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Tú también eres diferente

Olalla Añón, que trabaja en el IES Antón Losada de A Estrada, ayer en Lalín.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Olalla Añón, que trabaja en el IES Antón Losada de A Estrada, ayer en Lalín. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

¿Qué es ser diferente? Una pregunta tan inocente como incontestable. Pese a ello, Olalla intenta dar una respuesta. Su voz, cargada de seguridad, no muestra un solo resquicio de duda. “Todos somos diversos. Todos somos diferentes”, dice. Esta docente, natural de Lalín, lo sabe mejor que nadie. Trabaja como profesora de Pedagogía Terapéutica en el IES Antón Losada de A Estrada. Una experiencia que le ha servido para quedar finalista de la beca INGADA-Fundación María José Jove gracias a su proyecto Estrategias a desarrollar con el alumnado con TDAH en el contexto educativo.

“Me presenté a la beca a raíz de un curso que ofertaba la Xunta Una vez hecho, presenté este proyecto final, centrado en el alumnado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)”, explicó Añón. En él recoge una serie de estrategias que tienen por objetivo mejorar la realidad educativa de los alumnos que presentan este trastorno. Y, para ello, la docente hace especial hincapié en lo importante que es colaborar con las familias.

Un gran reto

Pero esto no es lo único que Olalla quiso remarcar. “El mayor reto educativo al que nos enfrentamos hoy en día es la creación de una escuela inclusiva”, sentenció la profesora de Lalín. Es decir, aquella que pone especial énfasis en la atención a la diversidad y en lo importante que es respetar los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado. Sin embargo, esta profesora es consciente de que se trata de un reto ambicioso. Por ello, quiere lanzar un mensaje todavía más claro: “se necesitan recursos”. “La atención a la diversidad es una carrera de fondo y nos hacen falta más ayudas”, incidió la docente.

Pese a que Olalla reconoce que “se ha avanzado muchísimo” en lo que respecta a la atención a las diversidades dentro de la escuela, reconoce que todavía queda mucho camino por recorrer. Y entre los aspectos irrenunciables están la formación del profesorado y la colaboración con las familias. De hecho, Añón insistió en que “falta formación en el ámbito específico. Por ejemplo, el TDAH tiene una alta incidencia en la población con la que trabajamos, que son los más jóvenes”. En segundo lugar, determinó que “es prioritaria la implicación de toda la comunidad educativa, incluidas las familias”.

La unión hace la fuerza

Mientras Olalla hablaba, parecía que de sus palabras se desprendía una de las frases más manidas y certeras: “la unión hace la fuerza”. El apoyo de la administración, con una mayor dotación de recursos; la formación del profesorado, que se encuentra en primera línea de batalla; y la estrecha colaboración con las familias, absolutas conocedoras de la realidad de sus hijos. Parece no haber más secretos.

“La diversidad es enriquecedora”, dijo Olalla lanzando, así, una reflexión para el recuerdo. “No podemos basarnos solo en la media aritmética, porque ahí fuera hay mucho más”. Y qué ciertas son sus palabras. Un solo número no refleja el esfuerzo y la dedicación de quien se esconde detrás. Y tampoco reconoce otra verdad irrenunciable: todos las personas son diversas y todas aprenden de manera diferente. Tú también.

El coronavirus, un obstáculo para la diversidad

El coronavirus, además de provocar una crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente, trajo consigo una innumerable lista de daños colaterales. Muchos de ellos afectaron directamente al ámbito educativo, que tuvo que adaptarse con prisa y corriendo a una situación tan novedosa como arrolladora. Uno de los desafíos más preocupantes fue la atención a la diversidad. “En pandemia fue muy complicado ayudar de manera personalizada al alumnado”, explicó Olalla Añón. Y es que a través de una pantalla, todo es más frío. “Para poder atender correctamente a nuestros alumnos, el trato personal es fundamental”, añadió la docente del Antón Losada. Además de los diferentes ritmos de aprendizaje y las particularidades de cada uno de los alumnos, el coronavirus puso una traba más. “No todos los estudiantes disponían de los recursos necesarios para conectarse”, reconoció Añón. Lo cual también creaba profundas grietas entre los estudiantes.

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