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josefina campaña lópez nn | Palilleira y fundadora de Ondas do Mar

“Me acogieron tan bien que quise trasladar aquí mi mar de Camariñas”

Ha puesto en marcha tienda de encaje y una escuela de palillo en A Estrada

Josefina Campaña, ayer, en su tienda ubicada en la calle San Antón.  | // L.D.

Josefina Campaña, ayer, en su tienda ubicada en la calle San Antón. | // L.D.

Si hay una estampa típica de Camariñas son el grupo de palilleiras que, con mucha paciencia, van tejiendo encajes de bolillos. Para esta localidad de la Costa da Morte se trata de un arte ligado al mar y las palilleira conforman su mayor expresión. Una de esas palilleira camariñanas es Josefina Campaña López, una mujer cuyo destino la alejó del mar para terminar junto a su pareja en Santa Cruz de Rivadulla. A pesar de esa mudanza, continuó haciendo aquello que aprendió siendo una niña. Para eso creó su propia marca, Ondas do mar, donde comercializa sus creaciones. Su éxito sin embargo la llevó a dar un paso más, creando en A Estrada, una boutique de encaje de Camariñas donde enseña esta tradición a todas las interesadas. El pasado viernes ya tuvo lugar la primera de las clases.

–¿Cómo termina una camariñana con una tienda de encajes en A Estrada?

–Nací en Camariñas, hija de marinero. Allí me casé y tuve dos hijas pero terminé separándome por problemas bastante graves. Sin embargo, me enfrenté a la vida. En ese momento decidí dedicarme a lo que me inculcaron y me ensañaron desde muy pequeña, palillar. Tengo 46 años y llevo 40 palillando. Estuve estudiando en una escuela taller, en la cual me enseñaron a diseñar. Eso me permite también hacer diseños propios y hace tres años empecé a vender mis creaciones en una página web.

–Así nace su propia marca “Ondas do mar”.

– Sí, hace cuatro o cinco años me trasladé con mi pareja a Santa Cruz de Rivadulla. Desde el primer momento me acogieron muy bien y quise trasladar mi mar de Camariñas al centro de Galicia. Para mí lo más bonito y representativo de mi tierra es el mar. Es algo que me transmite mucha ternura y muchísimos recuerdos. El nombre Ondas do mar significa la vida de mi familia, para lo bueno y lo malo. Las ondas a veces dan miedo y otras veces calma.

–¿Cuándo surge la idea de crear una tienda física?

–A partir de Charo, una amiga de la familia que viene mucho por casa y que le encanta mi trabajo. Yo pinto, hago encajes, diseño, hago plantillas y soy profesora, así que me animó a abrir una tienda en la que la gente pudiese conocer lo que hacía. Así fue como surgió la idea de crear una tienda entre las dos. Primero abrimos una muy pequeñita en A Estrada pero tuvimos tanta demanda de clases de palillo que decidimos buscar un bajo más amplio que se pudiese acoplar tanto a dar clases como a ser tienda. Al final es como una especie de boutique en la que puedes venir a comprar o venir a ver como se mueven los palillos, como decimos en Camariñas. Empezamos con la primera clase el pasado fin de semana con una buena acogida. Sabemos sin embargo que en verano vendrá menos gente. Será después cuando ya comencemos a tener más. La idea es crear una pequeña familia en torno al palillo. En Camariñas, tradicionalmente, los marineros iban al mar y las mujeres nos juntábamos en casa para palillar y hablar. Eso es lo que me gustaría crear en A Estrada.

–Entiendo que palillar como usted no se aprenderá en una clase.

–No, hace falta tiempo. Por un lado hay que aprender los pasos. Por otro hay que aprender muchas técnicas, además de aprender a leer las plantillas de cartón. Yo, con cuarenta años de experiencia, a día de hoy todavía sigo descubriendo cosas nuevas sobre el encaje.

–Sin embargo, su forma de palillar no tiene nada que ver con lo que se hace en otros sitios.

–El problema más grande que me encuentro aquí surge cuando la gente me trae cosas que hicieron con otros profesores. Son sin embargo profesores que aprendieron de cursos online. Ese palillo que saben no es el de Camariñas. Las técnicas o los utensilios son totalmente diferentes.

“Lo único que conocía de aquí era Radio Estrada”

–¿Y les resulta más fácil o más complicado a las estradenses aprender su técnica?

–Descubren que palillar no es tan complicado como ellas creían. Se sorprenden de lo mucho que avanzan en poco tiempo. Con un buen profesor, con experiencia, es muy fácil de aprender. Es muy diferente nuestra forma de palillar en Camariñas de la que se hace en A Estrada o en muchas zonas de Galicia.

–¿Está contenta con el recibimiento que esá teniendo la iniciativa de las clases en esta fase inicial?

–Mucho. Tengo que reconocer que aquí me acogieron como una más. Me trataron como si fuese de aquí y ya me siento medio de aquí. Antes de mudarme, solo conocía dos cosas de la zona, Lalín y A Estrada. Lalín lo conocía por el cocido y A Estrada por Radio Estrada. Jamás viniera aquí. Cuando llegué y conocí a la gente me di cuenta de que son muy familiares y enseguida te arropan. Eso es algo que valoro muchísimo.

–La Costa da Morte seguirá sin embargo llamándola.

–Siempre volveré a Camariñas. Cada vez que voy y entro en el pueblo me llega ese olor de mar, ese sonido... Son cosas que nunca se olvidan. Mi padre era marinero, mi abuelo era marinero y hasta yo tengo el título de patrón de barco. El simple hecho de sentarme y ver el mar es algo que me trae muchos recuerdos. Mirándolo puedo hablar y decir muchas cosas que nunca dije. Es como un amigo con el que puedo hablar de lo que sea. Puede parecer una locura pero los que vivimos y crecimos tan pegados al mar tenemos una relación muy especial con él.

–Aquí le podemos ofrecer el río Ulla.

–Eso me lo repetís todos. Es cierto que está el Ulla, ese río congelado. Tengo que conformarme con eso pero no es lo mismo. Le falta el olor, el sonido y esa línea que une el cielo y el mar.

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