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Un estudio incluye las comarcas en las zonas de sensibilidad máxima para nuevos eólicos

El informe del Ministerio para la Transición Ecológica tiene en cuenta la biodiversidad de zonas de Lalín, Silleda y Forcarei | A nivel autonómico, hay más de 817.000 hectáreas en las que no recomienda futuros proyectos

Molinillos en la Serra do Candán.//Bernabé/Javier Lalín

Molinillos en la Serra do Candán.//Bernabé/Javier Lalín

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico elaboró en diciembre de 2020, hace medio año, una Zonificación ambiental para la implantación de energías renovables: eólica y fotovoltaica. El informe tiene en cuenta indicadores como núcleos urbanos, masas de agua, planes de conservación, Red Natura o visibilidad de los molinos, para obtener cinco tipos de clasificación de sensibilidad ambiental a nuevos proyectos: máxima (por la que no se recomendarían más explotaciones), muy alta, alta, moderada y baja.

Deza y Tabeirós están dentro de las zonas clasificadas como de máxima sensibilidad ambiental. Pero ojo, porque el propio informe indica que “a priori, no es recomendable implantar en este tipo de zonas nuevos parques ni plantas fotovoltaicas, pero el promotor siempre puede evitar impactos significativos en los elementos ambientales” y así seguir adelante con el proyecto.

Mapa del Ministerio para la Transición Ecológica, con las comarcas en la categoría de máxima sensibilidad ambiental.

Condiciones en Red Natura y zonas inundables

El informe indica que Galicia, a la hora de planificar su política energética, sí marca restricciones para eólicos en zonas inundables, lagos, embalses, lagunas, zonas húmedas o pantanos. También marca condiciones o exclusiones ambientales para la Red Natura 2000. Sin embargo, según indica el informe ministerial, la planificación energética de Galicia no recoge limitaciones a eólicos en áreas para la conservación de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves, como sí hacen Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Las tres primeras también aparecen en el listado de comunidades, junto a País vasco y Navarra, que incluyen como zonas condicionadas sus hábitats de interés comunitario para nuevos proyectos energéticos. Galicia tampoco está en esta lista.

Así las cosas, las comarcas tienen manchas de sensibilidad extrema en el límite entre Rodeiro y Lalín, así como en el de Silleda con Forcarei, al hablar de zonas de protección de la avifauna contra la colisión y la electrocución en líneas eléctricas. Así, Lalín, Silleda, A Estrada y Forcarei, así como toda la frontera con Ourense, no es recomendable para nuevos eólicos por su integración en Red Natura 2000. Las Zonas Especiales de Conservación y Lugares de Importancia Comunitaria también dan el máximo grado de sensibilidad ambiental a Lalín, Silleda y Forcarei. El informe, en este punto, recuerda que Galicia ya no permite implantación de energía eólica en las ZEC, al igual que Baleares o Navarra.

A la hora de hablar de espacios naturales protegidos, a las áreas de Lalín, Silleda y Forcarei susceptibles de albergar más parques también se suma la frontera de Rodeiro y Chantada, la Serra do Faro. El informe destaca que estas zonas. En cuanto al Candán, destaca por su interés geológico.

Sin vías pecuarias

A la hora de evaluar otros índices, las comarcas tendrían una sensibilidad ambiental baja, ya que carecen de vías pecuarias (atraviesan las dos Castillas, Madrid y Extremadura) y de bienes catalogados como Patrimonio Mundial de la Unesco.

Otro indicador del que echa mano el ministerio es el Camino de Santiago, declarado como patrimonio histórico a principios de los años 60. Hay dos rutas oficiales que atraviesan Deza: la Vía de la Plata y el Camino de Invierno, mientras que por Tabeirós-Montes pasan otras tantas reconocidas por la Iglesia: El Camiño da Geira e dos Arrieiros y el Camino Miñoto-Ribeiro. Navarra exige que queden 200 metros de distancia a los parques eólicos, a cada lado del eje, mientras Cantabria y Asturias especifican un entorno que sea 1,5 veces la altura del aerogenerador, y nunca menos de 50 metros. El informe apuesta por una envolvente de 150 metros a cada lado del Camino.

Y ya que hablamos de Navarra esta comunidad foral, al igual que Valencia, recomienda que los molinillos guarden una distancia de 1.000 metros a suelos urbanos (Valencia incluye también los urbanizables). Galicia se queda en los 500 a núcleo rural, suelo urbano o urbanizable sectorializado. El informe, la zona de sensibilidad máxima par ala instalación de parques será a una distancia de 1.000 metros.

Visibilidad ya solo con molinillos de 100 metros

Buena parte de los megaparques eólicos que se proyectan para las comarcas medirán 200 metros de alto, así que es normal que despierten la alarma vecinal y política por su impacto sonoro y visual. El informe ministerial analiza la visibilidad, y lo hace no con una de estos aerogeneradores, sino con uno de 100 metros. Calcula que, para una persona que mida 1,70 metros, el alcance visual máximo será de 10 kilómetros. Pues bien, estos molinillos de 100 metros, con ese tope de 10 kilómetros, serían visibles en cualquier ubicación que tuviesen en la comarca.

Menos impacto de propuestas fotovoltaicas

A nivel autonómico, el informe concluye que en Galicia hay 2,09 millones de hectáreas con sensibilidad máxima ambiental a nuevas energías eólicas. Es el 70,4% del total del territorio. Otras 10.62 hectáreas tendrían una sensibilidad muy alta, en y 71.986 sería de carácter alto. Sin embargo, hay 430.055 hectáreas (el 14,45), con una sensibilidad moderada, y 364.263 hectáreas, con sensibilidad baja. Las comarcas, sin embargo, tienen una sensibilidad ambiental generalmente baja si hablamos de futuras instalaciones fotovoltaicas. Solo zonas de Forcarei y Silleda seguirían con ese valor extremo. A nivel autonómico, son 817.,545 hectáreas con ese nivel máximo, Pero 1,01 millones tendrían un impacto solamente moderado.

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