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mónica balo gonzález nn | Catedrática de Música y Artes Escénicas

“No se nace con oído musical; hay que trabajarlo”

Publica “A linguaxe musical”, con un homenaje a su abuelo Ismael, “Coucho”

Mónica Balo con un ejemplar de su obra “A linguaxe da música”.

La catedrática lalinense Mónica Balo González acaba de publicar A linguaxe da música, una obra que pretende configurarse como una propuesta personal para la realización de las pruebas de acceso para los estudiantes de música. El libro también recoge rúbricas y guías auditivas que buscan facilitar los objetivos de los alumnos.

–Supongo que es inevitable que su nuevo libro sea sobre todo técnico y, por supuesto, didáctico.

–El libro se publicó el 29 de abril. En los conservatorios de música los alumnos que quieran estudiar cuentan con diferentes pruebas de acceso para los distintos cursos que se imparten en estas instituciones. Para acceder a estas pruebas siempre tienen que pasar por una de lenguaje musical del curso en cuestión. Entonces, lo que recoge este libro son modelos de pruebas de lenguaje musical de las distintas pruebas de acceso. Ahí hay pruebas de lectura rítmica, de entonación y de teoría de cada uno de los seis cursos que engloba esta asignatura. Todas las composiciones que hay son de mi autoría.

–Y muy ligado a su tierra natal por lo que parece, ¿no es así?

–Es un libro muy gallego. De entrada hay una canción que le dedico a mi abuelo Ismael que era también un artista. Ya sabes que en Galicia son muy típicos los motes y a mi abuelo lo llamaban de toda la vida “Coucho”, así que la canción se titula Coucho é un alcume singular. Se puede decir que es un homenaje a mi abuelo, pero además en cada una de las composiciones que recoge el libro tiene un título cada una de ellas que son lugares gallegos de las cuatro provincias de Galicia. Para ello, realice una búsqueda de nombres gallegos curiosos que me llamaron la atención y, la verdad, aparecieron algunos muy originales que no conocía. Por supuesto, aparecen los nombres de Donramiro y de Lalín.

–¿Satisfecha con el resultado?

–Sin duda. Se trata de un libro profundamente didáctico pero también es un canto a toda la riqueza que tenemos en Galicia, que es mucha. Nunca está de más aprovechar este tipo de trabajos para poner en valor tu propia tierra.

–Me imagino que este tipo de libros no abunda por razones obvias y que, también, es una pena.

–Sí, claro. También tenemos que darnos cuenta de que están siempre dedicados a una minoría porque este no es un libro que se venda y con el que se hagan cientos de ediciones. Son libros muy específicos y pensados para personas que quieren estudiar en este modelo de centros. También puede ser un libro de referencia para los docentes, por ejemplo. Siempre estamos hablando de un sector minoritario. Piensa que en nuestro sector, en Galicia, contamos con unos 700 mientras en otras enseñanzas hablamos de miles de estudiantes. De todas formas, si los que estamos en esto no aportamos y no dejamos cosas hechas, no hay evolución alguna.

–¿La música como disciplina sigue siendo un patito feo de la enseñanza actual?

–Sí, pero la música profesional. La música ligera lo impregna todo. Sin embargo, la profesional –o seria, según algunos–, la estudiada y con la que se trabaja el oído musical por que no se nace con él, sí que sigue siendo minoritaria. Realmente, la música hay que estudiarla a fondo y muy profundamente durante muchísimos años de carrera y es una de las disciplinas de las más difíciles de aprender. Y esa es la que te digo que aún no es mayoritaria.

–¿Qué habría que hacer para que dejara de ser minoritaria?

–Sin lugar a dudas, lo que hay que hacer es mucha pedagogía. Quiero decir, que las personas que nos dedicamos a esto de manera profesional tenemos que extenderlo, contarlo y explicar lo que es. Durante muchos años tuve una academia de música en Lalín y formé a muchos alumnos que ahora algunos son incluso docentes. Nosotros tenemos una relevancia especial por ese motivo porque es algo desconocido y lleno de tópicos.

–¿A qué se refiere en concreto?

–Pues, que la gente sigue pensando que no se puede vivir de la música. Hay muchas personas que creen que es imposible incluso en sitios con tanta pasión y con tanta inclinación a la música como puede ser el propio Lalín, aunque parezca mentira. Me refiero a que está muy extendida la creencia que, sí bueno, la banda de música está muy bien pero eso no da de comer. Eso es completamente mentira porque yo misma he vivido de la música desde que de pequeña me pude pagar los estudios. Gracias a eso y a a la música, por supuesto.

–¿Y no habría mucho andado si de una vez por todas se dignificase la profesión de una vez por todas?

–Por supuesto. El típico músico de banda que ensaya los sábados con la formación musical y que durante la semana se dedica a otras cosas existe y ha existido durante toda la vida. Gracias a esas personas se ha mantenido tan viva la tradición de las bandas de música. Esa es una figura que ha facilitado que la música llegara hasta nosotros pero también está la otra parte, la del estudio, la investigación y del aprendizaje que también es una realidad. Para eso están los conservatorios superiores de los que sus alumnos salen con una titulación equivalente a la universitaria. Hoy en día pueden hacer su máster, doctorado o catedráticos como yo. Las personas que hemos conseguido todo eso somos los que tenemos que contarlo.

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