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Las comarcas rebasan las 200 peticiones de “cacharelas” privadas para celebrar San Juan

La prohibición de fogatas en espacios públicos dispara las solicitudes de particulares en concellos como el de A Estrada | La mayoría de los municipios alargaron el plazo hasta hoy para que los vecinos pidan autorización

Fina Miguélez muestra producto en su local de Pescadeza. //Bernabé/Javier Lalín

Fina Miguélez muestra producto en su local de Pescadeza. //Bernabé/Javier Lalín

Será el segundo San Xoán sin fogatas multitudinarias. La Xunta por el momento no permite celebrar fiestas, verbenas ni eventos populares, tal y como figura en la orden publicada en el DOG el 28 de mayo. Así que, a falta de cacharelas de asociaciones vecinales o de colectivos culturales, en los últimos días se dispararon las peticiones de particulares ante los concellos para encender fogatas privadas. Entre los nueve municipios, rebasan cómodamente las 200 solicitudes para hogueras privadas.

María del Carmen Ríos pesa producto en Pinche. Bernabé// Javier Lalín

El ejemplo más claro de este interés por las fogatas particulares lo tenemos en A Estrada. A día de ayer, el consistorio había recibido 140 peticiones. Sorprende el número, pero tiene su lógica al caer en la cuenta de que mañana y el viernes son festivos locales en el municipio, aprovechando las fiestas patronales de San Paio. Esta decisión quedó aprobada el año pasado, tras el respaldo de la Mesa Local de Comercio, el Consello Económico y Social, y se apoyó en una encuesta realizada en su momento por la Asociación de Comerciantes da Estrada.

La cabecera estradense aún mantiene abierto el plazo hasta hoy para aquellos que se decidan, a última hora, a organizar una fogata en terrenos privados. No es el caso de Silleda, que cerró el plazo el lunes, tras tramitar 22 peticiones. Las cifras en las que se mueve Trasdeza son similares a las de los municipios vecinos: en Lalín se tramitaron 24 peticiones para cacharelas privadas, mientras que al consistorio de Agolada llegaron 16.

En Vila de Cruces hasta ayer tan solo se habían remitido tres peticiones de otros tantos particulares, mientras que en Rodeiro no se formalizó ninguna petición. La concejala María Simón explica que, por tradición, en Camba siempre fueron las asociaciones quienes organizaban las cacharelas, así que este año ningún vecino se animó a celebrar el solsticio de verano, aunque fuese a nivel mucho más íntimo. No han trascendido datos de las peticiones para encender fogatas privadas en Dozón. En cuanto a Terra de Montes, en Forcarei se cursaron 12 peticiones, y en Cerdedo-Cotonade se ronda la quincena.

Las de Lalín, repartidas

Las veintena de hogueras que celebrarán en Lalín el solsticio de verano se reparten entre siete peticiones en el casco urbano; cuatro en Botos, tres tanto en Donramiro; dos en Vilatuxe y Goiás y una tanto en Prado como Carragoso, Cercio; Cadrón; Soutolongo y Donsión.

En la solicitud que tuvieron que presentar ante el Concello de Lalín, los peticionarios debían indicar el lugar y la parroquia, así como la zona de ubicación de la fogata y la naturaleza del suelo (tierra, cemento, asfalto o piedra). En la solicitud también hay que marcar qué medidas preventivas se van a tener en cuenta para evitar incendios, como una manguera con agua, la cubrición con una chapa metálica o con una capa de arena.

El documento marca además normas de seguridad, como los 3 metros de altura que deben tener como máximo las cacharelas, y la separación de un mínimo de 12 metros con respecto a edificios, árboles o cualquier otro objeto que pueda resultar dañado. No se pueden quemar plásticos, neumáticos, aceites o cualquier otro producto que desprenda gases tóxicos.

Además, la Xunta recomienda que para celebrar la noche más mágica del año las reuniones de personas no convivientes no supere las seis personas en espacios cerrados, y las 15 personas en áreas abiertas. Aconseja, también, que las hogueras no se enciendan en zonas forestales, para evitar cualquier riesgos de propagación del fuego.

Más pedidos, menos cantidad

El menú por excelencia de la noche de San Juan son las sardinas. Las pescaderías de las comarcas coinciden en que las restricciones de la Xunta, al impedir fogatas en plazas, zonas públicas y playas, dejan para última hora los encargos de particulares. Y juega también un papel importante que San Juan sea o no festivo local.

Fina Miguélez, de Pescadeza, en Lalín, recuerda que el año pasado San Juan fue jornada festiva en toda Galicia, a diferencia de este 2021. “Confiemos en que los clientes aprovechen el fin de semana para hacer alguna sardinada. Lo cierto es que las familias están esperando a los últimos días para hacer reservas. Sí hay pedidos para particulares, pero no se vende ni la mitad”.

El balance de Pescadería Pinche, en A Estrada, es similar. “Hasta hoy (por ayer) no había encargos, y de repente se dispararon”, explica María del Carmen Ríos, la dueña del negocio. Apunta que de cara a San Juan sí hay más clientes que otros años, debido a que se cayeron las celebraciones de las asociaciones. Pero a cambio, como es obvio, los pedidos son bastante más pequeños. Ríos explica que tenía unas 400 sardinas encargadas, pero ayer “los pedidos nos desbordaron, confiemos en que no haya desabastecimiento”.

Menos sardina por el mal tiempo para faenar

Los efectos del temporal

Pescadeza y Pinche, al igual que Pescadería Mar Azul, de Silleda, se abastecen en la lonja de Ribeira. El pasado jueves uno de los pesqueros que surte a esta lonja, el Sempre Güeto, se hundió en Cedeira, en su viaje de regreso de Asturias. El accidente y el mal tiempo de las últimas jornadas impidió que otros cerqueros pudiesen salir a faenar. “Sí había bastante sardina, pero desde el pasado jueves y a raíz del naufragio, bajó bastante”, explica Fina Miguélez, de Pescadeza. Así que es normal que subiese su precio: en lonja, las pescaderías suelen pagar por cada kilo de este manjar entre los 5,50 y los 7,50 euros por kilo, mientras que el año pasado solía estar entre los 3 y los 4 euros por kilo. Así las cosas, es normal que durante estos días inmediatos a San Juan el cliente final también tenga que pagar más caro el producto: en torno a unos 8 euros el kilo en Pescadería Pinche, y rozando ya los 9 en Pescadería Mar Azul. Carmen Ríos, del primer negocio, apunta que es cierto que a raíz de las inclemencias del mal tiempo “se pescó menos sardina, pero también es verdad que había menos demanda”. Hasta las últimas horas inmediatas a San Juan, en que ha crecido el interés por los ritos que encierra esta noche.

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