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Comuniones y bautizos salvan la temporada, con bodas que se vuelven a aplazar al 2022

Una comunión celebrada a finales de 2020.   | // BERNABÉ

Una comunión celebrada a finales de 2020. | // BERNABÉ

Hay motivos para la esperanza. El sector de los eventos, tras un 2020 de caminar renqueante, empieza a levantar cabeza. El verano está llamando a la puerta y, con él, todas las celebraciones de la temporada. Sin embargo, muchas bodas siguen aplazándose para el 2022, con el objetivo de poder disfrutar de un día grande sin necesidad de usar la mascarilla o calcular la distancia de seguridad. En el lado contrario están los bautizos y las comuniones, que se resisten a postergar la celebración un año más. Así es que el sector se muestra optimista y la mayor parte de los negocios que se dedican a los eventos tienen varios días del verano completos.

“Desde Semana Santa las llamadas para hacer reservas han sido una locura”, dice Gabriela Vila, del Pazo de Bendoiro, en Lalín. Según explica la gerente, aún quedan huecos libres, pero tienen la agenda “bastante llena”. De hecho, estima que tienen más de 100 comuniones pendientes de celebrarse en los próximos meses. “El avance en el proceso de vacunación ha calado en la gente y, además, hay muchos banquetes atrasados”, indica Vila, apuntando algunos de los factores que juegan a favor de una temporada optimista. “Hay días que vamos a celebrar cuatro o cinco banquetes. Antes, esa cifra podría aumentar a los ocho o a los nueve, pero tampoco queremos saturar”, reconoce Vila. Así, la gerente hace alusión a la buena situación epidemiológica y, también, a la necesidad de seguir vigilantes y cumplir las restricciones impuestas.

Mantener la cautela

Una afirmación que apoya Adriana Abelleiro, del Pazo de Xerlís, en A Estrada. Apela a la calma y recuerda que es mejor ir sin prisa pero sin pausa. “El coronavirus aún está ahí”, recuerda la gerente. De hecho, Abelleiro asegura que muchas de la bodas agendadas se han vuelto a aplazar para el 2022 porque hay novios que prefieren celebrar su día grande sin mascarillas ni restricciones. Sin embargo, las comuniones y los bautizos se están “moviendo bien”. “ En términos generales, estoy contenta. Y no se puede negar que la vacunación nos ha favorecido mucho”, concluye Abelleiro.

Pese a que los grandes eventos están remontando, no parecen hacerlo así las comidas multitudinarias. Así lo indica Óscar Rivas desde Valenciaga, en A Estrada. “Nos quedan muy pocos sábados libres y los domingos también tenemos eventos. Sin embargo, por la semana no tenemos tantas celebraciones”, especifica Rivas. A diferencia de otros años, en esta temporada no se harán eventos deportivos o comidas para mayores, en las que se solían reunir más de un millar de personas. Además, esas fechas solían ser fijas, por lo que la empresa reservaba el día de un año para el otro. “Como esto no puede ser, nos está permitiendo centrarnos más en bodas, bautizos y comuniones”, asegura.

Rivas también quiso destacar que ha apreciado un cambio en el comportamiento de la gente. “Están todos mucho más concienciados que hace un año. La gente está más comprometida en lo que respecta al cumplimiento de las restricciones”, apuntó Rivas.

Los fines de semana, completos

Pero las normas sanitarias no son obstáculo para el optimismo, puesto que los números así lo avalan. “Desde el 26 de junio tenemos todos los fines de semana totalmente completos”, dice Fran Formoso desde el Ecohotel Nós, en Silleda. Aunque cruza los dedos para que no haya ningún rebrote, la alegría es evidente. “Lo único que hemos notado es que en determinados eventos, como las bodas y las comuniones, baja el número de comensales”, apunta. Es decir, que si antes acudían 100 personas, esa cifra se recorta hasta las 80.

Desde Fotografía Bernabé se suman a las palabras de sus compañeros y aseguran que muchos días del verano están completos. De hecho, hay jornadas en las que tienen agendados más de siete u ocho eventos. Según explica Celso Seijas, parece que las comuniones son las celebraciones más numerosas de este año dado que muchas bodas se siguen aplazando para el 2022. De hecho, todas las nuevas contrataciones que están teniendo son para el próximo año.

Una situación extraña

De todas formas desde Bernabé apuntan que la situación sigue siendo extraña y diferente a la de otras temporadas. Tal es así que ninguna de las bodas que tiene fijadas se van a celebrar por la tarde. De hecho, se cree que el panorama de los eventos todavía puede cambiar, si así lo hacen las restricciones. “Si aumentan el número de comensales por mesa, por ejemplo, seguro que hay gente que se decide a celebrar su boda este año”, afirma Seijas.

Parece que la esperanza se va abriendo paso, aunque el sector todavía se encuentre un poco alejado de la tan ansiada vieja normalidad. La mayor parte de los empresarios ven en sus clientes las ganas de celebrar y de desquitarse de tantos meses de limitaciones y asfixias. Y aunque todavía no pueda bajarse la guardia, se va por el buen camino.

Casi 30 rupturas de pareja en el primer trimestre

Los partidos judiciales de Lalín y A Estrada tramitaron 29 rupturas matrimoniales entre enero y marzo, según los datos que difundió ayer el Consejo General del Poder Judicial. Son casi el doble de las 15 que registraron durante el primer trimestre del año pasado, así que cabría pensar en el desgaste que supuso la convivencia durante el pasado confinamiento. En esas 29 rupturas, como de costumbre, no hay ninguna nulidad matrimonial. Además, todas son divorcios. Por partidos judiciales, hubo ocho divorcios en el partido judicial de A Estrada, de los que siete tenían consenso previo entre las partes y el restante no disponía de ese consenso. En el primer trimestre del 2020, los juzgados de A Estrada habían tramitado cuatro divorcios. Así, el partido judicial de Lalín constata entre enero y marzo 21 divorcios, de los que 13 sí tienen consenso previo y los 8 restantes, no. En el mismo periodo de 2020, en Lalín tuvieron lugar 10 divorcios (6 de ellos con consenso entre las partes) y también una separación. A nivel provincial, el primer trimestre del año remata con 322 divorcios con consenso previo y otros 191 sin él. Hubo, además, 12 separaciones con previo acuerdo y 6 sin él. Suponen, en conjunto, 531 rupturas matrimoniales. Por los juzgados de las comarcas pasaron, además, cuestiones como la guarda custodia de hijos cuando no existe un matrimonio entre la pareja. Fueron cuatro procesos en los que sí había acercamientos de posturas (1 en A Estrada y 3 en Lalín), y otros 3 sin un consenso anterior, todos ellos tramitados desde los juzgados de O Regueiriño.

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