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Millones tirados en la basura

Un vehículo de recogida de basura en Silleda. // Bernabé/Javier Lalín

Un vehículo de recogida de basura en Silleda. // Bernabé/Javier Lalín

La gestión de la basura es un problema de primer orden, también para las administraciones públicas, que se arrastra desde hace décadas, sin que se hayan aportado soluciones eficaces para aminorar el impacto que la eliminación de los residuos tiene para el medio ambiente y también para las arcas públicas. Son varios los modelos existentes para su gestión, aunque ninguno más eficaz que la concienciación social de tratar de aminorar la producción de residuos sólidos urbanos como la principal vía para minimizar las consecuencias del impacto de una ingente generación de desperdicios propios de una sociedad de consumo.

Los concellos de Deza y Tabeirós-Montes dedican al año unos 4,2 millones a la recogida y tratamiento de los residuos sólidos urbanos –en algunos casos en estos contratos se incluye la limpieza viaria– y la recaudación por esta tasa no llega a los 3,8; es decir, el servicio es deficitario en cerca de 1,4 millones anuales. ¿Qué alternativas tienen las corporaciones municipales? O imputar al ciudadano el incremento del coste con el consiguiente aumento de la presión fiscal o asumir con fondos propios este desfase. Esta última opción es la habitual.

Según los datos de los propios presupuestos municipales –en vigor o de las últimas liquidaciones contables– A Estrada es el ayuntamiento de la zona que más recursos destina a la recogida y tratamiento de la basura, con un millón y 450.000 euros respectivamente. Los ingresos se sitúan en 786.300 euros. El gobierno presidido por José López ultima la redacción de un pliego para la adjudicación de un servicio que con medios propios es incapaz de prestar y que de forma excepcional está asumiendo una empresa. Cada vivienda urbana paga al año 86 euros por la recogida de la basura y 35 las del rural. La ordenanza establece bonificaciones para familias vulnerables o con niveles bajos de ingresos.

Lalín tiene externalizado el servicio [el contrato se firmó en 2010 y expira en 2030] y cuesta a las arcas municipales 1.254.000 euros anuales, mientras que los ingresos apenas rebasan el millón. El precio medio es de 75 euros por hogar y año en el núcleo urbano y de 38 en el rural. También establece hasta cuatro tipos de bonificaciones.

En la misma situación que A Estrada se encuentra el Concello de Silleda, que prepara un concurso público para este servicio cuya adjudicación sigue prestando una empresa pese a haber caducado el contrato en 2017. 457.000 euros costó la recogida y tratamiento de los residuos y los ingresos rondaron los 414.000. Cada año los hogares abonan 72 euros.

También es deficitaria la gestión de la basura para Vila de Cruces, con 228.400 euros del coste del servicio y una recaudación de 144.000 euros. Los recibos urbanos están en 70,62 euros y las viviendas del rural asumen 40. En Rodeiro el coste es de 112.620 euros, frente a unos ingresos de 61.700. Y en Agolada la recaudación rebasa los 97.000 euros, muy superior a los 72.700 que precisó el concello para sostener este servicio, según los datos de la última cuenta municipal liquidada. Los agoladeses pagan 54 euros en el casco y 18 en el rural al año. En Dozón la gestión de los desperdicios supone un gasto de 94.240 euros y a las arcas municipales llegan poco más de 28.000.

Las viviendas de Forcarei abonan 60 y 30 euros en función de si están en zona urbana o en las aldeas y el ayuntamiento percibe vía tasas 94.000 euros anuales, mientras que el servicio se va por encima de los 183.400. En Cerdedo-Cotobade el coste supera los 333.000 euros y la recaudación apenas sube de los 163.000. El precio público unificado es de 40 euros al año por casa.

Bolsa negra

Los nueve municipios generaron el año pasado 42.048 toneladas de residuos que no pueden ser reciclados y acaban siendo incinerados por Sogama. En la denominada bolsa negra Lalín depositó 12.200 toneladas y 11.853, A Estrada. A Silleda corresponden 6.079, Vila de Cruces (3.443), Rodeiro (1.508), Agolada (1.381), Dozón (488), Forcarei (2.076) y 3.020 toneladas produjo Cerdedo-Cotobade.

Programa autonómico de renovación de electrodomésticos

La directora xeral de Planificación Enerxética e Recursos Naturais, Paula Uría, visitó en Lalín las instalaciones de Tien21, uno de los 500 establecimientos adheridos al programa Renove Electrodomésticos de la Xunta. En estos momentos ya se presentaron 7.739 reservas de fondos por particulares que implican una ayuda de 1,18 millones. Uría estuvo acompañada por el alcalde, José Crespo. La convocatoria está abierta desde el 20 de abril y el plazo de solicitudes se mantendrá hasta el 30 de septiembre o hasta que se agote el crédito previsto, que este año asciende a 3 millones, un 70% más que el pasado año y con el que se pretende llegar la 20.000 hogares. Las solicitudes se tramitarán a través de entidades colaboradoras y se presentarán por medios electrónicos.

Paula Uría, acompañada por Crespo, dio detalles del plan en un comercio lalinense. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El está dirigido a personas que residan en viviendas de Galicia y quieran renovar sus equipos por otros de la misma tipología y con la siguiente cualificación energética: frigorífico o frigorífico congelador A, B, C o D; congelador A B, C o D; lavadora A, B o C; lavavajillas A, B o C; o encimera de inducción total. Los apoyos podrán alcanzar el 25% del precio del electrodoméstico para un consumidor general, el 50% para los vulnerables y el 75% para los vulnerables severos, por lo que, según la tipología del producto y el consumidor, las ayudas irán desde los 100 a los 450 euros. Cada beneficiario podrá recibir una ayuda para cada una de las tipologías con un máximo de tres electrodomésticos. La Xunta prevé movilizar 10,5 millones, ahorros económicos anuales de 560.000 euros, una reducción del consumo energético de 4.050 MWh/año, una reducción de las emisiones de CO2 equivalente a la plantación de 60.000 árboles y la creación de 150 empleos. En la pasada convocatoria, la Xunta apoyó 11.822 actuaciones por un importe de 1,7 millones Más de la mitad para la compra de lavadoras, el producto más demandado por los beneficiarios. Cuatro de cada diez euros fueron para familias vulnerables.

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