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Manuel Sanmartín Chao nn | Jefe del servicio de bomberos de Santiago

“En este trabajo siempre te aparece algo nuevo cuando crees que ya lo has visto todo”

El estradense Manuel Sanmartín, ayer, en la plaza del Obradoiro de Santiago.  | // XOÁN ÁLVAREZ

El estradense Manuel Sanmartín, ayer, en la plaza del Obradoiro de Santiago. | // XOÁN ÁLVAREZ

–¿Cómo y cuándo llega al cargo de jefe de los bomberos de la capital de Galicia?

–Llegó al cargo en el mes de noviembre del año 2018. Me enteré de que estaba vacante la plaza y que se cubría por un procedimiento de selección de funcionarios de mi grupo. Presenté mi solicitud con los méritos que pedían y me incorporé al servicio.

–Usted ya había trabajado con anterioridad en la administración.

–Sí, yo había trabajado antes en el ayuntamiento de A Estrada, como arquitecto y con un contrato temporal. Luego aprobé unas oposiciones a la Xunta como arquitecto y me integré como funcionario.

–Sorprende el ver a un arquitecto como jefe de un servicio de bomberos pero entiendo que tiene su explicación.

–Ahora mismo es algo bastante habitual que haya personal técnico en los cuerpos de bomberos. Hay que pensar que los incendios son en edificios, con sus estructuras que se deben analizar. Además, hay otras materias que necesitan una formación específica.

–¿Qué tal lo asumen los propios bomberos? Lo digo porque pueden estar más acostumbrado al mando de otro bombero con experiencia.

–Creo que ahora mismo ya están acostumbrados. En mi caso no tuve problemas. Tuve una gran acogida. Creo que todo el mundo tiene asumido que los tiempos cambian y que hoy en día hay técnicos en todos lados.

–¿Cómo es su trabajo diario? Supongo que principalmente asume tareas de coordinación.

–Sí, yo principalmente hago trabajo de oficina, papeleo y demás. Me encargo de contratos y gestión de personal, ese tipo de cosas. Es muy raro que salga a una intervención. Tiene que ser algo excepcional, muy grande o algo específico. Es muy extraño que tenga que hacerlo. En este trabajo siempre descubres cosas. Siempre crees que lo has visto todo y de repente aparece una cosas nueva. Es una sorpresa diaria.

–¿Cuáles son sus intervenciones más habituales en Santiago?

–Además de lo que es más reconocido en el trabajo de los bomberos, rescates, incendios, accidentes y demás, hay una gran actividad en temas de seguridad y de prevención, especialmente relacionados con velutinas o de simulacros.

–¿Qué se encontró cuando llegó al parque de Santiago?

–Cuando llego me encuentro un parque que llevaba ya más de un año sin tener un jefe, en este caso un sargento. Me encuentro con que era necesario adaptar el parque a las nuevas tecnologías y que era necesario renovar mucho material. Todavía estamos en eso, además de en la incorporación de personal. Desde que yo llegué ya se sumaron otras siete personas y están cerca de llegar otras nueve. Además, hubo un proceso de promoción interna para cubrir plazas de mando que habían quedado vacantes desde hace años por jubilaciones. Hubo que darle un aire nuevo. En estos momentos somos 44 bomberos más una auxiliar administrativa. En cuanto a medios, estamos bastante cubiertos. Tenemos siete camiones, dos vehículos ligeros y un montón de material.

–¿Cuál es su radio de acción en estos momentos?

–Cubrimos Santiago. Somos un parque municipal. Lo que pasa es que la Xunta de Galicia, en caso de necesidad, te pueden movilizar fuera de Santiago.

–Santiago, una ciudad con su zona vieja, catedral, calles estrechas, escaleras... Eso será un condicionante y también una exigencia para ustedes.

–Todas las ciudades tiene industrias y ese tipo de cosas. Santiago sin embargo tiene dos singularidades diferentes. Por un lado está todo el turismo que tiene. Cada día hay aquí un gran número de población que no figura en el INE. Implica más gente, más tráfico y hoteles. Potr otro está la zona vieja. Actuar ahí implica acceder por rutas distintas, porque la accesibilidad con vehículos está muy condicionada. Tienes que saber por ejemplo por dónde puedes llevar un camión. Sabes que en muchos casos que no vas a poder llegar hasta el punto pero tienes que saber llegar lo más cerca posible. Tienes que conocerte muy bien la ciudad. De hecho, uno de los exámenes de la oposición es únicamente del callejero de Santiago. Eso es lo más singular para nosotros.

–Y luego estaría la singularidad de los edificios.

–Nosotros solemos participar en simulacros en los que tenemos que conocer cada edificio y sus singularidades. Todos los edificios administrativos realizan simulacros. Hoy en día hay muchos planes de evacuación obligatorios.

–¿Y con la catedral? Supongo que le vendría a la mente viendo lo de Notre Dame en París.

–El riesgo en nuestra catedral es mucho menor que el de Notre Dame. La de París es casi toda de madera y esta casi toda de piedra. Los bomberos tenemos una forma de actuar en edificios singulares como ese caso. Son momentos en los que, además de salvar personas, también tienes que intentar salvar lo que hay dentro. Eso implica que también tienes que saber qué hay en la catedral. Hablamos de lienzos, esculturas, el códice... Son cosas que tienes que saber localizar. Espero no tener que hacer nunca una intervención en la catedral pero es algo que sabemos que puede suceder. La semana pasada tuvimos un simulacro en el que nos planteamos un posible atentado en la catedral. Son situaciones que tenemos que tener previstas. Sin embargo, a día de hoy non hay ningún plan especial de intervención en la catedral. Lo que tenemos es un procedimiento especial para trabajar en la zona vieja.

“Los rescates en viviendas subieron con el coronavirus”

–¿Y el COVID? Será algo que ha condicionado su trabajo.

–Eso cambió la vida y el trabajo de todos, y el nuestro también. Seguimos realizando las intervenciones habituales pero aparecieron muchas cosas imprevistas. Por ejemplo, preparamos líquido desinfectante para nosotros y para otros cuerpos. También realizamos muchas intervenciones de rescates de personas atrapadas en viviendas. Es algo que ya hacíamos pero con el coronavirus nos dimos cuenta de que había muchas personas que tenían a alguien que las iba a ayudar a casa si tenían algún problema pero que ahora se habían quedado solas. Son personas que se quedaban atrapadas o tiradas y no se daban incorporado. Son intervenciones que estamos realizando mucho y que subieron exponencialmente con el coronavirus.

–Y con el riesgo de contagiarse ustedes.

–Nosotros estamos acostumbrados a trabajar con material de protección. Trabajamos mucho con ellos en simulacros, por ejemplo en el hospital, donde se utilizan materiales peligrosos.

–El hospital será otro punto complicado para ustedes en caso de tener que intervenir.

–El hospital sí que cuenta con un plan específico. En el último simulacro que hicimos allí evacuamos dos plantas enteras de consultas. Fue muy llamativo, porque la gente no sabía que era un simulacro. Conocemos todos los entresijos del hospital, con especial atención por ejemplo a donde se encuentra el ciclotrón, que es donde se fabrican medicamentos y trabajan con materiales radiactivos. Está dentro de una cámara acorazada y necesita una forma de actuación concreta.

–¿Qué es lo más raro que ha visto en estos años?

–El riesgo siempre está ahí. Me acuerdo que hace dos inviernos una persona tuvo la mala suerte en un temporal en el que le cayó un muro encima. Nunca sabes lo qué te puede pasar. Llamativo, recuerdo un incendio en un motor de una bicicleta eléctrica, o tener que rescatar un pájaro que se había dentro de la cámara de una vivienda, por ejemplo.

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