Hace poco más de tres meses A Estrada inauguraba una reforma presentada como un paso más en su objetivo de humanizar y peatonalizar gran parte del centro del casco urbano. La reforma de la calle Serafín Pazo, en el tramo que une la plaza de la Farola con la plaza del Concello, abría un camino que en futuro seguirán la plaza de la Feira, la Calle Ulla o la Calvo Sotelo. Sin embargo, algo está fallando en el caso de esta céntrica calle, y es que, a pesar de su peatonalización y de la señal que prohibe circular por ella salvo en determinados casos, el paso de coches por ella sigue siendo una constante.

Uno tarda poco en ver pasar coches subiendo por la calle Serafín Pazo. El peso de la tradición y la costumbre de circular por esta vía son innegables pero tres meses después de cerrarse al tráfico, la paciencia de los vecinos empieza a escasear con aquellos que cada día la siguen utilizando como formar de atajar entre las dos principales arterias del casco urbano estradense sin tener que pasar por ningún semáforo.

Estos coches están sin embargo cometiendo una ilegalidad, y así se les explica en la señal que se encuentra en su inicio. En ella se remarca que la calle Serafín Pazo ha pasado a ser de preferencia peonil y que solo se permite el paso de vehículos en tres casos. Uno de ellos es para realizar carga y descarga en alguno de los comercios de la calle. Otro es para acceder a los garajes situados en este tramo. El último sería para vehículos de servicio público o emergencias.

Precisamente, la existencia de varios garajes es uno de los grandes escollos con los que se ha encontrado esta peatonalización en el centro de A Estrada. Vecinos de la zona ponen el caso de la calle Don Nicolás, a solo unos metros de la suya. Esta calle fue cortada al tránsito total de vehículos en su parte más cercana la plaza de la Farola con la llegada del COVID y se ha mantenido así casi ininterrumpidamente hasta hoy. Esto permite por ejemplo a la cafetería Nicol´s colocar su terraza en el centro de la calle. Ese caso sin embargo no es necesario dejar la calle abierta, ya que no hay ningún garaje y existen vías alternativas. En el caso de la calle Serafín Pazo sí existen vías alternativas para llegar a la Farola pero no se puede cerrar por completo al tránsito de coches.

La Policía Local para a un coche que subía hacia la Farola

Posible solución

Los vecinos, que ya han transmitido este problema a la autoridades, plantean una solución al problema. Esta pasaría por cortar la calle justo al pasar el último de los garajes. Esto finalizaría con el paso de vehículos hacia la Farola. Implicaría sin embargo que los coches que accedan a la calle para poder llegar a sus aparcamientos tendrían que volver de nuevo hacia abajo para incorporarse a la circulación por la avenida Benito Vigo.

Sea como sea, los vecinos y hosteleros reclaman algún tipo de solución que permita que esta céntrica vía se convierta plenamente en una calle peatonal.