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Un antídoto contra el dolor

La murciana María Marín abre en A Estrada una propuesta diferente de centro de Pilates

María Marín, ayer, en las instalaciones de Letha Pilates en A Estrada.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

María Marín, ayer, en las instalaciones de Letha Pilates en A Estrada. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Hace tres años, María Marín vivía en Madrid, a donde veinte años antes había llegado desde su Murcia natal para realizar sus estudios. En la capital de España encontró trabajo como terapeuta de Pilates, algo que compaginaba con su afición por la interpretación, actuando en teatro e incluso con papeles en televisión. Sin embargo, su vida dio un giro radical, tanto que de un día para otro dejó la gran ciudad para instalarse en A Estrada. “Me engañaron y aquí estoy”, bromea la murciana al recordar su llegada a la villa. En realidad, el motivo de su mudanza fue el amor, unido al deseo de encontrar un destino “más tranquilo” tras años de ajetreo en la capital.

Tres años después de su llegada a A Estrada, María Marín reconoce que sigue peleando con el gallego –que entiende pero solo sabe decir “cosas un poco feas”– y que, en parte, se sigue sintiendo un poco “extranjera” pero ha decidido que, llegados a un punto y una vez superados los peores tiempos del COVID, era necesario dar un salto al vacío. Su proyecto se llama Letha Pilates, una propuesta de tratamiento individualizado diferente a las que se pueden encontrar por la zona que abrió sus puertas el pasado mes de septiembre.

“Estuve mirando sitios pero los alquileres se disparaban. Por suerte, mis suegros me echaron una mano cediéndome una casa antigua. Así da menos vértigo lanzarse”, reconoce la murciana. Así fue como su proyecto encontró un hogar, situado en una pequeña casa de los años cincuenta situada en la parte alta de la rúa Peregrina, a pocos metros de la iglesia de A Estrada. “Intenté respetar cómo estaba la casa. La reformé pero manteniendo lo que había para que mantuviese su encanto. Creo que quedó un sitio muy acogedor”, explica.

Llegados a ese punto, tocó el momento de la verdad, ofertando un sistema de Pilates poco conocido y con un objetivo personal importante a largo plazo. “Dependía mucho de cómo empezase y de si gustaba, pero mi objetivo siempre fue ayudar a la gente a vivir sin dolor. Esa es mi prioridad y al mismo tiempo mi gran responsabilidad, más allá de si funcionaba o no”. Letha Pilates tuvo sin embargo un buen comienzo. María Marín comenzó a ganar su clientela y su espacio. “Estoy muy contenta y cada vez viene más gente, tanto que estoy en ese punto que no sé si tendré que tener a alguien que me eche una mano”, explicó.

La propuesta de Letha Pilares parte de una atención es individual y personalizada, por lo que se separa de las propuesta de Pilares más habituales con clases grupales. “Las clases por grupos están muy bien para gente que no tiene problemas ni dolores. En esos casos es mejor un tratamiento individualizado que permita evaluar debilidades y buscar soluciones”, explica. El objetivo final es encontrar un bienestar físico y una armonía estética de cada persona que quiera corregir lesiones, problemas posturales o de desequilibrios corporales. Para ello utiliza diferentes máquinas creadas específicamente para realizar los ejercicios recomendados para cada uno.

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