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Lalín adelantará las rebajas, arrastrado por las grandes áreas, y A Estrada ya aplica descuentos

El mal tiempo y la reducción de aforo en las ceremonias frenaron las ventas durante la campaña | Abril fue el mes de mejor facturación | Silleda y Cruces destacan los buenos resultados de sus iniciativas de fidelización

Una tienda de Lalín con precios rebajados.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Una tienda de Lalín con precios rebajados. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El 23 de junio comienzan las rebajas de verano de Inditex, así que al pequeño comercio no le queda otra que adelantar sus descuentos para competir con el gigante textil, presente en prácticamente todas las grandes áreas comerciales.

Este adelanto de las rebajas será otro varapalo a una campaña muy irregular, marcada por el mal tiempo y por las restricciones de aforo en las ceremonias. “Un cliente mío va a un bautizo de 10 personas, cuando antes de la pandemia lo normal eran 40 o 50”, explica Inés Fariñas, del colectivo D’Tendas. La responsable de Comercio en la Asociación de Empresarios de Deza (AED), Meritxell Silva, apunta que a falta de dos semanas para esos descuentos “los clientes prefieren esperar. Y no podemos olvidar que aquí tenemos sol desde hace 10 días. La campaña de verano aquí en Galicia siempre es mucho más difícil que en el Sur, por ejemplo. En Andalucía la ropa de verano se vende ya en abril, y aquí las ventas siempre comienzan en serio en junio”.

Fin de semana para calentar motores

La AED organizó durante el pasado viernes y sábado un fin de semana con descuentos en sus locales asociados, a modo de bienvenida al verano. La iniciativa fue muy bien acogida e incluyó sorteos de vales, camisetas o paraguas. Algunos locales aún continúan con las deducciones (entre el 15 y el 50%) durante estos días. De cara al arranque de las rebajas, tanto Meritxell Silva como Inés Fariñas coinciden en que “no puedes comenzar con unas rebajas brutales, no tiene sentido”.

Aunque desde 2013 los comercios pueden establecer rebajas cuando lo deseen, lo habitual en verano es que comenzasen el 1 de julio. Lalín va a adelantar la fecha, y en Silleda, la directiva de ECOS tiene previsto reunirse este jueves para fijar un día común de arranque, para evitar así competencias entre los locales. La presidenta del colectivo, Yolanda Mato González, explica que durante estos meses “la campaña fue muy tranquila” con, eso sí, una excelente respuesta por parte de los clientes en las campañas de fidelización del Día del Padre, el Día de la Madre y Semana Santa. En Vila de Cruces, los clientes de sus locales aún están gastando los vales que repartió el colectivo de comerciantes (600 euros en total) por la campaña del Día das Letras Galegas. Por eso, “vamos a esperar unas semanas para entrar en las rebajas. Creo que adelantarlas no nos beneficia, no podemos entrar en esa competencia”, explica la presidenta de la Asociación de Pequenos Empresarios e Comerciantes de Cruces (APEC), Lupe Pampín.

El impacto del turismo rural

Para competir frente a internet y las grandes áreas, el pequeño comercio se agarra a su calidad, a su atención personalizada y a sus precios. En el caso de A Estrada, suelen ser bastante más competitivos que los que ofrecen locales de Santiago y Pontevedra (que acostumbrar a tener más gastos). Y de ahí que sea frecuente ver a vecinos de estas dos villas comprando en el comercio estradense. El presidente de la Asociación de Comerciantes de A Estrada (ACOE), Alfredo González, explica que en Navidades la entidad realizó un estudio, según el que la mitad de la clientela de los negocios era de fuera del municipio.

Quizá por eso, en A Estrada algunos comercios ya están aplicando descuentos en la campaña de verano, “en la que tenemos muchas esperanzas” sobre todo gracias al turismo rural. Algunas casas ya tienen completas las reservas de julio y agosto, con la mayoría de clientes nacionales que aprovechan su estancia para comprar en el comercio local. “Es más, mucha gente que viene a pasar sus vacaciones en la playa prefiere alojarse aquí, en el interior”, añade González.

En A Estrada, en general la campaña de verano fue mala, pero tuvo un repunte de ventas en abril, coincidiendo con la Semana Santa y con el arranque de alguna que otra Primera Comunión. “Junio arranca tímido y, aunque confiamos en el verano, aún falta mucho para llegar a las cifras de 2019”, concluye el presidente de la ACOE.

El teletrabajo y el boom de los chándales

“Casi todo Lalín va en chándal”. Entre risas, Meritxell Silva define perfectamente hasta qué punto la pandemia ha cambiado el estilismo. Primero el confinamiento, y luego el teletrabajo, han motivado que se disparasen las ventas de chándales y de ropa homewear, ese estilo que permite estar cómodos en casas pero presentables por si hay que hacer una videollamada laboral. Esa demanda de ropa para usar de puertas adentro también se nota en los productos para los más pequeños de la casa. Lupe Pampín tiene un comercio de ropa para niños y niñas en Vila de Cruces, y coincide en un aumento de demanda de, sobre todo, “pantalones de algodón y camisetas”, nada que ver con ropa para acudir a eventos y ceremonias. Las restricciones en el horario de la hostelería y el toque de queda, vigentes hasta hace un mes, explica que durante estos meses tampoco se vendiese ropa de noche. “Faltaron las cenas, y faltan todavía las fiestas”, recuerda la responsable de Comercio de la AED.

Una zapatería de Lalín, con descuentos de hasta el 50% en sus productos.//Bernabé/Javier Lalín

El fin del curso escolar, aliciente de compras

Desde la ACOE, Alfredo González da un consejo a los clientes que se deciden a comprarlo todo por internet. “De ellos depende que, en un futuro, volvamos a ver a las villas vacías, como estaban en pleno confinamiento”. Recuerda que en uno de los sectores en que se mueve él, el de los juguetes, a veces un producto cuesta el doble por internet simplemente porque está agotado, “y nosotros mantenemos el mismo precio que tenía antes en tienda”. Aunque la gente ahora compra casi por necesidad, dejando los impulsos de lado hasta que la normalidad se asiente en ceremonias y ocio, es cierto que A Estrada confía en el impacto que tendrá el fin de curso en sus comercios. “Una vez que remata el curso escolar, julio suele ser muy bueno en la villa en cuanto a compras. Julio y la primera quincena de agosto”, indica el presidente de los comerciantes de la villa. Recuerda, no obstante, que el verano pasado resultó calamitoso. No era para menos: los ERTE, las restricciones y la incertidumbre pesaron sobre las ganas de consumir.

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