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Nunca caminarás sola

Gertrudis posa en Codeseda, antes de volver a emprender el viaje hacia Compostela.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Gertrudis posa en Codeseda, antes de volver a emprender el viaje hacia Compostela. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Gertrudis tiene una voz entrañable. Su acento holandés y su risa amable acompañan una conversación para el recuerdo. Y es que Gertrudis, con 78 años, esconde tras su sonrisa una historia encomiable. Esta peregrina es natural de Maastricht y lleva más de 15 años realizando diferentes rutas jacobeas. Pero lo más curioso es que lo hace sola. Y detrás de su arrojo, ese que la lleva a realizar el Camino de Santiago sin más compañía que ella misma, bebe de una fuente de inspiración: su marido. Justo antes de que él falleciese, Gertrudis le comentó sus planes de lanzarse a caminar hacia Compostela. Él le contestó con contundencia: “debes ir sola”. Y así lo hizo. Quince años después, sigue haciéndolo. Y los derroteros de la vida la han llevado a realizar el Camiño da Geira e dos Arrieiros. El mismo que pasa por Codeseda, la parroquia estradense en la que recala esta peregrina.

Las lluvias de los últimos días han obligado a Gertrudis a que haga un alto en el camino y espere a que el tiempo amaine. “Tengo pensado continuar mañana”, explica. Así es que estos días ha curioseado por Codeseda, se ha acercado hasta la iglesia, pero sin perder de vista que su meta final es la catedral.

Vivir la experiencia

De todas formas, y tras más de 15 años realizando todos los Caminos de Santiago posibles, Compostela no resulta sorprendente. “La primera vez pensé que era una ciudad maravillosa”, dice. Pero tras tantos años teniendo la catedral como objetivo, la ilusión de llegar al Obradoiro pierde intensidad. Porque lo que motiva a Gertrudis a realizar la ruta “es la experiencia de caminar”. De hecho, la razón por la que esta peregrina holandesa se lanzó a Compostela –además de las inspiradoras palabras de su marido– fue algo tan simple como: “me gusta caminar”. Y lo dice, al otro lado del teléfono, con una risa llena de amabilidad que se desprende de sus palabras.

Pese a su larga experiencia haciendo Caminos de Santiago, no es capaz de escoger un favorito. “Todos tienen algo especial”, dice Gertrudis. Parece que entorna los ojos y vuelve a sonreír mientras explica que la experiencia de las rutas jacobeas es muy motivadora. Que en sus múltiples viajes ha conocido diferentes tradiciones y disfrutado de la naturaleza. En términos generales, que ha podido empaparse de todo lo que hay a su alrededor.

Muchos planes

De hecho, Gertrudis dice que el vivirlo todo de esta manera se debe –en parte– al poder hacer el Camino sola. Es decir, el no llevar acompañante hace que disfrute del entorno de una forma diferente. Pese a ello, ella reconoce que nunca está sola. “Conozco mucha gente nueva. Camino con ella, como con ella... No se siente esa soledad”, dice la peregrina.

Sus planes todavía no están definidos. Por lo de pronto, quiere llegar a Santiago y completar el Camiño da Geira, uno más para añadir a la colección. Puede que la próxima opción sea la ruta del Padre Sarmiento, una variante del Camiño Portugués que cruza el Salnés. Lo único que tiene claro es que quiere seguir caminando. Y que continuará haciéndolo por las rutas que llevan a Compostela. “Seguiré haciéndolo tanto tiempo como pueda”, dice justo antes de colgar el teléfono. Y al otro lado se escuchan risas y voces. Las mismas que demuestran que Gertrudis nunca estará sola.

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