El Sindicato Labrego Galego (SLG) celebró ayer su Congreso do Leite en el lalinense Pazo de Liñares, evento que se encuadra en el décimo proceso congresual de la organización agraria. En este encuentro fue elegido el ganadero Manuel Villaverde Salgueiro (Quintillán, Forcarei) como nuevo responsable para los próximos cuatro años. Será vicerresponssable la chantadina Ana Rodríguez. Esta sectorial había estado presidida por Lupe Prado.

La central indica que abordó este congreso “con la conciencia de la crisis crónica que sufre este sector, con un cierre permanente de granjas por falta de relevo generacional y expectativas, así como unos precios para el producto en origen que son siempre los más bajos del Estado y unos de los más bajos de la Unión Europea”. Señala que los últimos datos publicados por el Fondo Español de Garantía Agraria ( Fega), de febrero pasado, Galicia cuenta con 6.694 granjas de leche, que representan el 55% del total de las del Estado (12.008) y son responsables del 31% de la producción láctea estatal.

“El cierre de granjas en el sector lácteo gallego fue brutal en las última década si tenemos en cuenta que, en 2010, había 12.000 explotaciones activas perfectamente viables si hubieran recibido el necesario apoyo de la administración”. Sostiene que en una década el sector lácteo perdiera la mitad de sus granjas supone la constatación del fracaso de las políticas agrarias de la Xunta y del Ministerio, que sigue permitiendo el desmantelamiento de un sector vital para nuestro medio rural en aras de una malentendida modernidad.

Manuel Villaverde subido a su tractor.

Del mismo informe, el SLG extrae que también que el precio medio para la leche en origen en la Galicia fue de 32,7 céntimos por litro en febrero de 2021, un céntimo menos que la media estatal (33,8) y muy lejos de nuestra vecina y segunda productora del Estado, Asturias, donde la media fue de 35,5. Otra cuestión que pone encima de la mesa es la falta de tierras y el incremento productivo de las granjas que van quedando hacen que el modelo predominante camine cada vez hacia una mayor intensificación y, por lo tanto, hacia una mayor dependencia de insumos del exterior, lo que nos hace especialmente vulnerables. “En los próximos años, es previsible que la escasez de petróleo se traduzca en un notable incremento en el precio del maíz y de la soja importados, de los abonos nitrogenados, del carburante necesario para trabajar las tierras y transportar las producciones; es decir, un incremento constante de los costes de producción. “El conflicto está servido”, advierte. A esto habría que añadir, dice la organización agraria, que nos encontramos en un período transitorio hacia una nueva PAC en la que los deberes para poder acceder a las ayudas van a ser cada vez mayores, sobre todo en relación con las emisiones de gases con efecto invernadero y con el ganado vacuno en el punto de mira.