Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

'Sálvora', la burrita con pecas canela que causa sensación

Manuel Barros hace carantoñas a "Sálvora" en su finca de Siador Bernabé/Javier Lalín

Los burros, contrariamente a la extendida creencia popular, son animales inteligentes y sensibles que necesitan protección. Se trata de animales muy valientes, a pesar de su famosa leyenda negra. Cuando se asustan, no salen huyendo sino que rebuznan con fuerza. Un burro es el único animal de su tamaño que no retrocede si se encuentra con un león, razón por la cual en África se usan burros para proteger al ganado. Pero, sobre todo, el burro es un ser tremendamente cariñoso. Forman vínculos muy fuertes con sus propietarios, y en algunos casos incluso prefieren la compañía de sus dueños a las de otros equinos, según los expertos.

De todo ello sabe mucho Manuel Barros, un veterinario afincado en el lugar de Cóscaros de la parroquia silledense de Siador, donde cría unos ejemplares de burro que llevan años causando sensación, en especial entre los más pequeños. Los de capa pía –los que tienen manchas blancas de distinto tamaño por todo su cuerpo– se llevan la palma en este sentido. Barros recuerda que “hace 5 años nació “Xenxa”, que salió también en el FARO DE VIGO, y a raíz de su nacimiento yo seguí criando burritos y cuando “Xenxa” se hizo mayor le busqué un novio que lo traje de Madrid y al que le puse de nombre “Cherokee”, de capa pía”. Barros continúa narrando la historia de la gestación de su última belleza equina indicando que “el año pasado Cherokee me cubrió a Xenxa, a Perugia y a otra más pero como la genética es caprichosa nacieron crías de color castaño y oscuro. La primera que parió es la madre de “Xenxa”, “Perugia”, que junto a “Cherokee” trajeron a la nueva elementa que es una preciosidad, una belleza y un encanto a la que le pusimos “Sálvora”, un nombre muy acorde con la calidad del animal”.

El veterinario Manuel Barros junto a "Sálvora" y otros burros de su propiedad, en Siador. Bernabé/Javier Lalín

“Sálvora”, la última sensación de la ganadería de Barros nació el viernes 21 de mayo y tiene los ojos claros. “Se pude decir que “Sálvora” es la cima de todo lo que estamos haciendo aquí porque es lo más bonito que hay de capa pía. De todas formas, te puedo asegurar que cualquiera de los demás son un encanto, muy tranquilos y transmiten mucha paz a todos los que los visitan. Es mucho más de lo que piensa la gente del típico burro que antes sólo se tenía para trabajar”, asegura un veterinario que no duda en afirmar que los burros. “son terapéuticos, te lo puedo asegurar”.

La finca de Cóscaros se ha convertido en un auténtico paraíso para unos burros que viven como verdaderos animales de compañía. Su propietario señala que “tengo a otras dos burras preñadas. En estos momentos tengo media docena ejemplares. El hermano de “Sálvora” se llama “Trallas”. El año pasado nacieron dos y como les pongo los nombres por orden alfabético, además de “Trallas”, que es hijo de “Perugia”, también tuvimos a “Troula”, hija de “Xenxa”. “Troula” está ahora en una casa de Lalín donde la quieren con locura y “Trallas” está en Negreiros en otra finca junto a “Menta”, que también nació con nosotros”, concluye haciendo gala de un orgullo propio del trabajo y el amor por este tipo de animales.

Compartir el artículo

stats