de un centenar en Galicia. Este importantísimo pico de contagios se derivó de fiestas estudiantiles de grupos de escolares que eligieron la isla pitusa para celebrar unas pequeñas vacaciones de fin de curso.

En Lalín tres brillantes alumnas del IES Laxeiro decidieron poner rumbo a Mallorca para pasar unos días de relax después de un curso de trabajo y una exigente prueba de selectividad. A diferencia de otros jóvenes, que se lanzaron al desenfreno y pasaron más horas de fiesta que en cama, las lalinenses tenían claro desde el primer momento que no querían correr el más mínimo riesgo y por eso, por ejemplo, rechazaron ofrecimientos para acudir a festivales programados en distintas localizaciones. “Dijimos que no, lo teníamos claro, queríamos disfrutar de la isla, del descanso y de la playa”, comenta una de las jóvenes. Y eso que el destino elegido para pernoctar era cuando menos peligroso: un hotel enclavado en plena zona del Arenal, donde el alcohol corre a diario y es uno de los destinos predilectos los extranjeros para salir de fiesta.

Nuestras protagonistas embarcaron el pasado día 15 desde Oporto previo test de antígenos y regresaron el 19 también tras someterse a otra prueba que confirmase su negativo en COVID-19. “Escapamos de todas las posibles aglomeraciones y además de ir a la playa cercana al hotel, en el Arenal, fuimos a conocer Palma y otros lugares”, señalan. Su cabeza fue clave para regatear un posible contagio que en el peor de los casos habría comprometido su regreso a Lalín y echado al traste un viaje de placer.

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