“Hay un hombre tirado frente al juzgado”. Fue la noticia que circuló con rapidez en la mañana de ayer entre los ciudadanos de A Estrada, atareados entre los quehaceres cotidianos y su hora del café. Si bien la primera impresión podría apuntar a que la persona en cuestión se habría encontrado indispuesta, su malestar era de otra índole. El varón que estaba sobre la acera en la Avenida Benito Vigo, frente al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 de A Estrada, era el mismo que momentos antes se había encadenado a la puerta de acceso de esta sala para manifestar su disconformidad con una resolución judicial, sobre la que ayer se escucharon varias versiones.

La cizalla.

Este ciudadano se colocó unas esposas soldadas en las muñecas y amarró una de ellas a la barra de la puerta principal del edificio judicial, empleando para ello la cadena de una motocicleta. La estampa hizo que se movilizase hasta el lugar a dos patrullas de la Guardia Civil, que intentaron convencer al hombre de que se relajase y desistiese en su modo de protesta.

Fuentes vecinales indicaron que el varón se veía muy alterado, hasta el punto de que algunos ciudadanos llegaron a pensar que estaba sufriendo convulsiones. Fue entonces cuando se resolvió que resultaría oportuno trasladar a este hombre hasta el Punto de Atención Continuada (PAC) del centro de salud, con la intervención de una ambulancia del servicio de Emerxencias de A Estrada. Una vez en estas instalaciones, el ciudadano fue atendido por los equipos médicos y se precisó la intervención del personal de emergencias para liberarlo de las ataduras metálicas que el mismo se había colocado. Para ello fue necesario hacer uso de una cizalla.

Después de recibir las primeras atenciones médicas en el centro de salud se determinó el traslado de este varón hasta el Hospital Clínico de Santiago.