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Sabucedo "aloitará" en agosto

Rapa das Bestas apuesta por retrasar esta ancestral celebración para favorecer que coincida con un porcentaje mayor de población vacunada | Intentará que pueda haber público en las gradas para obtener financiación

Un vecino prepara,en el propio curro, las tijeras con las que se rapa a los caballos.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Un vecino prepara,en el propio curro, las tijeras con las que se rapa a los caballos. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Los vecinos de la parroquia estradense de Sabucedo decidieron este fin de semana retrasar su ancestral Rapa das Bestas. Esta Fiesta de Interés Turístico Internacional no se celebrará, como es costumbre, el primer fin de semana del mes de julio. El planteamiento del equipo directivo que encabeza Paulo Vicente Monteagudo fue retrasar la cita para favorecer su coincidencia con un momento en el que exista un mayor porcentaje de población que haya recibido la vacuna contra el COVID-19. De este modo, la Rapa se desarrollará los días 27, 28 y 29 del próximo mes de agosto.

Vicente Monteagudo reconoció ayer que Rapa das Bestas veía muy encima la celebración para un momento epidemiológico todavía incierto. Lógicamente, entienden que, pese a que haya decaído el estado de alarma, la pandemia no se ha acabado y todavía no se ha llegado a los niveles de vacunación que se esperaban hace unos meses para estas alturas del año. El presidente de Rapa das Bestas se reconoció que se retrasó el evento todo lo posible, si bien no dejó de reconocer que no podían programar los trabajos que comporta la Rapa más allá. “Necesitamos gente y en agosto es cuando hay más vecinos en Sabucedo”, asumió. Deseó que haya un número suficiente de personas para poder afrontar todo lo que implica el monte y el curro.

Dos citas

Y es que, a diferencia de 2020, en el que la Rapa se fue realizando a lo largo del verano en le monte, este año la asociación que impulsa esta fiesta ancestral sí aguarda celebrar dos curros. El viernes 27 de agosto se subiría al monte para reunir a las manadas de O Santo, como es tradición. Después se bajarían los caballos hasta Sabucedo para la celebración de la Rapa en el curro del Campo do Medio los días 28 y 29.

De este modo, Sabucedo prescindirá del curro del lunes, habitualmente de carácter más íntimo, si bien en los últimos años este encuentro se reservó para la recaudación de fondos para fines solidarios. Aunque la prioridad es realizar unos trabajos que los animales necesitan por su propio bienestar –además de cortarles las crines de la cola y la cabeza el curro se aprovecha para la desparasitación de los équidos y el marcaje con microchip de los nuevos integrantes de estas manadas–, Rapa das Bestas intentará que los curros puedan contar con público.

En este sentido, Paulo Vicente puso el acento en que esta cuestión estará determinada por la evolución de la pandemia, si bien no dejó de reconocer que la asociación precisaría poder realizar la Rapa con espectadores por una cuestión de recaudación. También la situación epidemiológica se encargará de decidir, llegado el momento, si la fiesta se acompaña de algún tipo de atracción o de servicios como bar y pulperías. “Todo ello vendrá dado por la situación”, asumió.

Venta anticipada

La previsión de la asociación Rapa das Bestas es poner a mediados de julio en venta anticipada las entradas para asistir a los dos curros de la temporada, en el caso de que sea posible contar con público. Juega a su favor el hecho de que el graderío se encuentra completamente al aire libre y que podrían asignarse de algún modo asientos guardando una distancia de seguridad. “Ahora tenemos también la necesidad imperiosa de recaudar porque el año pasado fue fatal para nosotros”, confesó el dirigente de este colectivo.

No es la primera vez que desde esta asociación se reconoce la necesidad de ir ampliando, a través de la adquisición de nuevos animales, la cabaña de O Santo. El número de cabezas se vio mermado en los últimos años a consecuencia de distintos factores. “Siempre que aparece alguna yegua con las características de los caballos de Sabucedo intentamos hacernos con ella para aumentar la cabaña, pero no resulta barato”, apuntó Vicente.

El mantenimiento de esta secular tradición exige un esfuerzo a lo largo de todo el año, también de carácter económico. Es por ello que dejar de recaudar un año –como sucedió en 2020– tiene un impacto importante en las cuentas de la asociación, alimentadas no solo por las entradas al curro sino también por los pagos que realizan todas las actividades paralelas que se asientan en el entorno de la Carballeira do Medio durante los días de la fiesta.

Sin curro, pero con Rapa

La crisis del coronavirus hizo que el 2020 fuese un año sin curro en Sabucedo, pero no sin Rapa. Eso sí, fueron muchos –muchísimos– los que se tuvieron que quedar con las ganas de presenciarla. Con todo el respeto que infunde la pandemia y tomando todas las medidas para evitar la propagación del coronavirus, el hombre cumplió con su parte del trato en esta tradición secular., haciendo posible que la edición anterior de esta fiesta pase a la historia como la del año que Sabucedo aloitó en el monte. En total fueron cuatro las jornadas de trabajo, que permitieron prestar cuidados a 225 équidos, una cifra similar a la que se ha venido rapando en el curro en los últimos años. Los vecinos peinaron montes como A Conla, en Quireza, o el Cávado en busca de los animales con los que la célebre Rapa das Bestas honra desde hace siglos a San Lourenzo, el patrón de este enclave estradense.

Hubo tiempo para la desparasitación, la separación de los machos del año –se los conduce al cierre de O Curuto– y para la identificación de las yeguas con microchip. Los caballos se marcan para tener identificada a toda la cabaña pero no se les coloca el microchip. Después de ser retirados al cierre de O Curuto, algunos de ellos regresan al monte, incorporándose a alguna manada para dar relevo al “garañón”. Otros se venden. Mantenerlos a todos únicamente favorecería la dispersión de la manada, que terminaría buscando alimento fuera de las zonas de monte que conforman su hábitat natural. Aloitar, por las condiciones del espacio y el número de animales, fue más difícil todavía. Sin embargo, los de Sabucedo no se amilanaron. Tampoco lo harán este año. Son prudentes, pero también valientes.

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