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El calor aprieta, pero no ahoga

La playa fluvial de Pozo do Boi se llenó de grupos de amigos.   | // BERNABÉ/ANA AGRA

La playa fluvial de Pozo do Boi se llenó de grupos de amigos. | // BERNABÉ/ANA AGRA

El calor aprieta, pero no ahoga. De hecho, parece ser el mejor aliciente para darse un buen baño. Chapotear en el agua, jugar con los peces –si es que se atreven a salirte al paso– y disfrutar, como nunca, de la antesala del verano. Sin embargo, quien vive en el interior sabe que las altas temperaturas nunca son sinónimo de mar. Pero eso nunca fue un impedimento para los vecinos de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Saben ingeniárselas como el que menos para aprovechar de una buena jornada calurosa en compañía de los suyos. Por eso ayer, con un calor sofocante que superó los 30º, las playas fluviales se convirtieron en la mejor alternativa al oleaje marino. Se llenaron de gente deseosa de buen tiempo, que agudizó los sentidos para dar la bienvenida al verano. Un saludo adelantado, pero agradable tras tantos meses de mal tiempo –y encierro–.

Dos jóvenes se refrescan en el río. | // BERNABÉ/ANA AGRA

Así es que los vecinos de Lalín estrenaron su Pozo do Boi. El área, que ha reabierto este fin de semana, se llenó de grupos de amigos que se lanzaron al agua y que disfrutaron de la calidez de un sol abrasador. Puede que hoy vuelva a recibir a otros tantos, deseosos de seguir disfrutando del entorno. Las temperaturas para este domingo siguen siendo elevadas y Meteogalicia estima que se vuelvan a alcanzar los 30 grados.

Lalín no fue el único enclave del Deza que recibió a sus vecinos con los brazos abiertos. También lo hizo el área recreativa de Brocos, en Agolada. A principios de mes, el Concello instaló bancos con mesas incorporadas, con el objetivo de dar más opciones a los visitantes. Así fue que ayer casi todas ellas estuvieron ocupadas, con la gente charlando bajo la sombra de los árboles.

El área recreativa de Brocos, en Agolada. | // BERNABÉ/ANA AGRA

La otra gran alternativa fue A Praíña, que inició su temporada hace pocas semanas. Este año ha traído grandes novedades, como la inauguración del chiringuito y de la nueva ruta de senderismo. Pero uno de sus mayores atractivos, como no podría ser de otra manera, es el tumbarse a la orilla del Ulla. Sin embargo, este plan no parece ser el más atractivo para los más pequeños. Por ello, desde la asociación Entre as Pontes han decidido instalar este fin de semana dos areneros para disfrute de los niños. Puede que, así, dejen de añorar la playa.

El mar y sus olas, por muy alejados que estén de las comarcas, no generan ningún tipo de envidia a los vecinos. Todo lo contrario. El agua mansa y fresca del río se erige como el mejor bálsamo para la piel, la misma que se abrasa bajo las temperaturas primaverales más veraniegas.

Las playas fluviales calientan motores de cara a la próxima semana, cuando el verano llame a la puerta para quedarse durante unos meses. Mientras tanto, las altas temperaturas,, acompañarán a las sonrisas. Las que por fin, y después de tanto tiempo de confinamientos y cierres perimetrales, dan la bienvenida a lo que –esperemos– sea una época llena de luz.

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