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El contenedor amarillo rebosa por la pandemia

Los vecinos de las comarcas generaron el año pasado 911.000 kilos de envases, bicks o latas E A Estrada es el que más produjo y Dozón acaba de sumarse a la recogida selectiva

Dos colectores en una calle del núcleo urbano estradense. |   // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Dos colectores en una calle del núcleo urbano estradense. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Botellas de plástico de todo tipo, botes de productos de higiene de este material, latas de bebidas y conservas, briks de leche o zumos, tapones o envoltorios de frutas y verduras son algunos de los residuos que debemos depositar en el contenedor amarillo. Son bienes de consumo ordinarios que, durante la pandemia, se incrementaron considerablemente en las comarcas en el primer año de la pandemia sanitaria.

Así se deduce de los balances de entregas que llegaron a las instalaciones de Sogama durante el pasado ejercicio: un total de 911 toneladas, que son 61 más que las del ejercicio anterior. El incremento en la producción de este tipo de basura es generalizada en todos los municipios de la zona a excepción, solamente, de Vila de Cruces. También hay que subrayar que en este registro no se incluye el Concello de Dozón pues, según la empresa pública, se sumó a la recogida selectiva de envases ligeros el pasado mes de abril. La evolución de las entregas no es ni mucho menos homogénea por parte de los distintos territorios de la zona pues, aunque crece el depósito de desperdicios en los colectores amarillos, hay casos en el que el aumento es muy escaso y en otros alcanza el 50% respecto a 2019.

Los estradenses son los que más desperdicios depositaron en estos recipientes específicos en busca de un óptimo reciclaje y, en consecuencia, de aminorar la incidencia que sobre el medio ambiente tiene la producción de basura. Durante el pasado año se recogieron 369 toneladas, solo dos más que las contabilizadas doce meses antes; es decir, un aumento del 0,54%. Casi un 7 por ciento se incrementó el volumen de residuos en Lalín para alcanzar las 254 toneladas, que son 16.000 kilogramos más en un año. Muy representativo es el alza de las entregas que llegaron a las plantas de Sogama procedentes de Silleda, con casi un 20% más para llegar a las 109 toneladas. Son 18.000 kilos más. En Vila de Cruces el acopio fue de 42 toneladas, cuatro menos. Esta es la misma diferencia, pero en positivo, que muestra el término municipal rodeirense, en el que sus habitantes produjeron 17 toneladas. El incremento más destacado se da en Agolada. Siempre según los datos aportados por Sogama, a sus instalaciones llegaron 24 toneladas frente a 16 un año antes. Esto supone un aumento del 50 por ciento.

La producción de latas, envases de plástico o bricks también fue bastante superior en los dos municipios de Montes. Forcarei generó 41 toneladas de esta clase de enseres, seis más en un año, con lo que la subida alcanza el 17%. Un 20 por ciento subió la producción de estos desperdicios en Cerdedo-Cotobade para llegar a las 54 toneladas, nueve más.

A la espera de ver la evolución del presente año, en los dos últimos los ocho municipios de la zona entregaron 1.761 toneladas de desperdicios del contenedor amarillo. El desglose es el siguiente: Lalín (491), Silleda (200), Vila de Cruces (89), Rodeiro (30), Agolada (40), A Estrada (736), Forcarei (76) y 99 corresponden a Cerdedo-Cotobade.

Menor reciclaje de vidrio por el cierre de la hostelería

Los concellos reciclaron el año pasado 1.473.930 kilos de vidrio, según el informe de Ecovidrio. La cifra es positiva, pero muestra cierto descenso en comparación con los datos de 2019. Por entonces, el reciclado había llegado a los 1.485.500 kilos. De este modo, en un años, la entrega de vidrio para su reutilización se redujo, en toda la zona, en 11.570 kilos. Así es que el reciclado baja a pesar de que se mantiene (o se sube) el número de contenedores y de que la mitad de los municipios sí mejora sus cifras.

Un colector de vidrio en Lalín. // Bernabé/Javier Lalín

Es evidente que el cierre de la hostelería durante la primera ola y las restricciones de otoño tienen que ver en este descenso.A Estrada tiene parte de la culpa de que baje la cifra general, pues sus vecinos entregaron en los iglúes verdes 425.490 kilos de vidrio para su reutilización. Son 22.940 menos que en 2019. Cerdedo-Cotobade, recicló 125.770 kilos, que son 10.140 por debajo. Junto a Cerdedo-Cotobade y A Estrada, hay otros tres municipios en Deza que muestran un empeoramiento del reciclaje. Son Lalín, Vila de Cruces y Rodeiro. Lalín recicla menos que A Estrada, pues su balance es de 390.350 kilos. Al menos, su caída es más suave, pues pierde 10.430 kilos. En Vila de Cruces son 98.750 kilos; 9.860 menos. En Rodeiro fueron 50.590 kilos, 10.060 menos. Silleda muestra el crecimiento más notable Si en 2019 sus vecinos habían depositado 186.670 kilos, en 2020 la cifra crece hasta 212.110. En Agolada hubo entregas por 73.920 kilos, que suponen 17.810 más y Dozón mejoró en 5.960 kilos para totalizar 15.160. Y Forcarei generó 81.790 kilos, Son solo 2.650 por encima del los del curso anterior.

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