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La fiesta del Salmón en los tiempos del virus

La hostelería cree que la lluvia ha sido el factor que más ha jugado en contra, desanimando a los estradenses a probar las tapas | El balance es dispar, con locales bastante satisfechos y otros con un resultado más amargo

La terraza de A Taverna da Feira estaba llena ayer al mediodía.

La terraza de A Taverna da Feira estaba llena ayer al mediodía.

El domingo amaneció triste. Después de una jornada intensa de lluvias, los hosteleros miraban al cielo pidiendo clemencia. Y sus ruegos se cumplieron. El agua torrencial del sábado dio paso a un día de tiempo apacible. Y aunque el sol no hizo su aparición hasta el mediodía, el mero hecho de que cesase la lluvia era más que suficiente. Eso animó a los estradenses a lanzarse a las terrazas para disfrutar de una de las Festas do Salmón más particulares. Y es que este año fue su segunda edición sin degustación popular. Sin embargo, los momentos de crisis agudizan el ingenio e invitan a los hosteleros a buscar diferentes alternativas.

La apuesta de este año fue el diseño de una ruta de tapas similar a la que solía hacerse durante la Semana Santa. Se unieron veinte locales, que ofrecieron diferentes propuestas con un solo protagonista: el salmón. Los resultados alcanzados por los establecimientos participantes han sido bastante dispares y todos apuntan a una edición que, a todas luces, nunca podría compararse a la de años anteriores. Aquellos en los que, aunque parezca mentira, eso del virus era ciencia ficción.

La voz más optimista la encarna Andrea Villar desde O Café de Xulia. La emoción se nota al otro lado del teléfono y da una pista clave: el resultado ha sido mejor de lo esperado. Así lo confirma con sus palabras: “ha sido un fin de semana sorprendentemente positivo”. “A pesar de que esta edición ha sido muy particular, estoy satisfecha porque la gente ha respondido muy bien”, continua añadiendo Villar.

Andrea Villar, de O Café de Xulia. | BERNABÉ/ANA AGRA Laura Filloy

De hecho, uno de los puntos a destacar por la hostelera estradense es la cantidad de tapas que han hecho para llevar. Aunque en ediciones anteriores hubo algún cliente que también las pidió, las de este año han sido muchísimas más. “Tengo la sensación de que se está produciendo un cambio en los hábitos. Hay quien sigue viniendo a comer al local pero el cliente que se lleva la comida a su casa también lo estamos fidelizando”, apunta Villar. Como no podía ser de otra manera, esta tendencia también se extrapoló a las tapas del salmón.

La hostelera también añade que, por supuesto, no puede establecer comparaciones con ediciones anteriores pero que los resultados de este Salmón tan particular no han sido tan malos. “Aun con limitaciones, la gente está respondiendo y nosotros estamos agradecidos de recibir este apoyo”, apunta. A esto añade que la zona en la que se encuentra O Café de Xulia, en la Avenida de Santiago, no suele haber demasiado movimiento. “Esta zona está apagada y, por encima, se ha cambiado el centro de salud a otra zona. Por eso, en días como estos estamos muy alegres de que la gente haya respondido así”.

Sin embargo, las impresiones de Villar no son tan compartidas por otros hosteleros estrandeses. Desde el restaurante La Bombilla, Pilar Mato ofrece una visión menos optimista y dice que han sido varios los factores que han jugado en contra. En primer lugar, las restricciones. “Si solo puede haber cuatro personas por mesa eso limita mucho a la gente, sobre todo a la que se mueve en grupos grandes”, indica Porto. Pero hay otro motivo que se sitúa en los primeros puestos de salida. El mal tiempo, sobre todo a lo largo de la jornada del sábado, parece que influyó de manera considerable en la cantidad de tapas servidas. El balance no ofrece mucha opción a réplica: “Desde luego que hubo años en los que vendíamos muchísimo más”.

Pilar Porto, de restaurante La Bombilla. | BERNABÉ/ANA AGRA

A medio camino entre O Café de Xulia y La Bombilla está David Nogueira, de As Tres Portiñas. “El resultado ha sido bastante satisfactorio”, dice. De hecho, apunta que desde el viernes por la noche hasta el domingo al mediodía consiguió vender 200 tapas. Una cifra nada desdeñable que señala un buen resultado. Sin embargo, de las palabras de Nogueira rezuma un inconveniente: el tiempo. Las lluvias imparables del fin de semana marcaron una diferencia abismal entre el sábado y el domingo.

David Nogueira, de As Tres Portiñas.

Una opinión compartida, casi por completo, por Silvia Otero. Según cuenta la hostelera de O Candil de Silvia, las lluvias desanimaron al público a moverse a los locales y pedir tapas. “Sin terraza y con el aforo limitado en el interior, el mal tiempo es un factor en contra”, indica la hostelera. Pese a que el viernes sí salieron tapas, el hecho de que empezase a llover empañó la jornada de manera considerable. El sábado fue un día pasado por agua y tan solo el domingo al mediodía remontaron las tapas. Según apunta, la Zona dos Viños estaba llena de gente y en el ambiente se notaba que los estradenses salían a la calle con ánimo festivo. O al menos con el deseo de celebrar uno de los Salmones más particulares.

Silvia Otero, de O Candil de Silvia.

La gastronomía es la clave de un de las grandes fiestas insignia de A Estrada. Pero la programación cultural tampoco se quedó atrás. Por la mañana, la Coral Polifónica Estradense adornó ayer el Principal con su música. Y, por la tarde, fue el grupo De Vacas el que puso la nota en la Praza do Concello.

Una fiesta del Salmón particular. Pero una fiesta al fin al cabo. Unos resultados que dejan a los hosteleros -y con toda probabilidad a los estradenses- con un sabor de boca un poco amargo. Pero como bien decía Andrea Villar hay que mantenerse optimistas. Puede que la próxima edición vuelva a los tiempos de antes. Esos en los que no existía el virus. Ni tampoco se le esperaba.

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